default

Hacia el trabajo de aula


Resulta sumamente preocupante el impacto que ejerce sobre la escuela y el aula de clases, la crisis moral y de valores en que está inmersa la sociedad panameña. Hemos sido testigos, en las últimas semanas, de hechos muy dolorosos en los centros escolares; violencia intercolegial, decomiso de armas sumamente peligrosas de fuego y cortantes, padres de familia que agreden físicamente a docentes en el propio centro escolar, docentes que agreden a sus alumnos dentro del aula.
El centro escolar es uno de los órganos más importantes de ese cuerpo social que se llama sociedad, las patologías sociales afectan gravemente a la escuela y por ende, la labor dentro del aula de clases. Todos los problemas ya señalados y los que aún debemos presenciar y vivir, a nuestro juicio, son consecuencia de que el modelo de escuela que le ofrecemos a nuestra juventud no puede seguir siendo concebido como un espacio físico en el que se desarrollan las labores pedagógicas, sino que tiene que comenzar a concebirse como un conjunto de relaciones sociales de distinta índole (científica, política, ideológica, económica, cultural, artística, deportiva), en el que se expresa la complejidad del desarrollo social en su momento.
En esta concepción, la escuela rebasa las cuatro paredes para proyectarse sobre la sociedad en su conjunto, se articula a los procesos que ella desarrolla y coadyuva con su permanente cuestionamiento de los casos y por lo tanto, se convierte en parte fundamental de la vida social. De acuerdo con esto, se requiere superar en la práctica la distancia que separa a la escuela de la comunidad, trastocar las relaciones que se dan hacia dentro entre los distintos estamentos que interactúan en el proceso educativo, pues este debe constituirse por sí sólo, en un espacio de transformación de cambio permanente, de práctica de la democracia y la libertad, del conocimiento, creación y apropiación del saber, de defensa y desarrollo económico de la vida en los términos que lo requiere una sociedad con sentido de la justicia social. Dentro de esta concepción de la escuela y del proceso educativo en la institución escolar, lo que compromete fundamentalmente la educación formal, es que el aula debe convertirse, necesariamente, en un taller del conocimiento y de las expresiones de la cultura en una relación armónica con la realidad que lo circunda.
Voy a referirme a algunas inquietudes sobre el trabajo del docente en el aula: El aula de clases es el receptáculo en el que confluyen las manifestaciones de la casa, la calle, la ciudad, el campo, los centros de producción, el cine, los problemas de la pobreza, así como el conjunto de relaciones sociales y el medio en que se encuentra; todo esto influye en la vida escolar, como también, cada día con mayor fuerza, los medios de comunicación masiva; por lo tanto, el docente no se puede limitar al aula tradicional de clases.
En el aula, los conceptos de autoridad, conducta y disciplina deben llenarse de nuevos contenidos; el maestro debe procurar considerar la relación de un modo distinto, debe mirar al discente en su plenitud y en función con el medio en que se vive, debe ver al adolescente y al niño como lo que son: adolescentes y niños, y no solamente como escolares. Debe construir una relación humana cargada de afecto. El educador debe "perseguir" al educando a través de sus necesidades, haciendo de esta una experiencia educativa de aprendizaje, el maestro debe liberarse definitivamente de los programas y en su lugar elaborar proyectos. Es importante que el maestro cambie su actitud frente al joven y el niño que tiene en el aula de clases, que comience por verlo y aceptarlo en su dimensión humana con necesidades materiales y espirituales, distintas a las suyas; que se deje cautivar por el sentido de los educandos y que reduzca la brecha de la comunicación que progresivamente se está abriendo entre jóvenes y adultos, creando un espacio de convivencia que posibilite el desarrollo integral del alumno. El aula no puede seguir siendo una estructura estrecha y cerrada, un invernadero de ignominia y atraso, en donde se margine el joven de la vida, con la pretensión de prepararlo para ella. La vida es sumamente compleja; en la actualidad, el niño y el joven se ven enfrentados a las más variadas situaciones: los medios de comunicación, la cibernética, las computadoras, la informática, las transformaciones de orden social y económico, el acelerado desarrollo de la producción científica y técnica, la renovación de los valores y la cultura; lo que nos exige gústenos o no, a modificar de manera sustancial y radical nuestras prácticas como educadores si queremos ponernos a tono con los nuevos tiempos que vivimos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América