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Hablemos del futuro presidente


El Presidente Constitucional de Panamá 2004-2009 deberá asumir el compromiso de reflejar no sólo una política de gobierno, sino también un temperamento, un ritmo de acción y de trabajo, y una sensibilidad para ver y entender. Y eso obedecerá esencialmente al carácter, al coraje y a la propia personalidad del futuro mandatario, quien por su capacidad, honestidad y dinamismo, deberá estar especialmente dotado para la acción creadora.
Es importante trazarle a Panamá un nuevo estilo de acción, porque nuestro país canalero ha venido convirtiendo el tiempo útil en siesta, en paseos y en inercia, debido, particularmente, al nepotismo, la incapacidad y la corrupción en el actual gobierno. El hecho de lograr un empleo fácil en el gobierno, ya sea por razón de relación familiar (nepotismo), favoritismo o por influencia política (espacio político), pareciera haber ablandado la voluntad del empleado público y se ha venido extendiendo una especie de auto-indulgencia nacional para no hacer las cosas, para hacerlas a medias o para rodear todas las actividades, especialmente las del Estado, de un desgano o indiferencia general.
No es un secreto que el Estado panameño -particularmente en este desgobierno- entre sus muchos defectos, padece de una enfermedad endémica: la pobreza o modorra. Los empleados públicos se han formado en la peor escuela de la mala crianza y del maltrato a los ciudadanos.
Por esta razón, corresponderá al próximo Presidente de la Nación, dar el ejemplo a toda la administración pública. Esto es, tener claro sentido del deber: preocupación por el bienestar social general y capacidad administrativa y de organización: tomar las medidas del caso, a fin de que se mejore el trato a los ciudadanos, ya que la grosería, la incultura, la prepotencia y la patanería han imperado en casi todas las oficinas gubernamentales, en estos últimos tres años. No se atiende a los ciudadanos o se los atiende mal, se les hace ir y venir muchas veces en un continuo juego irritante e inaceptable.
El panameño que resulte elegido presidente en mayo del 2004, tendrá, como tarea inicial, ordenar una limpieza integral del Palacio de las Garzas, depurándolo debidamente para devolverle el prestigio y el señorío que otrora mereció en el ejemplo de ciudadanos probos, políticos certeros, estadistas diligentes y progresistas que, en su momento, supieron honrar la presidencia.
Si los altos funcionarios y demás empleados públicos ven en el futuro Presidente de la República, capacidad, dinamismo sin mentalidad turística y burocrática, trabajo y honestidad a toda prueba y, sobre todo, al hombre con elevado sentido social y humano, seguramente que no encontrarán excusas para una conducta negligente ni mucho menos corrupta.
Es de vital importancia para el próximo mandatario de la Nación saber que, de igual modo, la acción de un buen gobierno repercute en todo el conjunto de la sociedad.
El país se activa si el gobierno está activo. A los panameños se les contagia la actividad, la capacidad de trabajo, la honestidad y la responsabilidad de la misma manera como se les comunica la dejadez, la pereza, el desgano, la grosería, la hipocresía y la corrupción. Este sería, sin duda, uno de los grandes méritos que se acreditaría el futuro Presidente de Panamá, y su gobierno por supuesto.
Otro formal compromiso que el próximo Presidente de la República debería cumplir (desde el momento en que sea proclamado oficialmente como tal), sería el darse a la delicada tarea de seleccionar cuidadosamente a sus más cercanos colaboradores (ministros, consejeros, asesores, directores y gerentes de entidades autónomas y semiautónomas, embajadores, cónsules, etc.), a fin de formar un excelente equipo de hombres y mujeres, que sean igualmente capaces, dignos, honestos y creativos, dispuestos a cumplir con intensas jornadas de trabajo, porque estamos convencidos que, tanto al hombre como a la mujer lo destruye el nepotismo, la inacción, el favoritismo, la abulia y muy raras veces la actividad, el trabajo honrado y constructivo.
¡Que la inteligencia y el espíritu de justicia acompañen siempre al próximo presidente del país!.

101 años de Panamá América

 
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