Hagamos crecer nuestro partido con madurez y tolerancia
La soberbia y la intolerancia son los peores consejeros para la convivencia política. Esta verdad no es suficientemente recordada por quienes tal vez con mucha experiencia y audacia, pero poca formación, se desenvuelven en la vida política de nuestro país. Así lo vemos en la actitud de la actual cúpula del Partido Revolucionario Democrático (PRD), que ha cuestionado de manera radical al actual al alcalde Juan Carlos Navarro, por no estar de acuerdo en la injustificada participación del partido en que milita en la aprobación del Fondo Fiduciario, lo cual da más fuerza y entrega un triunfo político fácil a la administración de Mireya Moscoso.
No nos debemos hacer cómplices de las decisiones tan poco acertadas que toma el actual gobierno. Si somos oposición que ésta sea real y verdadera; no seamos oposición pensando en que si se aprueba tal o cual ley cuánto en prebendas vamos a recibir, para luego hablar de una alta moral, que en el fondo no se tiene.
Las mayores críticas se dirigen al CEN anterior, cuyo secretario general era el ex presidente Ernesto Pérez Balladares, el cual dicen que era más que dictatorial, producto de las decisiones unilaterales que tomaba secundadas por los señores Doens y Sánchez Cárdenas; pero si actualmente la dirigencia se molesta porque existen personas con criterio formado que no abanican ciertas decisiones y por ello le llaman traidor, esta actitud es bastante cuestionable.
El alcalde Navarro, en diversos medios de comunicación, ha explicado que no le interesa crear inestabilidad en el partido, pero sí dejar bien clara su posición frente a la actual dirigencia que no va a secundar opiniones, ni aprobará cosas que vayan en contra de los verdaderos principios torrijistas, que muchos los utilizan en discursos de barricadas, pero en la praxis entran en el túnel del olvido.
Por otro lado, vemos los ataques de carácter personal hacia familiares, y hacen una relación casi inaudita de que el señor Navarro estaba opuesto a esta aprobación por conveniencia familiar, ya que algunos salen a decir que él pertenece al poder económico de este país.
Los voceros de la cúpula cuestionada se defendieron justificando el comienzo logrado, cuando nadie cuestionaría un consenso (a Juan Carlos nunca lo vi cuestionar el consenso, ni el diálogo), lo que obviamente se cuestionaba era la aprobación del gasto del Fondo Fiduciario.
Además, para justificar esta actitud tan irresponsable, se han hecho ataques poco elegantes. La verdad es una falta de respeto y consideración, porque actualmente el único bastión del PRD es la alcaldía capitalina, y está haciendo un buen trabajo.
No sólo tolerancia, sino madurez le ha faltado para aceptar que una decisión como ésta era muy susceptible con sobrados elementos. Lo que hizo Navarro fue sencillamente emitir su opinión.
La actual cúpula del PRD, dignos herederos del CEN anterior, han ensayado muchos ataques apasionados contra Juan Carlos Navarro, y justificaciones por esta aprobación tan cuestionada, criticada por las bases del partido y la comunidad en general a causa del disparate político cometido.
A usted, señor Alcalde, le hago extensivo mi apoyo, porque pocos tienen la valentía de enfrentarse al CEN de un partido, desenmascarar a los cobardes y defender los verdaderos ideales de nuestro glorioso partido.
No nos debemos hacer cómplices de las decisiones tan poco acertadas que toma el actual gobierno. Si somos oposición que ésta sea real y verdadera; no seamos oposición pensando en que si se aprueba tal o cual ley cuánto en prebendas vamos a recibir, para luego hablar de una alta moral, que en el fondo no se tiene.
Las mayores críticas se dirigen al CEN anterior, cuyo secretario general era el ex presidente Ernesto Pérez Balladares, el cual dicen que era más que dictatorial, producto de las decisiones unilaterales que tomaba secundadas por los señores Doens y Sánchez Cárdenas; pero si actualmente la dirigencia se molesta porque existen personas con criterio formado que no abanican ciertas decisiones y por ello le llaman traidor, esta actitud es bastante cuestionable.
El alcalde Navarro, en diversos medios de comunicación, ha explicado que no le interesa crear inestabilidad en el partido, pero sí dejar bien clara su posición frente a la actual dirigencia que no va a secundar opiniones, ni aprobará cosas que vayan en contra de los verdaderos principios torrijistas, que muchos los utilizan en discursos de barricadas, pero en la praxis entran en el túnel del olvido.
Por otro lado, vemos los ataques de carácter personal hacia familiares, y hacen una relación casi inaudita de que el señor Navarro estaba opuesto a esta aprobación por conveniencia familiar, ya que algunos salen a decir que él pertenece al poder económico de este país.
Los voceros de la cúpula cuestionada se defendieron justificando el comienzo logrado, cuando nadie cuestionaría un consenso (a Juan Carlos nunca lo vi cuestionar el consenso, ni el diálogo), lo que obviamente se cuestionaba era la aprobación del gasto del Fondo Fiduciario.
Además, para justificar esta actitud tan irresponsable, se han hecho ataques poco elegantes. La verdad es una falta de respeto y consideración, porque actualmente el único bastión del PRD es la alcaldía capitalina, y está haciendo un buen trabajo.
No sólo tolerancia, sino madurez le ha faltado para aceptar que una decisión como ésta era muy susceptible con sobrados elementos. Lo que hizo Navarro fue sencillamente emitir su opinión.
La actual cúpula del PRD, dignos herederos del CEN anterior, han ensayado muchos ataques apasionados contra Juan Carlos Navarro, y justificaciones por esta aprobación tan cuestionada, criticada por las bases del partido y la comunidad en general a causa del disparate político cometido.
A usted, señor Alcalde, le hago extensivo mi apoyo, porque pocos tienen la valentía de enfrentarse al CEN de un partido, desenmascarar a los cobardes y defender los verdaderos ideales de nuestro glorioso partido.