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Howard: ¿De Panamá o de Singapur?


Entre algo más de una quincena de bases militares, construidas por Estados Unidos en la Zona del Canal, estuvo la denominada Howard Air Force Base, el inmenso complejo militar ubicado en las cercanías de la entrada sur del Canal, a la orilla del Océano Pacífico. Howard fue la última base militar que retuvieron los norteamericanos, cuando desde 1980 iniciaron la entrega a Panamá del Canal y de toda la Zona circundante del mismo, área que obtuvieron en 1903, mediante el Tratado de ese año.
Tales bases militares fueron producto de la estrategia militar de Estados Unidos, "para defender el Canal", que le permitía a Norteamérica movilizar rápidamente su marina de guerra entre la costa este y la costa oeste de la gran potencia y colocar estratégicamente su enorme poderío bélico en cualquier punto de los mares Atlántico y Pacífico.
Pero los inventos de la coetería estratégica de las potencias mundiales durante la Segunda Guerra Universal, iniciada en 1939, convirtieron al Canal de Panamá en un área militarmente indefendible y las recurrentes protestas cívicas del pueblo panameño contra la posesión estadounidense del Canal, fueron los argumentos básicos que decidieron a Estados Unidos, desde 1964, a entregar a Panamá el Canal y la Zona del mismo, en un lapso de veintitrés años (1977 a 1999), al fin del cual Panamá se ha convertido en dueña de esa región y de su Canal.
En dicha zona habían tierras vírgenes, construcciones, edificaciones, instalaciones, escuelas, teatros, campos deportivos, más la vía acuática intermarina, cuyo valor total, incluyendo las tierras sin poblados y sin obras, fue calculado por algunos evaluadores en 65 mil millones, más el valor del Canal, establecido en nueve mil millones de dólares. Todo ese tesoro revirtió a Panamá, entre 1980 y 1999, como bien sabemos. Un verdadero maná caído del cielo, que debió beneficiar fabulosamente a la República panameña, y de modo permanente.
¿Qué hizo la flamante República de Panamá con tan inmenso patrimonio? Los grupos que monopolizaron el poder político en nuestra República, desde 1903 (Independencia panameña de Colombia) hasta fin del siglo XX, se acostumbraron a servirse del Estado como si fuera un ariete para incrementar sus riquezas personales (con poquísimas excepciones), a la sombra de un Estado paupérrimo, con casi unos tres millones de habitantes, con una mitad que vegetó y vegeta en la miseria.
Si acaso hubo cinco panameños que pensaron en grande y en beneficio de todo el pueblo, para la disposición de ese gran patrimonio revertido, fue mucho. Y sólo expusieron algunas ideas sobre el particular. Pero la desidia, la ignorancia, el nada importa acostumbrado, permitieron que los pequeños grupos económicos poderosos del país, concibieran y aprobaran un régimen jurídico (constitucional y legal) para traspasarle al gran capital extranjero ese vasto patrimonio, con el sólo provecho personal de los vendedores, representado por el célebre "cinco por ciento" en todo negocio corriente. La intelligentsia panameña, acostumbrada a su actitud evasiva, frente a los problemas nacionales, hizo mutis por el foro; es decir, le dio la espalda al porvenir, en su dolce far niente.
Howard, la última y gran base militar en revertir a Panamá en 1999, es también la última víctima de ese gran y silencioso drama panameño, que no encontró autor para su libreto.
Acaba de llevarse a cabo la visita de una delegación de empresarios de Singapur, instalados en ese emporio asiático y aparentemente deseosos de utilizar Howard. Al mismo tiempo, la ARI y la Corporación Financiera Internacional (Banco Mundial) han añadido ahora mismo y por cuarta vez una adenda al Contrato original de 2001, para extender el plazo contractual del Banco y un costo adicional para Panamá.
Los estudios estadísticos elaborados en los últimos años por agencias extranjeras pregonan que la mitad de nuestra población vive literalmente en la miseria, con hambre física. Ya nada extraña, cuando estamos a la vista del último acto de liquidación de lo que pudo ser la mejor perspectiva económica, para Panamá: la reversión canalera, lograda por una lucha insistente de nuestro pueblo. Cuán profundo y dolorosa sarcasmo, porque podemos gritar, como los gladiadores romanos: "Grandioso César, los que van a morir te saludan".

101 años de Panamá América

 
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