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Hay que proteger la seguridad alimentaria


El dramático aumento de precios en productos básicos, y que afecta a muchas regiones del mundo, es una clara advertencia que no debemos depender de solamente importaciones para satisfacer la demanda de los consumidores.

En un reciente informe de la ONU, se manifiesta que el mundo afronta nuevamente la posibilidad de sufrir una hambruna generalizada. Las reservas de alimentos se encuentran en su nivel más bajo en los últimos 30 años. El alto costo de los alimentos podría poner de cabeza la seguridad alimentaria del planeta en los próximos 10 años.

Estos incrementos son consecuencia de una mezcla de factores, como el incontrolable aumento del petróleo que encarece los fertilizantes para el cultivo y el transporte de los alimentos; las consecuencias del cambio climático en varios países considerados como grandes productores, tal como la crisis del trigo debido a las sequías que afronta Australia; y el uso constante de alimentos para la fabricación de etanol como combustible, que causa un efecto de competencia entre la producción de alimentos y la de biocombustibles, resultando en el aumento del precio de la comida.

Eso es lo que está ocurriendo en México con el maíz. El aumento de la exportación para biocombustible dispara los precios de este alimento básico para los ciudadanos. Parece que no sirven de nada los avisos; al final, acaba pasando. Y lo peor es que no se trata de un país rico y de un producto elaborado, sino de una nación pobre y de un producto básico de la alimentación.

Esas son razones suficientes para alertar sobre esta situación, de la que no escapa nuestro país. Frente a esta crisis alimentaria es necesario realizar una serie de acciones para garantizar la producción y el abastecimiento de los productos básicos que requiere la población. Hay que incentivar el cultivo de alimentos, suministrando toda la ayuda que requiere los agricultores para modernizar sus cultivos, facilitando la comercialización de sus productos para que los consumidores obtengan precios accesibles. También hay que ser vigilantes para que los intermediarios no se aprovechen de esta situación y se den a la tarea de especular con los precios.

Más vale prevenir que lamentar, y es que con la comida no se juega. Es indispensable asegurar e incrementar la producción nacional de los alimentos básicos como el arroz. Según informaciones internacionales, en los últimos meses las reservas de arroz han bajado a mínimos históricos y los principales países productores, como Tailandia y Vietnam, han limitado sus exportaciones para asegurar el abastecimiento interno. Sería oportuno que se haga realidad que a los agricultores se les proporcione insumos más económicos para tranquilidad de todos.

Hay que mirar hacia los campos, porque se debe proteger la seguridad alimentaria de la nación.

101 años de Panamá América

 
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