Hay que orientar al estudiante
En varias ocasiones, hemos leído o escuchado conceptos relacionados con la situación de la educación en general en Panamá y todos coinciden en que hay que hacer algo para mejorarla.
Cuando se dice mejorarla, es que se está contemplando vacíos, que son producto de alguna falla que proviene del Estado o de los encargados de hacer funcionar lo adecuado para responder a los planes establecidos siempre y cuando los programas en vigencia que están actualizados sean bien llevados.
Planes, programas, que sabemos están en función, algunos tienen su pro o contra, no todos han sido inspirados en lo que nos exige la tecnología moderna hoy unida a la buena intención del educador que esté bien identificado con su apostolado; es decir, que sienta lo que dice y hace, para lograr una formación teórica práctica que ayude a llevar la educación formal e informal con simpatía para todos.
Actualmente estamos atiborrando a la juventud de muchas teorías, asignaturas, etc., sin tener en consideración su capacidad, porque no existe orientación previa para que el o los jóvenes escojan lo que quieren y puedan seguir estudios superiores, realidad ésta que conocemos y que ocurre en gran cantidad de escuelas secundarias donde muchos están fracasados en determinadas asignaturas que dicen áridas: matemáticas, física, química, que no han podido dominar.
Esta realidad podría tener respuesta sin olvidar lo bueno que en educación se hace, ofreciendo lo mejor que existió en la parte positiva de la derogada no revisada Reforma Educativa donde se adelantaron planes y programas precisamente para dar oportunidad a aquellos que no podían seguir un bachillerato, magisterio, etc.
Surgieron programas con planes especiales buscando la mano calificada a través del equipo que manejaría el educador especializado. Poco o nada ha quedado funcionando.
Tenemos que nutrirnos de lo mejor que brinda la educación técnica profesional, formalizando un programa completo, con equipos del momento tecnológico, con un plan de estudios relacionados a la línea que sigue el interesado, de tal manera que el estudiante quede satisfecho y autorizado para entrar a los grupos de profesionales, repito, de mano calificada.
Si bien es cierto, existe un INAFORP y muchos IPT, donde el estudiante queda autorizado para entrar a ejercer un oficio o profesión artesanal, sería conveniente fortalecer y dignificar estos niveles técnicos-profesionales con resonancia nacional que inspiren confianza por sus sólidos planes y programas actualizados.
Insistimos en la necesidad de darle a entender al estudiante que es él quien decide lo que quiere y puede, no seguir lo que sus padres u otros elijan sus estudios sin conocer su capacidad, sus intereses, etc.
Hora es que el Estado, a través del Ministerio de Educación, utilice la política de revisar, cambiar cada cinco años (por decir un lapso), encare seriamente esta tarea que en pleno siglo XXI tiene que ser actualizada conforme los cambios acelerados en la tecnología que cada día nos brinda mayores y mejores adelantos.
Ideal sería para ayudar al estudiante, que los servicios de orientación sean llevados con rigor diciéndole al interesado su verdadero seguimiento y limitaciones. Estas realidades tendrían que funcionar con educadores idóneos, que tengan el verdadero deseo de ayudar para así que cada estudiante tenga claro los estudios a seguir sin tener fracasos que los tuvo por no tener a tiempo una eficaz orientación.
Cuando se dice mejorarla, es que se está contemplando vacíos, que son producto de alguna falla que proviene del Estado o de los encargados de hacer funcionar lo adecuado para responder a los planes establecidos siempre y cuando los programas en vigencia que están actualizados sean bien llevados.
Planes, programas, que sabemos están en función, algunos tienen su pro o contra, no todos han sido inspirados en lo que nos exige la tecnología moderna hoy unida a la buena intención del educador que esté bien identificado con su apostolado; es decir, que sienta lo que dice y hace, para lograr una formación teórica práctica que ayude a llevar la educación formal e informal con simpatía para todos.
Actualmente estamos atiborrando a la juventud de muchas teorías, asignaturas, etc., sin tener en consideración su capacidad, porque no existe orientación previa para que el o los jóvenes escojan lo que quieren y puedan seguir estudios superiores, realidad ésta que conocemos y que ocurre en gran cantidad de escuelas secundarias donde muchos están fracasados en determinadas asignaturas que dicen áridas: matemáticas, física, química, que no han podido dominar.
Esta realidad podría tener respuesta sin olvidar lo bueno que en educación se hace, ofreciendo lo mejor que existió en la parte positiva de la derogada no revisada Reforma Educativa donde se adelantaron planes y programas precisamente para dar oportunidad a aquellos que no podían seguir un bachillerato, magisterio, etc.
Surgieron programas con planes especiales buscando la mano calificada a través del equipo que manejaría el educador especializado. Poco o nada ha quedado funcionando.
Tenemos que nutrirnos de lo mejor que brinda la educación técnica profesional, formalizando un programa completo, con equipos del momento tecnológico, con un plan de estudios relacionados a la línea que sigue el interesado, de tal manera que el estudiante quede satisfecho y autorizado para entrar a los grupos de profesionales, repito, de mano calificada.
Si bien es cierto, existe un INAFORP y muchos IPT, donde el estudiante queda autorizado para entrar a ejercer un oficio o profesión artesanal, sería conveniente fortalecer y dignificar estos niveles técnicos-profesionales con resonancia nacional que inspiren confianza por sus sólidos planes y programas actualizados.
Insistimos en la necesidad de darle a entender al estudiante que es él quien decide lo que quiere y puede, no seguir lo que sus padres u otros elijan sus estudios sin conocer su capacidad, sus intereses, etc.
Hora es que el Estado, a través del Ministerio de Educación, utilice la política de revisar, cambiar cada cinco años (por decir un lapso), encare seriamente esta tarea que en pleno siglo XXI tiene que ser actualizada conforme los cambios acelerados en la tecnología que cada día nos brinda mayores y mejores adelantos.
Ideal sería para ayudar al estudiante, que los servicios de orientación sean llevados con rigor diciéndole al interesado su verdadero seguimiento y limitaciones. Estas realidades tendrían que funcionar con educadores idóneos, que tengan el verdadero deseo de ayudar para así que cada estudiante tenga claro los estudios a seguir sin tener fracasos que los tuvo por no tener a tiempo una eficaz orientación.