Historia oficial vs. verdad histórica
Hace una década, la película argentina "La Historia Oficial" causó sensación en el mundo entero y recibió un Oscar de la Academia de Hollywood en 1985. La trama consistía en el drama de una mujer -profesora de historia- que paulatinamente va descubriendo, mediante indicios, que el bebé que ella y su marido adoptaron durante la dictadura militar de los años 70 es hijo de "desaparecidos". Esa revelación produce en la protagonista un tremendo impacto emocional.
El film explota comercialmente el horror de una tiranía llevada a sus grados más extremos. Denuncia cómo el régimen de facto pudo maquillar la realidad, por más repudiable que fuese.
Esa dictadura argentina es considerada paradigma, un prototipo de regímenes totalitarios. No obstante, si hilamos fino, separando lo accesorio (características específicas de esa dictadura) podemos apreciar con nitidez cuáles son los elementos permanentes que caracterizan cualquier tiranía, a saber: el poder ilimitado, la "penumbra" que envuelve a las actuaciones de los gobernantes y sus aparatos burocráticos, la ausencia de responsabilidades y sanciones por los errores u omisiones cometidos, y finalmente, pero no menos importante, el "control" sobre la educación y la información, que en última instancia vienen a ser lo mismo.
Desde esa perspectiva podemos afirmar sin temor a equivocarnos que América Latina, a pesar de las "apariencias" que proclaman lo contrario, ha vivido la mayor parte de su vida independiente bajo tiranías. Aunque los latinoamericanos a través de los sistemas educativos, férreamente controlados por el poder político (llamado eufemísticamente "Estado"), han sido persuadidos de lo contrario.
Esa es la explicación del por qué los ciudadanos votan insensiblemente propuestas que no hacen más que fortalecer a los despotismos. A su vez, allí residen las raíces de nuestro subdesarrollo e inestabilidad política permanentes.
Por eso, para los uruguayos es muy bienvenida la publicación del libro "Historia económica del Uruguay", como un potente rayo de luz, capaz de iluminar las verdaderas causas de nuestra decadencia. Su autor, Ramón Díaz, es abogado, economista y columnista habitual. Esa variedad profesional hace posible su visión amplia y rigurosa de la historia. Asimismo, hace accesible su libro al lector común; esa es su intención manifiesta.
Desde las primeras páginas, somos prevenidos que estaremos ante un análisis atípico de la historia, por dos razones fundamentales:
* Va en contra de la historiografía hasta este momento aceptada. * La investigación se basa en la realidad económica y social objetiva, avalada por las cifras existentes y no por interpretaciones ideológicas para extraer conclusiones.
Así nos encontrarnos con visiones históricas increíblemente antagónicas. Por ejemplo, los años comprendidos entre 1830 (año de la independencia) y 1875 son considerados por Díaz como los de oro del Uruguay. Y deja constancia de "la paradoja de una economía que crece vigorosamente junto a un Estado agobiado por una deuda atroz, incapaz de contener sus gastos..." En lo social, el período se individualiza por la explosión demográfica, producto de la inmigración, y por las cruentas guerras civiles propiciadas por los caudillos.
Sin embargo, según la versión oficial de la historia uruguaya que se enseña en las escuelas, salvo la inestabilidad política, en esa etapa de la histórica nacional no pasa nada de relevancia y señala el año 1875 como el inicio de nuestro ascenso como nación. En ese año comienza el intervencionismo del Estado en la economía y el paulatino alejamiento de la doctrina liberal que había prevalecido hasta entonces. Por el contrario, para Díaz esa fecha coincide con el comienzo del retroceso uruguayo en el "ranking" mundial, lo cual comprueba con estadísticas.
Del mismo modo, la historia oficial y la conciencia colectiva apuntan como la época de oro nacional a la década de 1950, ápice del dirigismo e intervencionismo estatal desenfrenado (absolutismo económico).
