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Hace 40 años: ¡Alunizamos!


El 20 de julio de 1969, hace 40 años, un ser humano puso pie por primera vez en la historia en un cuerpo extraterrestre y ese honor le tocó a nuestro satélite natural la Luna y ya lejos de lo que era la Guerra Fría, donde rusos y norteamericanos se peleaban a demostrar quien tenía la mejor tecnología, ya se puede saber a ciencia cierta los pormenores que pasaron los señores Neil Armstrong y Edwin Aldrin, los tripulantes de aquel módulo lunar (llamado “El Aguila”, Eagle), antes de lograr tan famoso hito.

Las cosas no fueron tan fáciles como nos lo han querido mostrar documentales y revistas: El módulo lunar, una nave en forma de araña, era realmente un artefacto frágil, así que el sitio escogido para el alunizaje, llamado el Mar de la Tranquilidad, se seleccionó que fuese lo más llano posible. Sin embargo, ya en dirección del descenso Neil descubrió que eso no era así, y a donde lo estaba llevando la computadora AGC (“Apollo Guidance Computer) era precisamente hacia un gran cráter rodeado de una región rocosa. De una vez cambió a control manual y navegó sobre las rocas, pero le faltaban sólo 30 segundos de combustible, mientras Aldrin pedía los datos de radar y de ordenador para guiar al Aguila a un aterrizaje seguro. Y en eso...¡¡Sonó una alarma!! En la computadora se leía un “1202”, “Alarma de programa”, anunció Armstrong, ¿qué debía hacer: abortar, aterrizar, o qué? Suspenso en control, ¿qué significaba ese número?

Como dice la historia, mientras las alarmas sonaban en la Luna, en la Tierra el ingeniero Jack Garman le dijo al oficial de guía Steve Bales, del control de la misión, que era seguro continuar el descenso, y esto se le transmitió a la tripulación.

Garman recordó que las alarmas 1201 y 1202 habían sonado durante uno de los cientos de simulaciones realizadas por el equipo en la preparación de la misión Apolo 11, y supo que estaría bien continuar.

El sistema guía auxiliar del radar estaba invadiendo la computadora con demasiadas interrupciones. No hay problema, 'Pueden continuar a pesar de la alarma...', anunció Houston.

Aún quedaba poco combustible mientras los segundos corrían y no se tenía noticia de que Armstrong hubiese encontrado un sitio seguro para descender, y cuando el indicador de combustible mostraba que sólo le quedaba un 5.6% para que se agotase, finalmente llegó la voz de Armstrong que decía: “Houston, aquí Base de la Tranquilidad. El Aguila ha aterrizado”.

Es un logro de la humanidad. Llegamos donde no ha llegado nadie jamás. ¡Feliz Aniversario Homo sapiens!

(*) Miembro de la Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía.

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