Hacia un Apocalipsis panameño
Un conocido colombiano del siglo XIX, que aquí vivió, escribió, al regresar a Bogotá, un artículo periodístico que llevaba esta denominación: "El que quiera conocer a Panamá, corra porque se acaba" (1848), y desde entonces nos estamos acabando, pues aún subsistimos. Deseamos compartir con el paciente lector, algunos traumas que en las dos décadas últimas casi que nos han anonadado.
Comencemos por las condiciones de nuestra educación. Es la única vía por la cual todos los hijos de hogares medianos y clásicamente pobres tienen que seguir para procurarse un conocimiento que les permita ganar el diario pan, mas los resultados de la enseñanza, ya en todos los niveles, resultan muy deplorables. No es exagerado afirmar que al menos el 70% de los graduados universitarios podrán ser calificados de semi-analfabetos, lo que hace tiempo hemos convenido con otros profesores; y la situación no mejora, se torna más y más grave. Hágales un breve dictado y comprobará que no hay exageración en desquiciante realidad.
La administración de justicia continúa siendo una de las principales lacras del Estado, y se ha dado, en los últimos años, el caso de varias decisiones que lo demuestran en forma palmaria (casos del CEMIS y de un proclamo soborno en dos nombramientos de magistrados de la Corte Suprema, en el 2001).
La salud del pueblo no es atendida ni en calidad ni en cantidad, en hospitales y clínicas estatales, en donde se acumulan pacientes que no reciben ni las medicinas ni los cuidados indispensables para su curación. Aquí no podemos silenciar la amenazante bancarrota total de la Caja de Seguro Social, con tres programas deficitarios desde hace tiempo y un déficit de Caja que el año pasado ascendió casi a B/. 100 millones. Y no hay solución medianamente aceptable a la vista, porque el Gobierno que se va le sacó el cuerpo a tan aplastante problema, pero así lo traslada al Gobierno del "sí se puede", para que un Honorable Magistrado del Tribunal Electoral quede desmentido, a lo mejor.
Entre 1990 y 1992, el pueblo se dejó llevar, inconscientemente, a la fórmula adoptada por la oligarquía nacional hegemónica, en lo político y económico, sobre lo que ellos decidieron hacer con el Canal y la masa de tierras, instalaciones y edificios revertidos. En vez de retener ese inmenso patrimonio, que fue evaluado en un total de B/. 74 mil millones (al Canal se le fijó el de 9 mil millones), para que se formulara, conforme a la Ciencia Económica y con la participación de expertos nacionales y extranjeros, un verdadero plan de aprovechamiento de toda naturaleza, con empresas panameñas y de fuera, capaz de hacer producir económicamente ese patrimonio que nos fue cedido sin costos ni hipotecas; en vez de reclamar ese plan, afirmamos, dimos con nuestro silencio ocasión para que se pusiera en marcha "la inteligente y grandiosa solución" de esa oligarquía económica y política: vender al capital internacional bienes y tierras (o darlos en concesión por muchos años prorrogables, que es lo mismo), a fin de que ese capital se beneficiara y remitiere sus ganancias al extranjero, mientras que era muy poco lo que le correspondía a Panamá; y los sabios "vendedores" de tales bienes quedaron muy satisfechos con las hazañas conocidas en esta clase de manejos. La prueba es que se llegó al extremo de vender dos veces a empresas distintas un enorme lote de terreno en los predios del Canal, y el mismo gobierno tuvo que pagar por indemnización a la empresa burlada. Pero al gobierno y pueblo burlados, ¿quién les indemnizó por tan "inocente mariposa?".
Algo sobre la economía nacional. Ahora padece una de sus crisis cíclicas y graves. Numerosos productores del agro fueron beneficiados con subsidios y ayudas económicas por el gobierno que pronto tendrá fin; el último subsidio fue el de los industriales. Pero, ¿quién subsidia a los cientos de miles de panameños privados de la comida diaria? Es que la economía que tenemos, desde 1903 hasta ahora, los gobiernos y los empresarios que forman los sectores más responsables, no han podido o no han querido, ellos dirán, instrumentar el tipo de economía más conveniente y flexible, dadas nuestras condiciones, que creemos más favorables que las de otros países que tienen economías solventes, o que al menos sortean sus dificultades.
