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Hasta cuándo abusos


Los que creímos que la corrupción terminaría al finalizar la dictadura nos equivocamos en gran medida.
Cuando se inició el gobierno de Endara, un legislador de la Democracia Cristiana de la recién inaugurada Asamblea Legislativa, nos denunció a todos los legisladores del período 1984-1989, para alcanzar todas las partidas que nos habían suministrado para obras para nuestros circuitos.
Como suele suceder, a los miembros de la oposición nos facilitaban sumas no mayores, algunas de las cuales estaban entre treinta mil, noventa mil y algunos ciento veinte mil en todo el período. A los gobiernistas les asignaron hasta medio millón a algunos, otros algo menos, ninguno menos de trescientos mil. Aún en dictadura no se abusaba de las partidas para los legisladores. Tuve informe que sólo siete de los legisladores, incluyendo uno de gobierno resultamos absueltos, por haber rendido cuentas debidamente. El resto no se lo que pudieron aclarar. Para los que combatimos la dictadura nos resultó paradójico, que fuese en 1996, durante el gobierno del P.R.D., que se nos hiciera justicia.
Desconozco cuando fue la suma que se asignó a los legisladores a partir de 1989, hasta 1994, pero pude leer, a través de un escrito que publicó la distinguida colega del Circuito de Columnistas, Maribel Cuervo de Paredes, refiriéndose la legislativa que finalizó en 1999, que indicaba partidas de alto calibre que llegaban hasta cinco millones o muy cerca de ellos, otorgadas a los legisladores adictos al gobierno anterior.
Con el mismo rigor que se empleó contra nosotros, se debió iniciar la investigación pertinente, inclusive, de oficio se debió hacer, si no se ha hecho, porque es inaceptable que se siga jugando con los dineros del Erario Público, si consideramos el alto índice de miseria, hambre y desempleo existente.
En la actualidad se han nombrado asesores de la Asamblea Legislativa, con salarios de tres mil balboas mensuales, que es otro eslabón de los desaciertos que a diario se cometen. ¿Por qué en su lugar no se nombró a un grupo de ciudadanos humildes, con salarios de doscientos balboas, aunque fuese de mensajeros en la Asamblea, para que tuvieran como llevar algo a su casa, para el sustento de los suyos? La ayuda que recibe el pueblo es exigua. Los que más tienen siguen pelechando de los dineros del pueblo.
En otro orden de cosas, se sigue contratando sin las respectivas licitaciones. ¿Dónde está el pregonado cambio que hasta la fecha no se ha visto?.
Los robos y atracos a mano armada siguen en su apogeo. No hay semana que no se asalte un Banco, un Comercio, una Industria o no se saqueé una residencia. Los delincuentes libres y contentos, mientras los encargados de investigar pasan el tiempo en disputas personales, que son usadas por algunos periódicos para aumentar su circulación y no hay quien ponga orden en este sentido.
Las alcantarillas no hay forma que cumplan su cometido. No hay manera que las calles no se inunden cuando llueve y qué decir de las vías públicas, que se reparan mientras dure la estación seca. Cuando comienza la época lluviosa todo lo que se reparó se daña, porque sólo se pone parches para salir del paso. Este problema no se puede atribuir al actual gobierno, pero pasa de mano en mano y no hay administración que le de un corte definitivo.
De salud para qué seguir mencionándola. Quien no tiene como pagar un médico privado ni la forma de comprar los actuales antibióticos, que andan por las nubes, deben esperar que la Divina Providencia los cure, o lo que es más seguro, la muerte.
En la empresa privada se abusa del trabajador. Se dice que hay casos en la Provincia de Chiriquí donde no se pagan las horas extras, vacaciones, décimo tercer mes, mucho menos el seguro social y cuando un empleado se enferma, no le pagan la incapacidad y éste tiene que pagar el médico de su bolsillo. Ojalá que esto se investigue y se ponga coto a estos abusos.
El pueblo sigue sufriendo y soportando, hasta que un día se colme y las consecuencias pueden ser lamentables.

101 años de Panamá América

 
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