Hace 40 años
Hace cuarenta años un puñado de jóvenes, halcones del Nido de Aguila, marcharon con férrea voluntad a izar la enseña patria, en el secundario colegio de Balboa, tal cual lo establecían normas acordadas, pero que no eran cumplidas por la potencia que enajenaba nuestra soberanía, orgullo y dignidad. Tal fue la soberbia del imperio que los muchachos fueron reprimidos desproporcionalmente al punto que inmolaron su vida en ese acto heroico, en que lograron ondear la bandera panameña en un poste de luz de los predios canaleros, cerca de lo que fue el hotel Tívoli.
El hecho no pasó inadvertido para la conciencia ciudadana, la protesta estudiantil tuvo la capacidad de convocar de manera unitaria la rebelión del pueblo quien se volcó a las calles a luchar contra un crimen de lesa humanidad como el ocurrido el 9 de enero de 1964, claro está acumulada la rebeldía por las fuerzas de miles de injusticias sufridas a lo largo de toda nuestra relación con el coloso del norte.
Ahora bien, si no fue el único episodio que converge para que se lograra la devolución del Canal de Panamá, la desmantelación de las bases y la quinta frontera, sí puede contarse como uno de los más decisivo en este camino, pues abocó a nuestro pequeño David a romper relaciones con Goliat y, posteriormente, a eliminar los tratados tres en uno y finalmente el inicio de nuevas negociaciones que finalizaron con la reversión antes mencionadas. No obstante, cada día son más fehacientes los esfuerzos que se hilvanan para desdibujar con premeditación y alevosía la memoria de los mártires. Ya no sólo se organizan actos "oficiales" de pobre contenido, sino que hemos llegado al punto de trasladar la fecha de duelo para cualquier otro día, menos el que corresponde con la gesta majestuosa, gracias a la cual los que detentan el poder pueden usufructuar los bienes revertidos sin haber aportado un gramo de sudor a la lucha generacional que esto costó.
Los de la clase alta satanizaban a los estudiantes que reivindicaban la lucha canalera. Pero hoy, cuarenta años después, se sirven con cubiertos de plata los apetitosos bocados derivados de la sangre y el sudor de los satanizados y para mayor deleite, no dudan en buscar estrategias para hundirlos en el cieno del olvido.
Ahora bien, esta estrategia no les resultó. Pese a trasladar el asueto para el lunes, el día fue rememorado regiamente por un número significativo de panameños (as)que "tercos", como el poema de Diana Morán, se empeñaron en que los mártires no fueran olvidados. En este sentido, cabe valorar el enjundioso trabajo del comité organizador de los actos conmemorativos formados por la Junta Comunal de Ancón, la Universidad de Panamá, familiares de los mártires, heridos, gestores, sindicatos, Municipio de Panamá, la ARI, entre otros.
La develación del monumento a los héroes de Enero y el propio monumento esculpido por Palomino en el mismísimo lugar en donde ocurrieron los hechos, constituirá un punto de obligada concurrencia y de expedición docente para las presentes y futuras generaciones. ¡Ah, a la falda del Ancón ( se deleitará Amelia Denis de Icaza), vivirán los héroes para siempre!
Y en el marco de esta magnífica recordación se cumplió con uno de los anhelos de la insigne patriota y poetisa Diana Morán, quien murió para vivir en la calzada de Amador, donde se develó una placa en su honor, y en cuyos mares se esparcieron sus cenizas bajo un majestuoso día de verano vestido de gala para la ocasión, de verdes y cristalinas aguas, brillante y azul cielo.
En un acto regio, la coral poética dirigida por Anais Morán declamó sus poemas: Soberana Presencia de la Patria, Gaviota de Cruz Abierta y En el 2000 hay que ser Tercos, posterior a lo cual se cumplió con el último deseo de la inolvidable Diana Morán, consignado en Cuando Muera: "Cuando digan hasta luego las luciérnagas finales que me verdilumbran, devuélvanme a la lengua de la llama que me trajo y allí Junto a las aguas que los barcos dividen lancen este polen a la boca del aire" (Del Poemario Reflexiones Junto a tu Piel).
El hecho no pasó inadvertido para la conciencia ciudadana, la protesta estudiantil tuvo la capacidad de convocar de manera unitaria la rebelión del pueblo quien se volcó a las calles a luchar contra un crimen de lesa humanidad como el ocurrido el 9 de enero de 1964, claro está acumulada la rebeldía por las fuerzas de miles de injusticias sufridas a lo largo de toda nuestra relación con el coloso del norte.
Ahora bien, si no fue el único episodio que converge para que se lograra la devolución del Canal de Panamá, la desmantelación de las bases y la quinta frontera, sí puede contarse como uno de los más decisivo en este camino, pues abocó a nuestro pequeño David a romper relaciones con Goliat y, posteriormente, a eliminar los tratados tres en uno y finalmente el inicio de nuevas negociaciones que finalizaron con la reversión antes mencionadas. No obstante, cada día son más fehacientes los esfuerzos que se hilvanan para desdibujar con premeditación y alevosía la memoria de los mártires. Ya no sólo se organizan actos "oficiales" de pobre contenido, sino que hemos llegado al punto de trasladar la fecha de duelo para cualquier otro día, menos el que corresponde con la gesta majestuosa, gracias a la cual los que detentan el poder pueden usufructuar los bienes revertidos sin haber aportado un gramo de sudor a la lucha generacional que esto costó.
Los de la clase alta satanizaban a los estudiantes que reivindicaban la lucha canalera. Pero hoy, cuarenta años después, se sirven con cubiertos de plata los apetitosos bocados derivados de la sangre y el sudor de los satanizados y para mayor deleite, no dudan en buscar estrategias para hundirlos en el cieno del olvido.
Ahora bien, esta estrategia no les resultó. Pese a trasladar el asueto para el lunes, el día fue rememorado regiamente por un número significativo de panameños (as)que "tercos", como el poema de Diana Morán, se empeñaron en que los mártires no fueran olvidados. En este sentido, cabe valorar el enjundioso trabajo del comité organizador de los actos conmemorativos formados por la Junta Comunal de Ancón, la Universidad de Panamá, familiares de los mártires, heridos, gestores, sindicatos, Municipio de Panamá, la ARI, entre otros.
La develación del monumento a los héroes de Enero y el propio monumento esculpido por Palomino en el mismísimo lugar en donde ocurrieron los hechos, constituirá un punto de obligada concurrencia y de expedición docente para las presentes y futuras generaciones. ¡Ah, a la falda del Ancón ( se deleitará Amelia Denis de Icaza), vivirán los héroes para siempre!
Y en el marco de esta magnífica recordación se cumplió con uno de los anhelos de la insigne patriota y poetisa Diana Morán, quien murió para vivir en la calzada de Amador, donde se develó una placa en su honor, y en cuyos mares se esparcieron sus cenizas bajo un majestuoso día de verano vestido de gala para la ocasión, de verdes y cristalinas aguas, brillante y azul cielo.
En un acto regio, la coral poética dirigida por Anais Morán declamó sus poemas: Soberana Presencia de la Patria, Gaviota de Cruz Abierta y En el 2000 hay que ser Tercos, posterior a lo cual se cumplió con el último deseo de la inolvidable Diana Morán, consignado en Cuando Muera: "Cuando digan hasta luego las luciérnagas finales que me verdilumbran, devuélvanme a la lengua de la llama que me trajo y allí Junto a las aguas que los barcos dividen lancen este polen a la boca del aire" (Del Poemario Reflexiones Junto a tu Piel).