default

¿Habrán aprendido la lección?


ESPERAMOS QUE EL largo y accidentado proceso, todavía inconcluso, e, innecesariamente impuesto al país por la obcecación del gobierno de la "patria nueva" en el caso de las reformas a la Caja del Seguro Social, les haya enseñado algo. Si una lección debe haberles quedado clara, es que los gobernantes no pueden asumir que por haber sido electos tienen un mandato ilimitado para decidir a espaldas del pueblo.
Cuando en el mes de mayo pasado, los gobernantes de turno decidieron imponerle al país la nefasta ley 17, provocaron una amplia reacción de rechazo que los obligó a recoger velas y a aceptar el diálogo por el que clamaban todos los sectores nacionales y que debió, en un orden lógico de las cosas, haberse celebrado antes de la aprobación de la ley.
El resultado del diálogo aún tiene que ser evaluado.
Algunos cambios importantes han sido acordados por los dialogantes (los que quedaron), pero ellos requieren ser explicados ampliamente y discutidos por los diputados de manera sosegada. Bajo ninguna circunstancia debe repetirse el bochornoso espectáculo que dio la Asamblea cuando en un madrugonazo artero aprobó la Ley 17.
Para un artículo posterior haré mis comentarios sobre los cambios hasta ahora anunciados a la suspendida Ley 17. Prefiero esperar a ver y leer el proyecto de ley de las "reformas a las reformas" antes de emitir un juicio. Ello, porque la experiencia nos demuestra que nuestros actuales gobernantes no son tan transparentes como ellos pregonan.
Confiamos en que una vez que el Consejo de Gabinete revise los textos emanados del diálogo y los convierta a un proyecto de ley, lo divulgue ampliamente para que todos lo conozcamos.
Aunque, como ya manifesté, todavía correrá más agua bajo el puente, antes de que de la Asamblea salga la ley reformada sobre el Seguro Social, el gobierno ya ha comenzado a vender la proyectada ampliación del Canal.
Todos recordamos que tanto en el caso de las reformas tributarias, como con el Seguro Social, la táctica empleada fue la misma. Primero hubo una profusa campaña de ablandamiento, pero no se divulgaban los respectivos proyectos. En ambos casos, se mantuvo el escondidijo hasta el último momento, con el pretexto de que se hacían consultas (con unos cuantos). Y, de repente, de la noche a la mañana, con la complicidad de la aplanadora del PRD, se impuso lo que al gobierno le vino en ganas. También en ambos casos los resultados fueron nefastos. La reforma tributaria no termina de reglamentarse y las del Seguro Social corrieron la suerte ya conocida.
La campaña para promover la ampliación del Canal comenzó hace buen rato y los gobernantes de la "patria nueva" no cejarán en su empeño para lograr su aprobación. La diferencia fundamental entre ésta y las reformas tributarias y del Seguro Social es que la ampliación no podrá imponerla con su aplanadora legislativa. El pueblo mediante votación será el que decidirá en el referendo mandatado por la Constitución Nacional si el proyecto de ampliación va o no adelante. Por ello, los gobernantes deben aprender de las dos lecciones anteriores, pero muy especialmente de la del Seguro Social.
Con preocupación observo que algunos voceros oficiales y oficiosos, como ocurrió en esos dos casos, comienzan a calificar y denigrar a quienes hemos, con razón, levantado objeciones al proyecto de ampliación. Sin necesidad de ir muy lejos, en un diario de la localidad, hace sólo un par de días, algunos de los lanzados gubernamentales han llegado hasta el extremo de cuestionar el patriotismo de los que han manifestado que promoverán el voto negativo en el referéndum. Creo que todo el que tenga opinión sobre el tema tiene el derecho a manifestarla. Los gobernantes, por serlo, son mandatarios de la voluntad popular y si quieren obtener su respaldo deben ganarlo y no tratar de quebrarla con imposiciones o mediante la desinformación.
La ampliación, si es conveniente para el país se venderá sola; pero hay que explicar porqué lo es. Hace ya mucho tiempo que los gobernantes y los administradores, que son eso y no los dueños del Canal, están en mora con el país para la divulgación del proyecto. Por tanto, es hora de que dejen los tapujos y de una vez por todas pongan las cartas sobre la mesa. La prolongación del silencio sólo sirve para aumentar la suspicacia y para crear anticuerpos. El ser humano es, se dice, el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra. Y, también, se dice, que los gobernantes lo hacen hasta más de dos veces. Ojalá que los casos de las reformas tributarias y del Seguro Social les sirvan de lección a los señores de la "patria nueva".

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América