Homenaje
"Esta celebración, más que exequias, ha sido un homenaje al Padre Segundo", expresó el nuevo administrador de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Monargrillo, el Reverendo Elías Villarreal.
Me conté entre los asistentes solidarios con la obra del finado Segundo Familiar Cano, en aquel escenario único llevado a cabo el 13 de noviembre en esa comunidad herrerana, famosa por los encuentros juveniles que durante 26 años consecutivos han agrupado a miles de adolescentes de ambos sexos en concentraciones de fe y devoción carismática.
A través del Padre Juan de Dios Antolínez (quien hoy presta servicios en Salamanca, España), que por muchos años entregó sus energías al apostolado a lo largo de toda la República, conocí en 1967 al Padre Segundo Familiar Cano, también español que no sé por qué razones venía a reforzar el equipo de sacerdotes de la recién estrenada diócesis de Herrera y Los Santos. Joven y lleno de entusiasmos, entiendo, si no me equivoco, prestaba servicios en Monagrillo, adonde lo acompañé a celebrar algunas eucaristías en forma supletoria.
En esa época se difundía en Panamá la práctica de los Cursillos de Capacitación Social, del Padre jesuita Manuel Aguirre Elorriaga, más que nada para fortalecer a la juventud en el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia como una respuesta apologética a las doctrinas comunistas muy en boga entonces, y el Padre Segundo reclutaba estudiantes del colegio donde enseñaba para que participaran en esos cursos. Aún recuerdo un contingente que llevó a la sede del Instituto Nazareno de Atalaya donde se estaban impartiendo esos cursos con mucho fruto, ya que de ellos egresaron ciudadanos y ciudadanas que en una forma u otra han fungido en puestos directivos de partidos políticos o de agencias de lo distintos gobiernos que se han ido sucediendo.
Lo perdí de vista y contacto por un tiempo y nos volvimos a encontrar cuando estuve en la Radio Hogar adonde concurría a solicitar que le retransmitieran la Eucaristía dominical en directo desde Monagrillo por teléfono, lo cual se llevó a cabo, por varios años, a través de los servicios y ayuda técnica del hoy también difunto y recordado Ingeniero Ladislao Sosa Martinelli, quien apreciaba mucho el celo apostolico del Padre Segundo, grabandole gustosamente cuñas y cassettes para sus encuentros.
En sus prédicas sobresalía indiscutiblemente un celo apostólico que nos hace recordar aquellas palabras de la Escritura "o zelos tou oikou sou katafagetai me" ("El celo de tu casa me consume"). Con una sencillez e ingenuidad increíble ejercía la función parenética como la devota, ora corrigiendo públicamente a sus feligreses como hablando de su devoción al Sumo Pontífice y a la Santa Sede.
Segundo convirtió a Monagrillo en uno de los polos carismáticos de Panamá, adonde concurrieron invitados predicadores internacionales católicos y adonde asimismo de todos los rincones del país asistían feligreses interesados en reavivar su fe a través de la Renovación en el Espíritu.
Sin ser él nada del otro mundo en cuanto a su persona, ya que aglutinaba en sí una sencillez con una tenacidad y sobre todo esa dedicación total a su parroquia, a pesar de sus muchos viajes al exterior, podríamos llamarlo Taumaturgo. Taumaturgo, en el sentido de una persona que hace prodigios, y en el caso de Segundo, prodigis espirituales católicos, pues esos encuentros juveniles en estos tiempos en que los valores cristianos católicos, no están precisamente en alta y más entre los jóvenes como consecuencia de los malos ejemplos de los adultos y de las generaciones anteriores, merece calificarse esa metodología, tenacidad, perseverancia y decisión, com algo taumatúrgico. Buscó al Señor y lo encontró en el camino hacia otra actividad apostólica. Nos hace pensar que la semilla sembrada seguirá fructificando.
Gracias, Segundo, descansa en Paz.
Me conté entre los asistentes solidarios con la obra del finado Segundo Familiar Cano, en aquel escenario único llevado a cabo el 13 de noviembre en esa comunidad herrerana, famosa por los encuentros juveniles que durante 26 años consecutivos han agrupado a miles de adolescentes de ambos sexos en concentraciones de fe y devoción carismática.
A través del Padre Juan de Dios Antolínez (quien hoy presta servicios en Salamanca, España), que por muchos años entregó sus energías al apostolado a lo largo de toda la República, conocí en 1967 al Padre Segundo Familiar Cano, también español que no sé por qué razones venía a reforzar el equipo de sacerdotes de la recién estrenada diócesis de Herrera y Los Santos. Joven y lleno de entusiasmos, entiendo, si no me equivoco, prestaba servicios en Monagrillo, adonde lo acompañé a celebrar algunas eucaristías en forma supletoria.
En esa época se difundía en Panamá la práctica de los Cursillos de Capacitación Social, del Padre jesuita Manuel Aguirre Elorriaga, más que nada para fortalecer a la juventud en el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia como una respuesta apologética a las doctrinas comunistas muy en boga entonces, y el Padre Segundo reclutaba estudiantes del colegio donde enseñaba para que participaran en esos cursos. Aún recuerdo un contingente que llevó a la sede del Instituto Nazareno de Atalaya donde se estaban impartiendo esos cursos con mucho fruto, ya que de ellos egresaron ciudadanos y ciudadanas que en una forma u otra han fungido en puestos directivos de partidos políticos o de agencias de lo distintos gobiernos que se han ido sucediendo.
Lo perdí de vista y contacto por un tiempo y nos volvimos a encontrar cuando estuve en la Radio Hogar adonde concurría a solicitar que le retransmitieran la Eucaristía dominical en directo desde Monagrillo por teléfono, lo cual se llevó a cabo, por varios años, a través de los servicios y ayuda técnica del hoy también difunto y recordado Ingeniero Ladislao Sosa Martinelli, quien apreciaba mucho el celo apostolico del Padre Segundo, grabandole gustosamente cuñas y cassettes para sus encuentros.
En sus prédicas sobresalía indiscutiblemente un celo apostólico que nos hace recordar aquellas palabras de la Escritura "o zelos tou oikou sou katafagetai me" ("El celo de tu casa me consume"). Con una sencillez e ingenuidad increíble ejercía la función parenética como la devota, ora corrigiendo públicamente a sus feligreses como hablando de su devoción al Sumo Pontífice y a la Santa Sede.
Segundo convirtió a Monagrillo en uno de los polos carismáticos de Panamá, adonde concurrieron invitados predicadores internacionales católicos y adonde asimismo de todos los rincones del país asistían feligreses interesados en reavivar su fe a través de la Renovación en el Espíritu.
Sin ser él nada del otro mundo en cuanto a su persona, ya que aglutinaba en sí una sencillez con una tenacidad y sobre todo esa dedicación total a su parroquia, a pesar de sus muchos viajes al exterior, podríamos llamarlo Taumaturgo. Taumaturgo, en el sentido de una persona que hace prodigios, y en el caso de Segundo, prodigis espirituales católicos, pues esos encuentros juveniles en estos tiempos en que los valores cristianos católicos, no están precisamente en alta y más entre los jóvenes como consecuencia de los malos ejemplos de los adultos y de las generaciones anteriores, merece calificarse esa metodología, tenacidad, perseverancia y decisión, com algo taumatúrgico. Buscó al Señor y lo encontró en el camino hacia otra actividad apostólica. Nos hace pensar que la semilla sembrada seguirá fructificando.
Gracias, Segundo, descansa en Paz.