Hospital Santo Tomás
Las informaciones divulgadas por el nuevo gobierno sobre el Hospital Santo Tomás (HST) no han sorprendido a la comunidad que desde hace mucho tiempo ha estado haciendo un llamado de atención a las autoridades sobre el deterioro de sus instalaciones y desmejoramiento de los servicios, producto de la carencia de facilidades, recursos y equipos. Las propuestas del nuevo gobierno para resolver esta problemática no deben ser a corto plazo, sino permanentes.
En recientes revelaciones la nueva directora del hospital, Gloria Moreno de López, informó que de los 2,700 empleados que se encuentran en la planilla, sólo 1,621 laboran realmente en ese centro. Resaltó que algunos de los emplanillados ausentes, que devengaban por cuenta del hospital sueldos de varios miles de balboas, prestaban físicamente servicios en el Ministerio de Salud.
La directora también señaló la presencia de cucarachas, ratones e insectos. La situación de insalubridad en la cocina, donada íntegramente en 1994 por la Comunidad Europea, es alarmante. Y también existen problemas en las instalaciones de la lavandería, los talleres y la morgue.
Estas denuncias no son nuevas. Médicos y enfermeras de la institución ya han marchado en el pasado a la Presidencia para levantar conciencia sobre la precaria situación de la institución. La respuesta fue concederle fondos de urgencia para que pudiera continuar operando por un tiempo y la presentación del anteproyecto de ley de Patronato.
Ahora, el gobierno de Mireya Moscoso ha propuesto inyectarle B/.10 millones para aliviar sus pesares. También se ha sugerido donarle el producto de la venta del avión y helicóptero presidencial, lo que tampoco será suficiente, ya que solo la planilla anual representa un egreso por el orden de B/.22 millones.
Moscoso prometió durante su campaña que prestaría especial atención al sector salud. Pero ello requiere de una mayor inyección de capital para suplir lo que no se ha dado en mucho tiempo. Otro tanto deberá ser invertido en mejorar los procedimientos de adquisición de insumos y la prestación de servicios. Todo puede alcanzar varias decenas de millones más; pero hay que comenzar, aunque tome un quinquenio completarlos.
En recientes revelaciones la nueva directora del hospital, Gloria Moreno de López, informó que de los 2,700 empleados que se encuentran en la planilla, sólo 1,621 laboran realmente en ese centro. Resaltó que algunos de los emplanillados ausentes, que devengaban por cuenta del hospital sueldos de varios miles de balboas, prestaban físicamente servicios en el Ministerio de Salud.
La directora también señaló la presencia de cucarachas, ratones e insectos. La situación de insalubridad en la cocina, donada íntegramente en 1994 por la Comunidad Europea, es alarmante. Y también existen problemas en las instalaciones de la lavandería, los talleres y la morgue.
Estas denuncias no son nuevas. Médicos y enfermeras de la institución ya han marchado en el pasado a la Presidencia para levantar conciencia sobre la precaria situación de la institución. La respuesta fue concederle fondos de urgencia para que pudiera continuar operando por un tiempo y la presentación del anteproyecto de ley de Patronato.
Ahora, el gobierno de Mireya Moscoso ha propuesto inyectarle B/.10 millones para aliviar sus pesares. También se ha sugerido donarle el producto de la venta del avión y helicóptero presidencial, lo que tampoco será suficiente, ya que solo la planilla anual representa un egreso por el orden de B/.22 millones.
Moscoso prometió durante su campaña que prestaría especial atención al sector salud. Pero ello requiere de una mayor inyección de capital para suplir lo que no se ha dado en mucho tiempo. Otro tanto deberá ser invertido en mejorar los procedimientos de adquisición de insumos y la prestación de servicios. Todo puede alcanzar varias decenas de millones más; pero hay que comenzar, aunque tome un quinquenio completarlos.