Hagamos un pacto por la CSS
Después de mucho esperar, finalmente comenzó la gran concertación nacional mediante la convocatoria al diálogo donde se discutirán los problemas de la Caja de Seguro Social y su futuro. Por decisión del Gobierno Nacional, toca ahora al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) conducir estos acercamientos iniciales mediante mesas redondas en donde se debe hablar todo, libremente, y sin pre-condiciones, sin campañas que puedan causar distanciamientos entre los actores.
Ellos -el PNUD- conocen muy bien nuestras realidades y ya nos ayudaron en el pasado siendo facilitadores entre los políticos, empresarios, trabajadores y la sociedad organizada, por allá a principios de la década del noventa. Se obtuvieron tan buenos resultados que hemos llegado como nación civilizada a saber discutir en democracia los problemas nacionales y ahora, nuevamente, tienen la tarea de que los panameños podamos hablarnos sin forzar opiniones, sino consensuando las ideas, utilizando como arma el diálogo sincero. Sin embargo, antes y durante este proceso, cada parte debería dejar de lado el estar emitiendo opiniones que los alejen del sano propósito de conversar y construir, deponer actitudes como la de levantarse de la mesa.
Propongo se haga un pacto de solidaridad por la Caja de Seguro Social (CSS), un pacto que procure un período de gracia sin declaraciones de los actores y así evitar algo que pueda echar al traste lo que mucho ha costado. Eso sí, sin desconocer los avances hechos con los estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el cual participaron trabajadores, empresarios y gobierno, por medio de la Comisión de Contacto y Seguimiento que con tanta responsabilidad trabajó.
El resultado de este diálogo es la Caja de Seguro Social y su futuro, cuál es su función en el desarrollo nacional y que entre todos produzcamos una legislación que la transforme y que a la vez espante, de una vez por todas, a los fantasmas privatizadores internos y externos que la amenazan. De lograrlo, sería como celebrar nuevamente un acto soberano de independencia. Estamos hoy a casi dos años de lo que sería el año electoral por lo que: "al trabajo sin más dilación".
El Diálogo por el Seguro Social es el llamado a un simbólico gran cabildo, donde el pueblo reunido, tratando los temas con cordura, buen ánimo y sabiduría, propendiendo el crecimiento económico con la firme voluntad de hacer los ajustes que sean necesarios, y así el legislador sólo sancionará esta nueva ley, que sería la decisión de la sociedad. No obstante, para poder lograr esto, necesitaremos despojarnos de egoísmos y posturas radicales como las que se viven en estos momentos.
Que el PNUD se muestre como facilitador y que los conductores escogidos puedan mostrar los resultados de los avances que se dan. Estos llamados amigables componedores, son ilustres centroamericanos y panameños con la experiencia necesaria en el manejo de transiciones difíciles como la que nos toca resolver.
Para terminar, sólo resta el cuidado y la sabiduría de poder conjugar los aspectos meramente técnicos con las realidades del diario bregar, que el patrimonio de la institución crezca, que resolvamos el aspecto de la salud y que todos y cada uno de los asegurados reciban una justa jubilación como premio al esfuerzo de toda una vida productiva, confirmando así el principio sagrado de la solidaridad en el cual se sustenta nuestro sistema de seguridad social. Hagamos el compromiso de construir y no destruir.
Ellos -el PNUD- conocen muy bien nuestras realidades y ya nos ayudaron en el pasado siendo facilitadores entre los políticos, empresarios, trabajadores y la sociedad organizada, por allá a principios de la década del noventa. Se obtuvieron tan buenos resultados que hemos llegado como nación civilizada a saber discutir en democracia los problemas nacionales y ahora, nuevamente, tienen la tarea de que los panameños podamos hablarnos sin forzar opiniones, sino consensuando las ideas, utilizando como arma el diálogo sincero. Sin embargo, antes y durante este proceso, cada parte debería dejar de lado el estar emitiendo opiniones que los alejen del sano propósito de conversar y construir, deponer actitudes como la de levantarse de la mesa.
Propongo se haga un pacto de solidaridad por la Caja de Seguro Social (CSS), un pacto que procure un período de gracia sin declaraciones de los actores y así evitar algo que pueda echar al traste lo que mucho ha costado. Eso sí, sin desconocer los avances hechos con los estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el cual participaron trabajadores, empresarios y gobierno, por medio de la Comisión de Contacto y Seguimiento que con tanta responsabilidad trabajó.
El resultado de este diálogo es la Caja de Seguro Social y su futuro, cuál es su función en el desarrollo nacional y que entre todos produzcamos una legislación que la transforme y que a la vez espante, de una vez por todas, a los fantasmas privatizadores internos y externos que la amenazan. De lograrlo, sería como celebrar nuevamente un acto soberano de independencia. Estamos hoy a casi dos años de lo que sería el año electoral por lo que: "al trabajo sin más dilación".
El Diálogo por el Seguro Social es el llamado a un simbólico gran cabildo, donde el pueblo reunido, tratando los temas con cordura, buen ánimo y sabiduría, propendiendo el crecimiento económico con la firme voluntad de hacer los ajustes que sean necesarios, y así el legislador sólo sancionará esta nueva ley, que sería la decisión de la sociedad. No obstante, para poder lograr esto, necesitaremos despojarnos de egoísmos y posturas radicales como las que se viven en estos momentos.
Que el PNUD se muestre como facilitador y que los conductores escogidos puedan mostrar los resultados de los avances que se dan. Estos llamados amigables componedores, son ilustres centroamericanos y panameños con la experiencia necesaria en el manejo de transiciones difíciles como la que nos toca resolver.
Para terminar, sólo resta el cuidado y la sabiduría de poder conjugar los aspectos meramente técnicos con las realidades del diario bregar, que el patrimonio de la institución crezca, que resolvamos el aspecto de la salud y que todos y cada uno de los asegurados reciban una justa jubilación como premio al esfuerzo de toda una vida productiva, confirmando así el principio sagrado de la solidaridad en el cual se sustenta nuestro sistema de seguridad social. Hagamos el compromiso de construir y no destruir.