Haciendo eco
Son distintos los temas sobre los que quiero expresar mi modesta opinión. Primero, algo que leí en cuanto a que ya se terminó la política. En efecto, concluyó el período electoral supuestamente, no obstante siguen las impugnaciones.
A lo que se refería mi interlocutor es que ya deberían cesar las sesiones radiales y televisadas de los agentes políticos expresando sus puntos de vista sobre el gobierno que aún no ha comenzado. Ese es su derecho. Es lo que describen los entendidos como cualidad del juego democrático el aceptar la derrota con elegancia. Y que muchas veces una derrota es una buena base para iniciar una campaña hacia una victoria no lejana. Lo que no encuentro acertado es que el que aconseje esto de cesar en la politiquería o cesar en seguir haciendo campaña cuando ya se terminó el período, porque ya sonó el silbato final, es de las filas de los ganadores. Me imagino que si hubiera perdido, otra cosa aconsejaría. Obvio.
Eso me recuerda otra época en la que en un gremio que supuestamente no ve bien el ejercicio de la política partidista, dada su función en la sociedad, existía un grupo que favorecía abiertamente a los que gobernaban y recibían de ellos prebendas y distinciones y que cuando surgía otro sector dentro del mismo conglomerado que expresaba críticas al proceder equivocado de los gobernantes de turno, salían diciendo que no había que meterse en política, de donde quedó claro que cuando tú favoreces a los tuyos o a tus pretensiones eso no es hacer política y cuando alguien se opone, entonces te estás metiendo en política, estás yendo contra los intereses caros de la patria.
El segundo eco que quiero hacer, es el horroroso espectáculo sobre las torturas en Irak. Y lo peor es lo que va a seguir de todo esto. Algún comentario ha dejado entender que los musulmanes se han expresado diciendo: "Así son los cristianos". Y cuando hablábamos de cristianos no estamos hablando de católicos sólo, sino de protestantes de todas denominaciones que se llaman cristianos.
Por otro lado, vienen a la mente todas las voces autorizadas, como la del Sumo Pontífice y no autorizadas que desde el principio nos opusimos a la guerra. Bien lo dijo el que afirmó: "Los Estados Unidos ganaron la guerra, pero perdieron la paz". Toda una secuencia sobre primero que Bin Laden no era de Irak, luego que las armas de destrucción masiva no han sido encontradas, que los elementos para la guerra química tampoco, que se quería implantar la democracia y la "American way of life" en una cultura totalmente extraña, la captura de Sadam y ahora las explosiones y las repetidas muertes de soldados norteamericanos, el tinte religioso que le quieren dar los shiítas, luego la campaña política en EU que viene a dar la explicación de muchas de las tácticas y decisiones norteamericanas fuera de su país. Últimamente que en Panamá por un acuerdo han instalado una garita en Chiriquí atendida por norteamericanos y ahora el abordaje de los barcos con bandera panameña y nos llegó la guerra de Irak a Panamá, a cambio de ser país origen de cruceros caribeños. Realmente, ¿quién entiende esto y cómo queda la famosa soberanía recién estrenada?.
Quiero hacerme eco del juicio del asesinato del nunca bien recordado sacerdote panameño, Monseñor Jorge Isaac Altafulla Muñoz. Protesto por todos los infundios y manchas que se le quieren adjudicar a su reputación de hombre de Dios. El está muerto, y de mala manera. Un muerto no se puede defender. A cualquiera de nosotros, con razón o sin ella, luego de muertos se nos puede imputar cualquier maleficio o mal proceder, o cualquier invento sicalíptico que se le ocurra a un abogado por aquello de que el defensor puede echar mano de todo lo que pueda para salvar a su cliente. Absurdo.
El juicio no es a la Iglesia católica, ni al padre Altafulla, es a un criminal que confeso aceptó haberlo hecho invocando motivos totalmente inválidos. El tener botellas, en tu aposento no justifica que te vengan a matar. ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Confundir al jurado, confundir al público. Confiamos y esperamos que, aunque como Iglesia perdonamos como nos lo exige el evangelio de Aquel en la Cruz exclamó "perdónales, Señor, porque no saben lo que hacen", el juicio termine haciendo justicia al dedicado y apreciado miembro del clero panameño de este siglo.
