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Hacinamiento


El problema que tendremos sobre el aumento de la delincuencia y la población carcelaria que se avecina es sumamente serio. Tenemos que prepararnos muy sesuda y económicamente para afrontarlo sin demora. El auge que estamos viviendo en la actualidad será creciente, pero también lo será la comisión de delitos.

Con el ensanche del Canal de Panamá será impresionante la cantidad de dinero que circulará en el país. Esa circunstancia y la de que nuestro sistema monetario es bipartito con balboa y dólares de valor a la par, atraerá a muchos en búsqueda de trabajo y de hacer negocios, pero también a aventureros y rufianes carteristas, contrabandistas, lavadores, rateros, narcotraficantes, asaltantes, falsificadores y estafadores de toda calaña.

En consecuencia, debemos ir considerando la necesidad de aumentar nuestras fuerzas de policía y de investigadores, y adecuarlas a las circunstancias en pro de la seguridad colectiva. Es de esperar, pues, que no seamos miopes ni lerdos y procedamos, con toda urgencia, a prepararnos ante la potencial amenaza que vislumbramos.

Es indispensable acelerar el ensanche de nuestras cárceles y la construcción de otras nuevas lo suficientemente amplias para que no se acentúe la tragedia del cuadro dantesco que ofrecen en la actualidad.

Lo que exponemos aquí no es el parecer de un derrotista, sino la convicción de un panameño que cree de su deber dar una alerta sobre una ya cercana tempestad y quien desea la mayor protección posible para con sus conciudadanos y ver una patria enaltecida.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América