Hacia una seguridad social: solidaria, servicial y humanista
Rolando Villalaz Guerra
Hace unos meses atrás, al presentar nuestra propuesta hacia la Caja de Seguro Social, hicimos énfasis en la necesidad de retomar y reforzar entre los funcionarios de salud, administrativos y médico de la Caja de Seguro Social una cultura de servicios, advirtiendo que si ello no se lograra, de nada valdrán los adelantos tecnológicos o herramientas informáticas que pretendan implementarse en esa institución. En ese sentido, recuerdo que una de las tareas que abordamos en septiembre de 2003 con el Dr. Alfredo Arango, fue llevar acabo charlas y pequeñas conferencias en distintos departamentos y direcciones para recobrar la auto estima del personal y tratar de brindarle a la población una atención con calidez y eficacia. Son innumerables las quejas que hay en áreas de atención al público por parte de los asegurados y de la forma poco solidaria y humana como se trata en ciertos casos a quien como propietario de la institución, va a buscar atención médica o de prestaciones económicas.
Sin demeritar los reclamos justos y solicitudes que hacen grupos o sectores a lo interno del Seguro Social, siento que a nuestro juicio, algunos han perdido la perspectiva de la razón de ser de esa institución, ya que quienes reclaman en las ventanillas, citas, medicamentos, cirugías o agencias, son los verdaderos dueños de la misma y es a quienes debemos mitigar cuando no se tiene la respuestas total a los que se pide, procurando que ello sea con calidez, inmediatez y satisfacción, ya que al final eso mejorará la percepción de la sociedad en general.
En esas charlas y pequeños seminarios que procuró llevar adelante el Dr. Arango con nuestro total apoyo, recuerdo haber observado un cambio en el estado de ánimo del personal, indistintamente que este fuera de salud o administrativo, pues muy pocas veces se había prestado atención a los factores o elementos de arrastre que llevan a esa insatisfacción del personal y que no todo es el problema económico, necesariamente.
Me permito hacer estos comentarios, pues en distintas instituciones públicas, no solamente el Seguro Social, hay “cementerios” de computadoras y otros equipos informáticos que de una administración a otra, consideró que se iba modernizar los servicios o trámites por esa vía, pero se olvidaron del recurso humano que debía o debe implementar en la práctica esas “modernizaciones” y al final la insatisfacción y los problemas continúan, pues suponíamos que con una varita mágica todos los problemas se resolverían de la noche a la mañana.
Las profundas transformaciones del Seguro Social, no se pueden medir en tiempo; si obviamos lo pertinente a la cultura de servicio, dejando claro que estos procesos de modernización implican que esos adelantos tecnológicos al implementarse, lleven a que menos personas hagan lo que antes manualmente hacían muchos, ese tipo de aspectos deben conversarse de manera franca y directa con los distintos sectores, pues de lo contrario, en vez de apoyar el cambio, esos mismos grupos o sectores serán un obstáculo no fácil de sortear.
En otro artículo abordaremos aspectos de los profundos cambios que pueden lograrse racionalizando los recursos de la institución y reorientando algunos aspectos que producen enormes gastos en el Programas de Enfermedad y Maternidad y cómo la Caja de Seguro Social puede coadyuvar al Estado a enfrentar la crisis económica mundial que nos afecta y por medio de ello se puede ayudar a promover mas empleo decente en el país y a su vez aumentar los ingresos de la institución.