Pero la realidad irrebatible es que a partir de ese momento, en palabras de Díaz, tenemos un "país maniatado". Comienza la inflación galopante, 20 años de recesión ininterrumpidos (récord mundial), la emigración masiva y surge la guerrilla urbana de los Tupamaros, con su corolario, la dictadura militar de los años 70.
*Analista uruguaya. (c) www.aipenet.com
El film explota comercialmente el horror de una tiranía llevada a sus grados más extremos. Denuncia cómo el régimen de facto pudo maquillar la realidad, por más repudiable que fuese.
Esa dictadura argentina es considerada paradigma, un prototipo de regímenes totalitarios. No obstante, si hilamos fino, separando lo accesorio (características específicas de esa dictadura) podemos apreciar con nitidez cuáles son los elementos permanentes que caracterizan cualquier tiranía, a saber: el poder ilimitado, la "penumbra" que envuelve a las actuaciones de los gobernantes y sus aparatos burocráticos, la ausencia de responsabilidades y sanciones por los errores u omisiones cometidos, y finalmente, pero no menos importante, el "control" sobre la educación y la información, que en última instancia vienen a ser lo mismo.
Desde esa perspectiva podemos afirmar sin temor a equivocarnos que América Latina, a pesar de las "apariencias" que proclaman lo contrario, ha vivido la mayor parte de su vida independiente bajo tiranías. Aunque los latinoamericanos a través de los sistemas educativos, férreamente controlados por el poder político (llamado eufemísticamente "Estado"), han sido persuadidos de lo contrario.
Esa es la explicación del por qué los ciudadanos votan insensiblemente propuestas que no hacen más que fortalecer a los despotismos. A su vez, allí residen las raíces de nuestro subdesarrollo e inestabilidad política permanentes.
Por eso, para los uruguayos es muy bienvenida la publicación del libro "Historia económica del Uruguay", como un potente rayo de luz, capaz de iluminar las verdaderas causas de nuestra decadencia. Su autor, Ramón Díaz, es abogado, economista y columnista habitual. Esa variedad profesional hace posible su visión amplia y rigurosa de la historia. Asimismo, hace accesible su libro al lector común; esa es su intención manifiesta.
Desde las primeras páginas, somos prevenidos que estaremos ante un análisis atípico de la historia, por dos razones fundamentales:
* Va en contra de la historiografía hasta este momento aceptada. * La investigación se basa en la realidad económica y social objetiva, avalada por las cifras existentes y no por interpretaciones ideológicas para extraer conclusiones.
Así nos encontrarnos con visiones históricas increíblemente antagónicas. Por ejemplo, los años comprendidos entre 1830 (año de la independencia) y 1875 son considerados por Díaz como los de oro del Uruguay. Y deja constancia de "la paradoja de una economía que crece vigorosamente junto a un Estado agobiado por una deuda atroz, incapaz de contener sus gastos..." En lo social, el período se individualiza por la explosión demográfica, producto de la inmigración, y por las cruentas guerras civiles propiciadas por los caudillos.
Sin embargo, según la versión oficial de la historia uruguaya que se enseña en las escuelas, salvo la inestabilidad política, en esa etapa de la histórica nacional no pasa nada de relevancia y señala el año 1875 como el inicio de nuestro ascenso como nación. En ese año comienza el intervencionismo del Estado en la economía y el paulatino alejamiento de la doctrina liberal que había prevalecido hasta entonces. Por el contrario, para Díaz esa fecha coincide con el comienzo del retroceso uruguayo en el "ranking" mundial, lo cual comprueba con estadísticas.
Del mismo modo, la historia oficial y la conciencia colectiva apuntan como la época de oro nacional a la década de 1950, ápice del dirigismo e intervencionismo estatal desenfrenado (absolutismo económico).
Pero la realidad irrebatible es que a partir de ese momento, en palabras de Díaz, tenemos un "país maniatado". Comienza la inflación galopante, 20 años de recesión ininterrumpidos (récord mundial), la emigración masiva y surge la guerrilla urbana de los Tupamaros, con su corolario, la dictadura militar de los años 70.
*Analista uruguaya. (c) www.aipenet.com