Hacia una sociedad con vergüenza...
La lectura hecha hábito le brinda al ser humano lecciones importantes. Leer las opiniones y comentarios científicos o filosóficos de diferentes culturas nos ilustran acerca de conceptos que quizás, en nuestro transitar por la vida, nunca hubiéramos imaginado que existían.
Hace unos días leí en una revista varios artículos sobre autores chinos y su obra literaria de cara a otras culturas. Explicaban que algunas de las obras literarias se hacían incomprensibles para aquellas culturas ajenas al quehacer y vida oriental, lo que dificultaba su traducción. Sin embargo, había conceptos que permitían su comprensión aun luego de ser traducidos al español u otros idiomas.
De todo lo leído lo que más disfruté fue lo referente al sentido de la vergüenza oriental. El escritor explica que “El sentido de la vergüenza y el no tener vergüenza son la misma lucha...” Si traemos este sentir y lo ubicamos en el plano de nuestra vivencia como sociedad panameña puedo manifestar, sin temor a equivocarme, que la actual generación de panameños se esfuerza por crecer con un sentido de la vergüenza y rechaza las ambigüedades de los que ausentes de vergüenza pretenden confundir a la sociedad. Me refiero no sólo al plano político sino que también al caso específico del Contralor General de la República quien, con mucha responsabilidad y dentro del marco jurídico, ha denunciado “unos negociados” de una empresa señalando la participación del ex presidente Ernesto Pérez Balladares en la misma.
El periódico La Prensa en su columna “Hoy por Hoy” del 22 de diciembre, trae un comentario sobre lo peligroso y delicado de la situación, haciendo referencia a lo ocurrido en Nicaragua con el contralor general Agustín Jarquin Anaya, quien fue despedido por Arnoldo Alemán luego de que el Contralor iniciara una investigación por desvío de fondos públicos. El final de esta situación en Nicaragua es conocida...La noticia del despido del contralor Jarquin le dio la vuelta al mundo con el desprestigio para el gobierno de Arnoldo Alemán, quien ya sin el freno del Contralor roba a diestra y siniestra. Hoy día Arnoldo Alemán cumple 20 años de cárcel, que no son nada comparado con el daño que le ha hecho a Nicaragua.
Nosotros debemos mirarnos en ese espejo. Los inmensos intereses económicos de un ex presidente amenazan la permanencia del Contralor General de la República, el Dr. Alvin Weeden Gamboa.
Decía Omar Torrijos que algunos hombres no soportan el impacto de un cañonazo de cientos de miles de dólares, y nosotros decimos que la vergüenza es la vacuna para esta enfermedad. ¿Puede un ex presidente gobernar desde las sombras y ejercer presión sobre unos supuestos magistrados amigos con el fin de despedir a un Contralor General de la República? Han ocurrido tantas cosas injustas con la Justicia en Panamá, que la suspicacia y la desconfianza se hacen de uso obligatorio como primer fórmula de análisis. Sin embargo, debe prevalecer la sensatez y el estado de derecho. No puede ser que se esgrima a la Honorable Corte Suprema de Justicia como espada de Damocles en contra del Contralor General, quien con su actuar le devuelve a la presente generación el sentido de la vergüenza.
Cierro con un último pensamiento oriental, producto de la lectura señalada al inicio: “Si el sentido de la vergüenza es algo bueno con relación al pasado, el no tener vergüenza no es nada bueno para el presente”.
Contralor Weeden, con su actuar usted nos recuerda que sí somos un país con vergüenza. No desmaye, continúe cumpliendo con sus obligaciones como Contralor General de la República. Creemos que su investigación no ha tocado fondo; existen más millones sin explicación. Percibimos que hay una mayoría silenciosa que lo respalda.
Así lo percibo, así lo escribo.
Hace unos días leí en una revista varios artículos sobre autores chinos y su obra literaria de cara a otras culturas. Explicaban que algunas de las obras literarias se hacían incomprensibles para aquellas culturas ajenas al quehacer y vida oriental, lo que dificultaba su traducción. Sin embargo, había conceptos que permitían su comprensión aun luego de ser traducidos al español u otros idiomas.
De todo lo leído lo que más disfruté fue lo referente al sentido de la vergüenza oriental. El escritor explica que “El sentido de la vergüenza y el no tener vergüenza son la misma lucha...” Si traemos este sentir y lo ubicamos en el plano de nuestra vivencia como sociedad panameña puedo manifestar, sin temor a equivocarme, que la actual generación de panameños se esfuerza por crecer con un sentido de la vergüenza y rechaza las ambigüedades de los que ausentes de vergüenza pretenden confundir a la sociedad. Me refiero no sólo al plano político sino que también al caso específico del Contralor General de la República quien, con mucha responsabilidad y dentro del marco jurídico, ha denunciado “unos negociados” de una empresa señalando la participación del ex presidente Ernesto Pérez Balladares en la misma.
El periódico La Prensa en su columna “Hoy por Hoy” del 22 de diciembre, trae un comentario sobre lo peligroso y delicado de la situación, haciendo referencia a lo ocurrido en Nicaragua con el contralor general Agustín Jarquin Anaya, quien fue despedido por Arnoldo Alemán luego de que el Contralor iniciara una investigación por desvío de fondos públicos. El final de esta situación en Nicaragua es conocida...La noticia del despido del contralor Jarquin le dio la vuelta al mundo con el desprestigio para el gobierno de Arnoldo Alemán, quien ya sin el freno del Contralor roba a diestra y siniestra. Hoy día Arnoldo Alemán cumple 20 años de cárcel, que no son nada comparado con el daño que le ha hecho a Nicaragua.
Nosotros debemos mirarnos en ese espejo. Los inmensos intereses económicos de un ex presidente amenazan la permanencia del Contralor General de la República, el Dr. Alvin Weeden Gamboa.
Decía Omar Torrijos que algunos hombres no soportan el impacto de un cañonazo de cientos de miles de dólares, y nosotros decimos que la vergüenza es la vacuna para esta enfermedad. ¿Puede un ex presidente gobernar desde las sombras y ejercer presión sobre unos supuestos magistrados amigos con el fin de despedir a un Contralor General de la República? Han ocurrido tantas cosas injustas con la Justicia en Panamá, que la suspicacia y la desconfianza se hacen de uso obligatorio como primer fórmula de análisis. Sin embargo, debe prevalecer la sensatez y el estado de derecho. No puede ser que se esgrima a la Honorable Corte Suprema de Justicia como espada de Damocles en contra del Contralor General, quien con su actuar le devuelve a la presente generación el sentido de la vergüenza.
Cierro con un último pensamiento oriental, producto de la lectura señalada al inicio: “Si el sentido de la vergüenza es algo bueno con relación al pasado, el no tener vergüenza no es nada bueno para el presente”.
Contralor Weeden, con su actuar usted nos recuerda que sí somos un país con vergüenza. No desmaye, continúe cumpliendo con sus obligaciones como Contralor General de la República. Creemos que su investigación no ha tocado fondo; existen más millones sin explicación. Percibimos que hay una mayoría silenciosa que lo respalda.
Así lo percibo, así lo escribo.