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Harris, Torrijos y el transporte público



No es sorpresa que el presidente de la República, Martín Torrijos, designara a Angelino Harris como su asesor presidencial en materia de transporte público, al mismo tiempo que lo destituía como director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, donde había desempeñado un papel desastroso.
En su programa de gobierno, expuesto durante su campaña como aspirante a la presidencia, había insistido en que los transportistas debían ser parte de la solución, aun cuando todo Panamá sabía desde siempre que los buseros y taxistas eran el problema. El artífice de ese planteamiento fue precisamente Angelino Harris, quien desde antes se había granjeado la reputación de experto en la materia, quien había supuestamente estudiado las distintas alternativas de solución presentadas por empresas extranjeras en asocio con algunas nacionales.
Harris se inclinó siempre por la fórmula bogotana del Transmilenium, una red de buses articulados que transitan por un carril central.
Aquello, para Panamá, es una locura; pero la idea fue abrazada con entusiasmo por Torrijos, más que todo por ser menos costosa y ejecutable durante su periodo presidencial. Basta pulsar por Internet la información sobre ese sistema y vivir en Bogotá, ciudad de amplias y numerosas avenidas, para entender el pandemónium que representará. Las calles se hunden por el peso de los camiones altamente contaminantes, se congestionan más que nunca y el transporte sigue igual de desordenado, aunque con un poco de mayor capacidad de carga.
El resto de los vehículos, entre particulares, taxis y comerciales, huye despavorido de aquel descomunal tranque permanente, buscando rutas alternativas que, a la postre, encuentran a costa del sacrificio de barriadas y urbanizaciones otrora tranquilas, que ven multiplicado repentinamente su tránsito de vehículos por mil.
Harris y el propio Torrijos lo saben. La mejor alternativa, aunque implique dos o más períodos presidenciales, es la fórmula francesa o similar de trenes eléctricos que transitarían por encima o debajo de las actuales calles, las cuales quedarían libres de buses para siempre, propiciando un tránsito más fluido. Mello Alemán hizo una presentación al respecto hace un par de años, pero apenas fue escuchado. A la postre, Harris llamó a licitación, encajonando las propuestas por una sola alternativa, su Transmilenium, sin considerar ninguna otra.
En materia de transporte colectivo, no hay ni habrá transparencia sin una amplia y abierta discusión ciudadana.

101 años de Panamá América

 
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