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Hacer propias las necesidades ajenas  (II)


La solidaridad que queremos construir supone cambios sociales desde las estructuras para transformar nuestra sociedad y abrirnos camino hacia un futuro sostenible. La solidaridad se forja cuando comprometemos nuestra vida, nuestro tiempo, nuestros conocimientos y nuestra voluntad de cambiar una sociedad que no nos gusta por otra más humana, más digna y más justa.

Dado el abismo en que ha desembocado nuestra sociedad de consumo, de crecimiento ilimitado y de progreso incontrolado, es posible que nos encontremos en ese nuevo amanecer que desarrolle la nueva cultura de la solidaridad.

Del mismo modo que la caída del muro de Berlín, en 1989, sorprendió a la mayor parte de los expertos y estudiosos de todas las universidades del mundo, así como a los profesionales de los medios de comunicación, digan ahora lo que quieran pero ahí están las hemerotecas para comprobarlo, es muy probable que esa nueva revolución se esté produciendo aunque, como en todos los acontecimientos que marcaron el cambio de edades en la historia sólo sean perceptibles en su forma real cuando ya se hayan producido. Un espacio no se hace visible hasta que no se adquiere una cierta distancia.

El mundo digital está transformando nuestras estructuras desde lo más profundo de forma que son inimaginables las posibilidades del ser humano que, como en el ejemplo de Mc Luhan, "pisa a fondo el acelerador de una potente máquina, pero con la mirada puesta en el retrovisor". Nuestra tarea como voluntarios sociales es ayudar a recuperar nuestras verdaderas señas de identidad.

101 años de Panamá América

 
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