En otra ocasión, continuaremos con la lista de problemas actuales, para explicar, por qué la República está amenazada por un Apocalipsis interno, integrado por una serie de conocidos problemas que no hemos querido o no hemos podido resolver a favor de las soluciones más justas y necesarias. Esos problemas insolutos ya nos tienen cercados.
Para Barletta, Alberto Motta es uno de los más sobresalientes y emprendedores empresarios de la era republicana de Panamá, demostrando tener una extraordinaria combinación de talento y virtudes, que le han permitido visualizar las oportunidades, emprenderlas, organizarlas, acopiar personas y recursos, realizarlas y convertirlas en empresas prósperas que contribuyen hoy en forma dinámica y sostenida al desarrollo nacional.
Ha sido y es uno de los mejores promotores de la imagen y oportunidades de Panamá, ante audiencias empresariales en todas partes. Por su trato, ideas, integridad personal, inteligencia y sagacidad, inspira lo mejor en los demás. Su amplitud y sentido de ecuanimidad lo han llevado a contribuir calladamente con su prójimo, con su comunidad y con la educación a todos los niveles.
Entre sus grandes éxitos empresariales podemos mencionar Motta Internacional, la primera empresa en Zona Libre de Colón; Terminales Panamá, COPA, Ganadería y Hacienda Motta, Banco Continental, Aseguradora ASSA, Desarrollo Costa del Este, Televisora Nacional, Telecarrier, entre las más recientes.
Pero la lista no termina allí, pues de continuar enumerando la cantidad de empresas que ha iniciado, en las que ha participado en mayor o menor grado, nos faltaría espacio para mencionarlas.
Lo más importante, es la amplitud y variedad de sus actividades empresariales y sus dimensiones y ejecutorias que son de calidad internacional. Sobresalen la concentración de actividades de comercio y servicios internacionales desarrolladas al amparo de las ventajas que ofrece nuestra posición geográfica.
Esta visión ha servido como ejemplo de éxitos concretos, que han estimulado a otros empresarios nacionales e internacionales a incursionar en estas áreas.
Su liderazgo no sólo ha servido para realizaciones propias, sino para orientar al país hacia la actualización y aprovechamiento de su principal recurso.
Comencemos por las condiciones de nuestra educación. Es la única vía por la cual todos los hijos de hogares medianos y clásicamente pobres tienen que seguir para procurarse un conocimiento que les permita ganar el diario pan, mas los resultados de la enseñanza, ya en todos los niveles, resultan muy deplorables. No es exagerado afirmar que al menos el 70% de los graduados universitarios podrán ser calificados de semi-analfabetos, lo que hace tiempo hemos convenido con otros profesores; y la situación no mejora, se torna más y más grave. Hágales un breve dictado y comprobará que no hay exageración en desquiciante realidad.
La administración de justicia continúa siendo una de las principales lacras del Estado, y se ha dado, en los últimos años, el caso de varias decisiones que lo demuestran en forma palmaria (casos del CEMIS y de un proclamo soborno en dos nombramientos de magistrados de la Corte Suprema, en el 2001).
La salud del pueblo no es atendida ni en calidad ni en cantidad, en hospitales y clínicas estatales, en donde se acumulan pacientes que no reciben ni las medicinas ni los cuidados indispensables para su curación. Aquí no podemos silenciar la amenazante bancarrota total de la Caja de Seguro Social, con tres programas deficitarios desde hace tiempo y un déficit de Caja que el año pasado ascendió casi a B/. 100 millones. Y no hay solución medianamente aceptable a la vista, porque el Gobierno que se va le sacó el cuerpo a tan aplastante problema, pero así lo traslada al Gobierno del "sí se puede", para que un Honorable Magistrado del Tribunal Electoral quede desmentido, a lo mejor.
