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Howard: la ciudad fantasma


El pasado 12 de mayo, al caer la noche, tuvimos la oportunidad de entrar a Howard -para llevar a una educadora costarricense amiga nuestra, hasta un edificio que albergaba a un grupo de seminaristas de varios países latinoamericanos- otrora en ciudadela para militares estadounidenses asentada en una vasta llanura, floreciente y bella 30 años atrás, de un clima acogedor; no obstante, Howard se presenta en la actualidad ante los ojos de los que, por algún motivo, logran adentrarse a ella, como una ciudad fantasma. Sus edificios sumidos en una oscuridad casi total, de modo que tan desolador panorama nos causó un profundo estupor, lástima y desconsuelo.
Ciertamente, los sucesivos administradores de la ARI han tratado de promover la inversión de capitales en el área canalera, pero sus esfuerzos han sido dirigidos hacia estructuras y metas económicas ilusorias y obsoletas. La ARI está enfrentando una situación de fracaso respecto a la promoción de capitales de inversión, puesto que sus administradores solamente se han enfrascado en meros gastos propagandísticos, de vanas promociones que están costando al fisco nacional sumas astronómicas, v. gr., las que se pagarán, según publicaciones recientes, a una entidad financiera denominada: CFI (*).
Cabe señalar que la antigua Zona del Canal es un área riquísima en atractivos turísticos y logísticos; no obstante, sus administradores han adolecido de ideas y de proyectos para usos adecuados de sus ricos y diversos estamentos. Primordialmente esto se da porque sus administradores pasados y presentes han demostrado incompetencia respecto al intercambio o negociación del inmenso caudal de bienes que actualmente se mantienen estáticos y ociosos. Ellos -los administradores-, están siendo asfixiados por el afán desmedido de pregonar beneficios inexistentes e ilusorios, pretendiendo de esta manera inducir a la ciudadanía a creer en su falso liderazgo.
Casi la totalidad de los edificios de Howard han sido desmantelados. Los ventanales han desaparecido, la pintura de sus paredes está arruinada por falta de mantenimiento, al igual que sus otroras bellos jardínes, y el césped ha sido cubierto por herbazales que sirven de refugio a reptiles y alimañas. Se hace necesario y urgente hacer una considerable reparación de tales edificios ahora que todavía se pueden salvar y remodelar para albergar a miles de panameños que no cuentan con una vivienda decorosa; lo que quiero decir es que doña Mireya está a tiempo para brindar un poco de felicidad a los empleados públicos que no cuentan con un techo digno y adecuado.
Recientemente se ha dado a conocer por algunos medios que el Gobierno Nacional ha otorgado una contratación directa a la entidad conocida como C.F.I., -la cual suponemos que es una entidad del Banco Mundial-, por casi 4 millones, dizque para que tal institución haga un estudio, y promueva la venta y desarrollo de la actual ciudad fantasma de Howard. Valga la pena señalar que semejante astronómico e inútil gasto puede prevenirse, doña Mireya, con la creación mediante ley, de un Banco del Trabajador Panameño-Sistema de Reserva Institucional, por el cual se fomentaría el ahorro para todos los empleados públicos para la obtención de viviendas confortables, y también para la acumulación de dineros para la vejez. Aquellos que opten por el ahorro para viviendas se les adjudicaría, en primera instancia, los apartamentos de los edificios de Howard, remodelados específicamente para tales fines.
En efecto, estamos dispuestos a poner en las manos de la señora Presidente de la República el borrador de tal anteproyecto de Ley, y le aseguramos que el Tesoro Nacional no tendrá que desembolsar tan aberrante suma de dinero; que usted como Presidenta no tendrá que pagarme ni un solo céntimo. Finalmente, debemos actuar, y actuar rápido para salvar a Howard. No permitámos, doña Mireya, que Howard se convierta en un estamento oneroso para el fisco nacional. Si bien es cierto que en las altas esferas gubernamentales se pregona, a partir del 1". de enero de 2000, que "el canal es nuestro", entonces le exhortamos para que usted realice plenamente tal mensaje, y que no quede en meras palabras; le insto para que acepte nuestra propuesta, pues consideramos que es la manera más factible de devolver la vida a "Howard: la ciudad fantasma". (*) Véase, El Panamá América, 24 de mayo de, 2001.

101 años de Panamá América

 
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