¿Hillary para Presidente?
Corriendo por el mismo partido político de su esposo, Bill Clinton, ella venció al jóven repúblicano Rick Lazio, oriundo de Long Island. Lazio inició su campaña tarde, gracias a la indecisión del alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien terminó decidiendo no correr para el Senado por razones maritales y de salud. Durante su esfuerzo electoral, no logró hacer un planteamiento positivo y se concentró en los aspectos negativos de su oponente, a saber, que Hillary no es de Nueva York y que sus escándalos políticos y personales la inhabilitaban para ocupar el cargo.
Pero al final los neoyorquinos acabaron favoreciendo a Hillary (56% votaron a su favor y el resto por Lazio). En vista de que los hombres estuvieron divididos entre los candidatos, el voto femenino, que favoreció a Hillary, hizo la diferencia. Pero no todo es color de rosas para Hillary: triunfó en un Estado demócrata por tradición pero el margen de diferencia no fue tan amplio como el que obtuvo Al Gore contra George W. Bush en la campaña presidencial (60% a 35%).
Con todavía dos meses más en la Casa Blanca como la Primera Dama, ya comienzan los comentarios sobre la próxima aventura política de Hillary y se menciona específicamente correr para Presidente en el 2004. Durante los últimos ocho años al lado de su esposo (al menos figurativamente) ella ha adquirido conocimientos valiosísimos y ha demostrado tener la capacidad para comprender los problemas y hacer propuestas viables, sin distinción partidaria.
Por el momento, ella se ha concentrado en agradecer a sus simpatizantes y cooperadores por el esfuerzo electoral. Pero no ha descuidado su proyección nacional e internacional. Por ejemplo, se ha sumado a la reclama de enmendar la Constitución para eliminar el Colegio Electoral y adoptar el sistema directo de elección y acompañó al Presidente en su histórica visita a Vietnam, arribando primero que él. Queda por verse su desempeño en el Senado para percatarse si, en efecto, tiene lo que se necesita para continuar haciendo historia.
Pero al final los neoyorquinos acabaron favoreciendo a Hillary (56% votaron a su favor y el resto por Lazio). En vista de que los hombres estuvieron divididos entre los candidatos, el voto femenino, que favoreció a Hillary, hizo la diferencia. Pero no todo es color de rosas para Hillary: triunfó en un Estado demócrata por tradición pero el margen de diferencia no fue tan amplio como el que obtuvo Al Gore contra George W. Bush en la campaña presidencial (60% a 35%).
Con todavía dos meses más en la Casa Blanca como la Primera Dama, ya comienzan los comentarios sobre la próxima aventura política de Hillary y se menciona específicamente correr para Presidente en el 2004. Durante los últimos ocho años al lado de su esposo (al menos figurativamente) ella ha adquirido conocimientos valiosísimos y ha demostrado tener la capacidad para comprender los problemas y hacer propuestas viables, sin distinción partidaria.
Por el momento, ella se ha concentrado en agradecer a sus simpatizantes y cooperadores por el esfuerzo electoral. Pero no ha descuidado su proyección nacional e internacional. Por ejemplo, se ha sumado a la reclama de enmendar la Constitución para eliminar el Colegio Electoral y adoptar el sistema directo de elección y acompañó al Presidente en su histórica visita a Vietnam, arribando primero que él. Queda por verse su desempeño en el Senado para percatarse si, en efecto, tiene lo que se necesita para continuar haciendo historia.