Héroes y justicia ("Hero worship")
Asumo que en el lenguaje analítico de los sicólogos y otros estudiosos del ser humano, todos necesitamos de tener en nuestra programación afectivo mental, una persona a quien admiramos y a quien quisiéramos imitar o tratar de seguir. Este principio lo aplican, sobre todo, a la juventud y niñez que se aficionan a un artista de cine, o a un personaje cómico, o sobre todo, a un deportista y en algunos casos más raros, a un santo y entre personas de fe, la misma persona divina, de Jesús.
Se ve como normal y hasta laudable que admiremos a personas que vale la pena imitar. El problema surge cuando el famoso héroe a imitar no reúne los créditos. Hay héroes que ciertamente e históricamente tienen los méritos. En muchos casos son impuestos o creados artificialmente por los medios de comunicación escritos, hablados, o visuales. Muchas veces son héroes creados en campañas, como los que surgen en las campañas políticas. En eso se destacan las publicitarias que te presentan como parangón de honestidad a personas que pagan para ese propósito, cuando existen aquellas que los conocen y te describen al detalle al tal héroe de fama efímera.
A veces se dice que necesitamos estos héroes, mayormente, para la juventud y las más de las veces no sólo en Panamá sino en otros países, la gente joven admira a cantantes de cualquiera de los sexos, cuya vida está llena de aspectos discutibles en el campo de las costumbres. Este aspecto del comportamiento colectivo parece haber existido siempre. Pareciera que los humanos tenemos necesidad de alguien o algo superior a nosotros mismos. Sea que escogemos venerar un dios externo o un santo, o una figura heroica de cinta cómica como Popeye, Dick Tracy, Benitín y Eneas; o en otro tiempo del cine, Shirley Temple o el "Santo", o Errol Flynn, o Mickey Rooney, o nuestros líderes políticos, siempre se da el mismo fenómeno. Admiramos a alguien distinto de nosotros mismos, o supuestamente mejores que nosotros en sabiduría, en habilidades o en capacidad de resolver los problemas que no podemos resolver.
¿Qué es un héroe? Hombre o mujer ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. En la mitología griega, era el nacido de un dios o diosa y un ser humano, por lo cual los pensaban más que hombres y menos que dioses, como Hércules, Aquiles y Eneas.
Simplificando, para todos nuestros héroes son nuestros padres y nuestras madres o quienes han cumplido ese papel cuando ellos han faltado, en lo humano. En lo espiritual católico, normalmente, el gran héroe es y debe ser Nuestro Señor Jesucristo, y por veneración, los Santos de la devoción popular como San Juan Bosco, San Judas, San Martín.
Sin embargo, periódicamente entre nosotros surgen héroes efímeros, normalmente en el mundo deportivo, que si un pugilista, que si un deportista, un corredor, o una jugador de balompié.
Ahora bien, también sucede que estos deportistas como seres humanos a veces son demasiado humanos en el aspecto de sus debilidades y caen en la delincuencia. Y muchas veces estos héroes deportistas suelen ser delincuentes. Son héroes de la juventud.
Tal es el caso que se debate de un jugador de balompié que ha sido condenado por las autoridades competentes a veinte meses y ha surgido toda una campaña pidiendo un indulto presidencial que quizás se le conceda dejando a la comunidad dividida entre los fanáticos y los que se preocupan porque se cumpla la justicia. Me sumo a este grupo por más deportista que quiera ser. Ahora estoy de acuerdo con todo lo que se quiera hacer para compensar los daños y la petición de perdón, pero que se mantenga aquello de "Dura lex sed lex".
Se ve como normal y hasta laudable que admiremos a personas que vale la pena imitar. El problema surge cuando el famoso héroe a imitar no reúne los créditos. Hay héroes que ciertamente e históricamente tienen los méritos. En muchos casos son impuestos o creados artificialmente por los medios de comunicación escritos, hablados, o visuales. Muchas veces son héroes creados en campañas, como los que surgen en las campañas políticas. En eso se destacan las publicitarias que te presentan como parangón de honestidad a personas que pagan para ese propósito, cuando existen aquellas que los conocen y te describen al detalle al tal héroe de fama efímera.
A veces se dice que necesitamos estos héroes, mayormente, para la juventud y las más de las veces no sólo en Panamá sino en otros países, la gente joven admira a cantantes de cualquiera de los sexos, cuya vida está llena de aspectos discutibles en el campo de las costumbres. Este aspecto del comportamiento colectivo parece haber existido siempre. Pareciera que los humanos tenemos necesidad de alguien o algo superior a nosotros mismos. Sea que escogemos venerar un dios externo o un santo, o una figura heroica de cinta cómica como Popeye, Dick Tracy, Benitín y Eneas; o en otro tiempo del cine, Shirley Temple o el "Santo", o Errol Flynn, o Mickey Rooney, o nuestros líderes políticos, siempre se da el mismo fenómeno. Admiramos a alguien distinto de nosotros mismos, o supuestamente mejores que nosotros en sabiduría, en habilidades o en capacidad de resolver los problemas que no podemos resolver.
¿Qué es un héroe? Hombre o mujer ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. En la mitología griega, era el nacido de un dios o diosa y un ser humano, por lo cual los pensaban más que hombres y menos que dioses, como Hércules, Aquiles y Eneas.
Simplificando, para todos nuestros héroes son nuestros padres y nuestras madres o quienes han cumplido ese papel cuando ellos han faltado, en lo humano. En lo espiritual católico, normalmente, el gran héroe es y debe ser Nuestro Señor Jesucristo, y por veneración, los Santos de la devoción popular como San Juan Bosco, San Judas, San Martín.
Sin embargo, periódicamente entre nosotros surgen héroes efímeros, normalmente en el mundo deportivo, que si un pugilista, que si un deportista, un corredor, o una jugador de balompié.
Ahora bien, también sucede que estos deportistas como seres humanos a veces son demasiado humanos en el aspecto de sus debilidades y caen en la delincuencia. Y muchas veces estos héroes deportistas suelen ser delincuentes. Son héroes de la juventud.
Tal es el caso que se debate de un jugador de balompié que ha sido condenado por las autoridades competentes a veinte meses y ha surgido toda una campaña pidiendo un indulto presidencial que quizás se le conceda dejando a la comunidad dividida entre los fanáticos y los que se preocupan porque se cumpla la justicia. Me sumo a este grupo por más deportista que quiera ser. Ahora estoy de acuerdo con todo lo que se quiera hacer para compensar los daños y la petición de perdón, pero que se mantenga aquello de "Dura lex sed lex".