Hisma: una extraña intervención
Toda sociedad es capaz de distinguir las buenas y las malas decisiones. Reconocer una y otra es casi un hábito, por lo que nada extraño resulta el aplauso que reciban las buenas medidas del actual Gobierno. Primero porque son eso, buenas decisiones, y segundo porque están bajo el supuesto de ser correctivos a irregularidades largamente exigidas por la comunidad. Todo ello bajo el denominativo de ¡cambio! Durante las dos administraciones anteriores, el Hospital San Miguel Arcángel acumuló un déficit de siete millones de dólares, a partir de políticas oficiales que no reconocieron en ningún momento el incremento de costos que registraba ese nosocomio. Varias auditorías revelaron que pese al déficit el hospital siguió prestando eficientemente sus servicios a las áreas de San Miguelito, Chilibre y Alcalde Díaz, pero ninguno de los dos gobiernos anteriores incrementaron en su momento el presupuesto requerido, ahondando los problemas de ese establecimiento. Son razones suficientes como para sorprenderse por la intervención que el lunes último practicó el Ministerio de Salud en ese centro, pese a que dos días antes las autoridades sancionadas habían expresado su disposición para cooperar con cualquier etapa de transición. Ser autoridad da al Ministerio todas las prerrogativas para actuar en cualquier situación, pero colocando por delante evidencias específicas que justifiquen la medida. La actuación de hecho en el caso del Hospital en cuestión deja reservas innecesarias acerca de la forma legal como se ha operado en este caso.