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Hablando de violencia y delincuencia


Desde hace ya varios meses, el tema de la violencia y la delincuencia en nuestro país ha acaparado la atención de toda la sociedad panameña. Constantemente escuchamos en los medios los términos "espiral y ola" acompañando la palabra violencia. Este tipo de etiquetas nos hace recordar palabras que estuvieron de moda como "flagelo" para referirnos a la droga, la mal llamada acción de "concientizar" para que la gente se dé cuenta que hay que hacer algo y "consensuar" para decir que hay que ponerse de acuerdo. Al parecer los hechos ponen de moda la palabra de turno y en estos momentos las más "pegadas" son violencia y delincuencia, así como en otros tiempos fue dictadura, soberanía y modernización, etc.
Con respecto a la violencia y a la delincuencia algunos tratan de explicarlas como actos cometidos por maleantes, vagos y sinvergüenzas por lo que la solución está en meter mano dura. Consideran que con más armas para la policía (si se puede de las que usan los "men in black") se podrá acabar con los delincuentes. Incluso, hay quienes piden la intervención de un ejército, como el de los Cascos Azules de la ONU, porque ven que lo que tenemos enfrente es una guerra para la que no estamos preparados. Para otros es producto de las leyes que tenemos, que van desde la Constitución hasta el poco leído y por lo tanto incomprendido y mal trecho (por las piedras que ha recibido) Código de la Familia, ya que se ha creado una relación directa entre delincuencia, violencia y juventud.
Se le achaca a la juventud actual la paternidad de la violencia, creándose así otra etiqueta que está de moda, la mal llamada "violencia juvenil" y "violencia estudiantil". Hay quienes consideran que todo esto se debe a la mal llamada "pérdida de los valores" cuando los valores siempre han estado allí, lo único que no los ponemos en práctica, a no ser para nuestra propia conveniencia, por lo que los mantenemos oxidados y algunos simplemente prefieren darlos por perdidos.
Existen otros que piensan que esta "espiral de ola de violencia" se va acabar cuando se implemente la cadena perpetua o hasta la pena de muerte. Sin embargo hay noticias buenas y malas acerca del fenómeno (como prefiero llamarlo), ya que no sólo se está dando en nuestro país, sino que está prácticamente ocurriendo en el ámbito mundial. Este hecho permite poder observar desde diversos puntos de vista y teorías, el porqué de este maremoto de violencia. Debemos tener claro que el origen de la violencia y delincuencia no es unicausal, es decir no tiene una sola causa, por lo que la solución no puede tener una sola respuesta. Los factores que inciden son de orden social, económico, político, educativo y cultural y legal, por lo que las respuestas para combatirlo deben ser de igual categoría, claro sin olvidar el cuerpo de orden y disciplina (COD), o sea la policía.
Con respecto a lo social, vivimos en un sistema que no respeta orden social, que no permite la integración familiar (cómo se desintegra lo que no se integra), porque todo el mundo anda por su lado en horarios distintos, así que lo que menos ocurre es lograr una familia integrada. El nuevo orden social se rige por el poder del sistema de consumo quienes dictan lo que está in, desde cómo dormir hasta cómo despertarse, qué desayunar; qué oír, ver, comer etc, etc. Un sistema que nos dice vales por lo que tienes y no por lo que eres, y la felicidad está en tener y tener cosas.
De lo económico, la ya consabida mala distribución de la riqueza es señalada como un factor que incide directa o indirectamente en la vida de los panameños. Mientras algunos tenemos que pensar en el pasaje del autobus, otros piensan en el color de su "porshe".
Un sistema económico que no promueve empleos sino que los reduce, encarece el costo de la vida y promueve el crecimiento de la clase pobre y la extrema pobreza. El sólo hecho de este desequilibrio económico es ya un acto de violencia, que a algunos los ha llevado a cometer suicidio, homicidio, asaltos y otros actos delictivos.
En lo político, ya sabemos que este sector no ha tenido la capacidad de presentar propuestas y políticas de gobierno que puedan reducir, erradicar el fenómeno. Existe en el ambiente una percepción de pérdida de esperanza, de positivismo y optimismo, por lo que se espera poco o nada de lo que se pueda hacer desde esa instancia.
Sobre la educación ya se ha dicho que nuestros estudiantes forman parte de un sistema que informa no educa, manipula no permite el libre criterio, entre otras cosas. Un sistema en que la educación no está centrada en el estudiante, que hace énfasis en la enseñanza y no en el aprendizaje en donde lo más importante es la nota. Cuyo peor resultado es el que se logra en la formación de los estudiantes, ya que los prepara para desempleados o para lacayos y lo que es peor completamente desfasados.
Cuando hablamos de lo cultural y no necesariamente de ópera, música clásica, etc. nos referimos a todo lo que construimos o hacemos en cierto período de nuestra vida, ya sea cultura joven o de adulto, negra o indígena, etc. De igual manera hemos sido absorbidos por las cosas vanas. Cosas en donde el sexo, las drogas, la violencia, la delincuencia enmarca nuestra vida, pues las tenemos presentes en los medios, en las distracciones, en el deporte, etc. Hemos estado construyendo una cultura de lo práctico, lo desechable sin base lógica. Los valores no están en crisis, somos nosotros los que estamos en crisis, rodeados de contradicciones en donde impera el valor del juega vivo en todas las clases.
Sobre lo legal constantemente oímos que las leyes en este país son para el ciudadano de a pie, otrora el hijo de la cocinera (porque ya no cocina). Se hace necesario contar con los recursos suficientes para poder implementar como está contemplado el Código de la Familia, mejorar las condiciones de los penales para poder hablar, en efecto, de la resocialización del privado de libertad.
Es imperativo actuar sobre estos factores con la misma fuerza con la que se pretende reprimir a quienes se dedican a los actos delictivos, que no son personajes sacados de un filme de ciencia - ficción; son adolescentes, hombres y mujeres carentes quizás desde su infancia de oportunidades que la vida le ha negado. Para reflexionar tenemos que recordar que los panameños hemos sido marcados con el acto más violento impunemente realizado, que fue la invasión del 20 de diciembre de 1989, sin embargo poco o nada se ha hecho para recuperar lo que hemos perdido nuestra convivencia pacífica.

101 años de Panamá América

 
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