Hay que decirle a Martín
Durante la campaña para las primarias del P.R.D., observamos que la publicidad del joven licenciado Martín Torrijos Espino se apoyó fuertemente en su condición de hijo del dictador Omar Torrijos.
En una campaña interna, dirigida a miembros de ese partido político, en el que una posible mayoría simpatiza con el desaparecido militar, es comprensible que se utilizara este resorte emotivo para impulsar la candidatura de Don Martín.
Sin embargo, ahora, ya como candidato oficializado, parece que él y sus estrategas pretenden insistir en usar la memoria del General para proyectar la figura de su hijo. Alguien debe decirle a Martín que eso es un error.
Creemos que a los ciudadanos desaparecidos debe guardársele respeto y a aquellos que, como el general Torrijos, fueron figuras polémicas y controversiales, debe dejárseles en paz para que el tiempo decante las pasiones y sentimientos que generaron, a fin de que se pueda emitir un juicio histórico, justo y equilibrado sobre sus vicios y virtudes, en un futuro distante.
Es cierto que el hijo no tiene culpa de los defectos del padre, pero si este hijo pretende endiosarlo para beneficio propio, no deberá quejarse cuando, como respuesta, reciba la ventilación prematura de las debilidades, errores y vicios de su antecesor.
Hay que decirle a Martín que la utilización de la figura de su padre con fines electorales, sólo reavivará (y ya lo está logrando) los sentimientos y reacciones de los muchos miles de panameños que no creemos en las bondades del hombre fuerte castrense.
Hay que decirle a Martín que su insistencia en apoyarse en la figura de su padre, comenzará a abrir heridas y a adelantar el escrutinio público de las muchas acciones y decisiones que no queremos calificar, por ahora, de las cuales fue protagonista o coautor el general Omar Torrijos H. y que afectaron injustamente a muchos panameños.
Alguien debe recomendarle a Martín que se apoye en su campaña para la Presidencia de la República, en sus propias cualidades y capacidades y no en las supuestas virtudes o bondades de su progenitor.
Conviene aconsejarle a Martín que no exponga la memoria de su padre a las pasiones que se generan en una campaña política como la que apenas comienza.
En fin, hay que decirle a Martín que, de insistir en ese tipo de campaña publicitaria que comienza a verse en televisión, es probable que los resultados de la misma le sean catastróficamente adversos.
Por favor, dígaselo Ud., amigo lector, porque nosotros no se lo podemos decir.
En una campaña interna, dirigida a miembros de ese partido político, en el que una posible mayoría simpatiza con el desaparecido militar, es comprensible que se utilizara este resorte emotivo para impulsar la candidatura de Don Martín.
Sin embargo, ahora, ya como candidato oficializado, parece que él y sus estrategas pretenden insistir en usar la memoria del General para proyectar la figura de su hijo. Alguien debe decirle a Martín que eso es un error.
Creemos que a los ciudadanos desaparecidos debe guardársele respeto y a aquellos que, como el general Torrijos, fueron figuras polémicas y controversiales, debe dejárseles en paz para que el tiempo decante las pasiones y sentimientos que generaron, a fin de que se pueda emitir un juicio histórico, justo y equilibrado sobre sus vicios y virtudes, en un futuro distante.
Es cierto que el hijo no tiene culpa de los defectos del padre, pero si este hijo pretende endiosarlo para beneficio propio, no deberá quejarse cuando, como respuesta, reciba la ventilación prematura de las debilidades, errores y vicios de su antecesor.
Hay que decirle a Martín que la utilización de la figura de su padre con fines electorales, sólo reavivará (y ya lo está logrando) los sentimientos y reacciones de los muchos miles de panameños que no creemos en las bondades del hombre fuerte castrense.
Hay que decirle a Martín que su insistencia en apoyarse en la figura de su padre, comenzará a abrir heridas y a adelantar el escrutinio público de las muchas acciones y decisiones que no queremos calificar, por ahora, de las cuales fue protagonista o coautor el general Omar Torrijos H. y que afectaron injustamente a muchos panameños.
Alguien debe recomendarle a Martín que se apoye en su campaña para la Presidencia de la República, en sus propias cualidades y capacidades y no en las supuestas virtudes o bondades de su progenitor.
Conviene aconsejarle a Martín que no exponga la memoria de su padre a las pasiones que se generan en una campaña política como la que apenas comienza.
En fin, hay que decirle a Martín que, de insistir en ese tipo de campaña publicitaria que comienza a verse en televisión, es probable que los resultados de la misma le sean catastróficamente adversos.
Por favor, dígaselo Ud., amigo lector, porque nosotros no se lo podemos decir.