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Honrar honra


Cuando el 1° de octubre de 1979 ocupé el cargo de Subadministrador de la Comisión del Canal de Panamá, acompañando al Administrador General D. P. McAuliffe, ya ambos, habíamos acordado cuáles serían las prioridades en el Canal. La primera, era mantener éste funcionando con los mismos o mejores niveles de eficiencia, economicidad y seguridad, y muy cerca de ésta, la segunda, la de darle cumplimiento al mandato del Tratado Torrijos-Carter de aumentar el número de empleados panameños en la fuerza laboral, con la esperanza de contar a la fecha de la entrega del Canal a nuestro país con un porcentaje de panameños muy cerca del 100%.
La mayor dificultad para lograr ese objetivo estaba en la fuerza de prácticos del Canal. De un número de 228 sólo cuatro eran panameños; por cierto, panameños de primera que habían logrado el cupo superando grandes dificultades. La exigencia de contar con una licencia de oficial de cubierta de primera para poder ingresar a la fuerza de prácticos era casi de imposible cumplimiento para los panameños, por las condiciones del mercado y el largo número de años requeridos.
Eso nos llevó a McAuliffe y a mí a aceptar la propuesta de establecer dos programas nuevos: (1) Prácticos en Entrenamiento (PIT, por sus siglas en inglés) y Programa de Formación de Prácticos (PUP, por sus siglas en inglés.) El PIT permitía llegar a Práctico en Entrenamiento después de alcanzar el grado de capitán de remolcadores, y (2) el PUB permitía a egresados de academias y escuelas náuticas que hubiesen servido en alta mar por un año y alcanzado una licencia de oficial de cubierta de tercera categoría.
Como es natural, hubo personas que se opusieron a los programas, señalando que no era posible que un capitán de barco que debía cruzar por el Canal estuviese dispuesto a entregar el mando a una persona que nunca había navegado en alta mar o que sólo había servido como oficial de tercera y vaticinaban que aumentarían los accidentes en las aguas del Canal.
222 ...el diario especializado sobre asuntos marítimos más conocido en el mundo, Lloyd´s List, le otorgó al Capitán Orlando Allard el "Premio 2003 a la Excelencia Marítima"...
McAuliffe y yo decidimos aceptar el reto y el programa resultó un éxito. Los prácticos egresados de esos programas lograron acumular en el Canal un mejor récord en materia de seguridad que los prácticos que habían llegado de la marina mercante con licencias de primer oficial.
Naturalmente, que el éxito no fue algo espontáneo. El crédito se lo lleva los que estuvieron a cargo de los programas de entrenamiento. Entre ellos, se destaca la figura de un panameño a quien pude apreciar en su puesto de trabajo y conocer su dedicación, el orgullo por lo que hacía, su entusiasmo, su sentido de panameñidad, su confianza en los jóvenes panameños bajo su entrenamiento y su integridad personal. Su nombre quedará grabado en la historia del éxito del traspaso del Canal a Panamá, junto con otros, como lo es el Ing. Ricardo Varela, Jefe de la División de Recursos Humanos. Me estoy refiriendo al Capitán Orlando Allard, oriundo de la provincia de Chiriquí, a quien deben su entrenamiento cientos de capitanes de remolcadores en su paso a prácticos en el Canal.
La actual Administración del Canal, a cargo del Ing. Alberto Alemán Zubieta, ha sabido valorar la obra del capitán Allard y lo ha distinguido con el cargo de Gerente de la sección de Capacitación y Desarrollo Marítimo.
Me he enterado que el diario especializado sobre asuntos marítimos más conocido en el mundo, Lloyd´s List, le otorgó al Capitán Orlando Allard el "Premio 2003 a la Excelencia Marítima", en la categoría de Adiestramiento y Educación Marítima, compitiendo con figuras como Kenneth Barnett, fundador de la Universidad Marítima de Vanuatu y Johnathan Morley, secretario honorario de la Institución Real de Arquitectos Navales, sección Londres. Felicitaciones Orlando; gracias por lo que haces por Panamá y mantén tu buen trabajo.

101 años de Panamá América

 
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