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Historia de una desgracia anunciada


Una desgracia ocurrió en la comunidad waunaan de Biroquer· (Darién): Un arma de guerra fue activada y dio muerte a una niña de 14 años. En sendos congresos de años anteriores, los Emberá y Waunaan de Jaqué, además de declararse neutrales frente al conflicto bélico que se desarrolla en Colombia, han solicitado la salida de la Policía Nacional de sus comunidades donde tienen trincheras y conviven con la población convirtiéndolas en objetivo militar. A raíz de una gran movilización policial que se dio durante el primer trimestre del año pasado, el 6 de junio de 2001, el Consejo de Nokoras (jefes políticos) Emberá-Waunaan de Jaqué, se reunió y expidió una resolución, mediante la cual se declararon tres cosas esenciales: 1) No aceptar dentro de las comunidades indígenas puestos de policía, 2) dialogar con la Fuerza Pública sobre los pro y los contra de esta decisión, y, 3) aceptar que se siguiera vigilando las comunidades, -como se había hecho hasta entonces- esporádicamente (sic). La resolución fue firmada por el presidente del Consejo de Nokoras Emberá·-Waunaan de Jaqué, Melanio Upígamo, y por el secretario, Eugenio Garabato.
El 1 de diciembre pasado, el Director de la Policía, Carlos Barés, llegó a Biroquer· con otras personalidades e hicieron el planteamiento de construir un cuartel allí sin consultar con la dirigencia indígena y haciendo caso omiso a la resolución expedida en junio por el Consejo de Nokoras. Luego los días 14, 15 y 16 de diciembre se llevó a cabo el XIII Congreso Regional de Tierra Colectiva Ember·-Waunaan de Jaqué, en la comunidad de Anayansi, y se aprobó otra resolución en la cual se hizo referencia a varios operativos de seguridad realizados por la Policía Nacional dentro de comunidades indígenas, por lo que expresaron que se sentían perseguidos. Denunciaron la presencia inconsulta de la Policía dentro de la comunidad waunaan de Biroquer· (sin la consulta ni la previa aprobación del Congreso Regional) y señalaron que esto atenta contra la cultura y las buenas costumbres del pueblo indígena.
Por otro lado, el Congreso Regional de Jaqué consideró que un cuartel de la Policía en Biroquer· no tiene sentido, ya que esta comunidad está muy cerca de Jaqué cabecera, con relación a las otras comunidades indígenas del Río Jaqué.
Ante tales consideraciones, el Congreso Regional resolvió en diciembre retomar y validar la resolución del Consejo de Nokoras, que le "permite a la Policía hacer los operativos y brindar seguridad, pero fuera de las comunidades" (sic) e instaron a la Policía Nacional a ampliar la seguridad a todas las comunidades y no sólo en Biroquer·, pero sugirieron que el cuartel policial estuviera ubicado en Chicao, una quebrada que queda en la cabecera del Río Jaqué, arriba del poblado de Peñita. Finalmente, pidieron la salida de la Policía de la comunidad de Biroquer, "porque nos sentimos muy mal" (sic.), a la vez que expresaron estar abiertos al diálogo. La Resolución del Congreso Regional de Jaqué fue firmada por el presidente Mayolo Barrigón, y su secretario, Franciso Iamare.
Los indígenas tenían la razón, pero la Policía no hizo caso. Ahora tenemos las consecuencias y las seguiremos teniendo, siendo los indígenas quienes las sufrirán en carne propia. Señor Barés, salgan de Biroquer· y atrinchérense en Chicao, fuera de las comunidades. No pongan en peligro a las poblaciones indígenas.
(pastord@hotmail.com)

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