A lo que se refería mi interlocutor es que ya deberían cesar las sesiones radiales y televisadas de los agentes políticos expresando sus puntos de vista sobre el gobierno que aún no ha comenzado. Ese es su derecho. Es lo que describen los entendidos como cualidad del juego democrático el aceptar la derrota con elegancia. Y que muchas veces una derrota es una buena base para iniciar una campaña hacia una victoria no lejana. Lo que no encuentro acertado es que el que aconseje esto de cesar en la politiquería o cesar en seguir haciendo campaña cuando ya se terminó el período, porque ya sonó el silbato final, es de las filas de los ganadores. Me imagino que si hubiera perdido, otra cosa aconsejaría. Obvio.
Eso me recuerda otra época en la que en un gremio que supuestamente no ve bien el ejercicio de la política partidista, dada su función en la sociedad, existía un grupo que favorecía abiertamente a los que gobernaban y recibían de ellos prebendas y distinciones y que cuando surgía otro sector dentro del mismo conglomerado que expresaba críticas al proceder equivocado de los gobernantes de turno, salían diciendo que no había que meterse en política, de donde quedó claro que cuando tú favoreces a los tuyos o a tus pretensiones eso no es hacer política y cuando alguien se opone, entonces te estás metiendo en política, estás yendo contra los intereses caros de la patria.
El segundo eco que quiero hacer, es el horroroso espectáculo sobre las torturas en Irak. Y lo peor es lo que va a seguir de todo esto. Algún comentario ha dejado entender que los musulmanes se han expresado diciendo: "Así son los cristianos". Y cuando hablábamos de cristianos no estamos hablando de católicos sólo, sino de protestantes de todas denominaciones que se llaman cristianos.
Por otro lado, vienen a la mente todas las voces autorizadas, como la del Sumo Pontífice y no autorizadas que desde el principio nos opusimos a la guerra. Bien lo dijo el que afirmó: "Los Estados Unidos ganaron la guerra, pero perdieron la paz". Toda una secuencia sobre primero que Bin Laden no era de Irak, luego que las armas de destrucción masiva no han sido encontradas, que los elementos para la guerra química tampoco, que se quería implantar la democracia y la "American way of life" en una cultura totalmente extraña, la captura de Sadam y ahora las explosiones y las repetidas muertes de soldados norteamericanos, el tinte religioso que le quieren dar los shiítas, luego la campaña política en EU que viene a dar la explicación de muchas de las tácticas y decisiones norteamericanas fuera de su país. Últimamente que en Panamá por un acuerdo han instalado una garita en Chiriquí atendida por norteamericanos y ahora el abordaje de los barcos con bandera panameña y nos llegó la guerra de Irak a Panamá, a cambio de ser país origen de cruceros caribeños. Realmente, ¿quién entiende esto y cómo queda la famosa soberanía recién estrenada?.
Quiero hacerme eco del juicio del asesinato del nunca bien recordado sacerdote panameño, Monseñor Jorge Isaac Altafulla Muñoz. Protesto por todos los infundios y manchas que se le quieren adjudicar a su reputación de hombre de Dios. El está muerto, y de mala manera. Un muerto no se puede defender. A cualquiera de nosotros, con razón o sin ella, luego de muertos se nos puede imputar cualquier maleficio o mal proceder, o cualquier invento sicalíptico que se le ocurra a un abogado por aquello de que el defensor puede echar mano de todo lo que pueda para salvar a su cliente. Absurdo.
El juicio no es a la Iglesia católica, ni al padre Altafulla, es a un criminal que confeso aceptó haberlo hecho invocando motivos totalmente inválidos. El tener botellas, en tu aposento no justifica que te vengan a matar. ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Confundir al jurado, confundir al público. Confiamos y esperamos que, aunque como Iglesia perdonamos como nos lo exige el evangelio de Aquel en la Cruz exclamó "perdónales, Señor, porque no saben lo que hacen", el juicio termine haciendo justicia al dedicado y apreciado miembro del clero panameño de este siglo.