Entre 1990 y 1992, el pueblo se dejó llevar, inconscientemente, a la fórmula adoptada por la oligarquía nacional hegemónica, en lo político y económico, sobre lo que ellos decidieron hacer con el Canal y la masa de tierras, instalaciones y edificios revertidos. En vez de retener ese inmenso patrimonio, que fue evaluado en un total de B/. 74 mil millones (al Canal se le fijó el de 9 mil millones), para que se formulara, conforme a la Ciencia Económica y con la participación de expertos nacionales y extranjeros, un verdadero plan de aprovechamiento de toda naturaleza, con empresas panameñas y de fuera, capaz de hacer producir económicamente ese patrimonio que nos fue cedido sin costos ni hipotecas; en vez de reclamar ese plan, afirmamos, dimos con nuestro silencio ocasión para que se pusiera en marcha "la inteligente y grandiosa solución" de esa oligarquía económica y política: vender al capital internacional bienes y tierras (o darlos en concesión por muchos años prorrogables, que es lo mismo), a fin de que ese capital se beneficiara y remitiere sus ganancias al extranjero, mientras que era muy poco lo que le correspondía a Panamá; y los sabios "vendedores" de tales bienes quedaron muy satisfechos con las hazañas conocidas en esta clase de manejos. La prueba es que se llegó al extremo de vender dos veces a empresas distintas un enorme lote de terreno en los predios del Canal, y el mismo gobierno tuvo que pagar por indemnización a la empresa burlada. Pero al gobierno y pueblo burlados, ¿quién les indemnizó por tan "inocente mariposa?".
Algo sobre la economía nacional. Ahora padece una de sus crisis cíclicas y graves. Numerosos productores del agro fueron beneficiados con subsidios y ayudas económicas por el gobierno que pronto tendrá fin; el último subsidio fue el de los industriales. Pero, ¿quién subsidia a los cientos de miles de panameños privados de la comida diaria? Es que la economía que tenemos, desde 1903 hasta ahora, los gobiernos y los empresarios que forman los sectores más responsables, no han podido o no han querido, ellos dirán, instrumentar el tipo de economía más conveniente y flexible, dadas nuestras condiciones, que creemos más favorables que las de otros países que tienen economías solventes, o que al menos sortean sus dificultades.
En otra ocasión, continuaremos con la lista de problemas actuales, para explicar, por qué la República está amenazada por un Apocalipsis interno, integrado por una serie de conocidos problemas que no hemos querido o no hemos podido resolver a favor de las soluciones más justas y necesarias. Esos problemas insolutos ya nos tienen cercados.
Para Barletta, Alberto Motta es uno de los más sobresalientes y emprendedores empresarios de la era republicana de Panamá, demostrando tener una extraordinaria combinación de talento y virtudes, que le han permitido visualizar las oportunidades, emprenderlas, organizarlas, acopiar personas y recursos, realizarlas y convertirlas en empresas prósperas que contribuyen hoy en forma dinámica y sostenida al desarrollo nacional.
Ha sido y es uno de los mejores promotores de la imagen y oportunidades de Panamá, ante audiencias empresariales en todas partes. Por su trato, ideas, integridad personal, inteligencia y sagacidad, inspira lo mejor en los demás. Su amplitud y sentido de ecuanimidad lo han llevado a contribuir calladamente con su prójimo, con su comunidad y con la educación a todos los niveles.
Entre sus grandes éxitos empresariales podemos mencionar Motta Internacional, la primera empresa en Zona Libre de Colón; Terminales Panamá, COPA, Ganadería y Hacienda Motta, Banco Continental, Aseguradora ASSA, Desarrollo Costa del Este, Televisora Nacional, Telecarrier, entre las más recientes.
Pero la lista no termina allí, pues de continuar enumerando la cantidad de empresas que ha iniciado, en las que ha participado en mayor o menor grado, nos faltaría espacio para mencionarlas.
Lo más importante, es la amplitud y variedad de sus actividades empresariales y sus dimensiones y ejecutorias que son de calidad internacional. Sobresalen la concentración de actividades de comercio y servicios internacionales desarrolladas al amparo de las ventajas que ofrece nuestra posición geográfica.
Esta visión ha servido como ejemplo de éxitos concretos, que han estimulado a otros empresarios nacionales e internacionales a incursionar en estas áreas.
Su liderazgo no sólo ha servido para realizaciones propias, sino para orientar al país hacia la actualización y aprovechamiento de su principal recurso.