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Hoja de ruta


En la sociedad del crimen, vicios y estulticia, de la que muchos candidatos son parte, causa y efecto, no me sorprenden las acciones de estos personajes. Las diatribas, calumnias e injurias son el plato fuerte de todos los días, sin tomar en cuenta el daño psicopedagógico causado a las nuevas generaciones, y otras consecuencias.

Pensé que lo había visto y oído todo, pero ahora hay quienes se presentan como "mesías", como por ejemplo, cierta candidata que en una cuña, dice de sí misma, así: "Yo soy el camino". ¿Será megalomanía, desesperación o error involuntario? Es de poca altura tener en poco los valores, verdades y principios religiosos, universales y eternos por la ambición del poder temporal.

La actual campaña electoral está lejos de ser una fiesta de tolerancia, respeto y propuestas. Como he dicho en otras ocasiones, se trata de una campaña de descalificaciones, especulaciones, ofensas, mentiras, dádivas y otras vanidades.

Las recientes declaraciones del empresario detenido en La Picota, por la supuesta comisión de hechos punibles, mantiene entretenidos a unos y en vilo a otros. Resulta que la candidata "cardiovascular", con pruebas y argumentos basados en conjeturas más que en verdades, acusa al candidato "de las zapatillas" de estar vinculado al referido detenido. ¿Actuaciones motivadas por el hecho de que puede perder la elección presidencial?

Los colaboradores y simpatizantes de la candidata se han dedicado a decir toda clase de patrañas en contra de su adversario político. Pero, ¿acaso las acciones presentes y pasadas de estos alabarderos son mejores o diferentes? ¿No nos rechinan los oídos del alma por los negociados, criminalidad gubernamental, muertes, desaparecidos y perseguidos del pasado?

Me identifico con las ideas sociales demócratas, pero no soy, ni puedo, ni quiero ser ciego, ni sordo, ni cómplice.

En un reciente programa, la candidata "Yo soy el camino", con voz entrecortada y gestos emotivos, dijo que el país estaba en manos de empresarios delincuentes, pero su temeraria denuncia sólo va en contra de aquel que la derrotará el 3 de mayo. Si fuera justa y amante de la verdad denunciaría también a todos los señalados por "don pirámide". Es malo afirmar algo desconociendo el derecho a la defensa, el debido proceso y la presunción de inocencia que tienen todos los seres humanos.

Al igual que muchos panameños que amamos la decencia y la dignidad, estoy aburrido del tono de la propaganda electoral, que de hecho se pudiera considerar delictivo si llegase a ocasionar una conmoción nacional. No demos más vueltas, la hoja de ruta es la asamblea constituyente que garantice los derechos humanos, valores, meritocracia y participación ciudadana.

gadarovi@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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