Huele a jabón
El despliegue mediático con el que se plantaron banderas en el área de Amador, hizo ilusionarse a muchos que esperábamos que ahora sí se iba a luchar contra la corrupción frontalmente. A pesar de que el afectado principal contaba con muy buenos amigos en el entorno del Presidente, el mazo de la Ley y la retroexcavadora de la Justicia seguramente restablecerían las cosas a su estado original, y los pillos aprenderían que no vale engrasar a un gobierno si en el próximo perderían los bienes indebidos y tendrían que sufragar el costo de devolver las áreas a su estado original.
En el caso de las actividades del Grupo F había que separar los temas en dos: Por una parte están las áreas del “Boulevard de Alta Moda”, cuyos cánones de arrendamiento se acusa de que no pagaron, y cuyo contrato habría que revisar para determinar cómo se concedió; y por la otra está el tema del relleno ilegal que se construyó sobre el lecho marino y una serie de cables de fibra óptica que se conectan con los principales cables de comunicación del mundo en esa zona.
Sin embargo, vemos con decepción que en el primer caso ya se está negociando cuánto hay que pagar, y en el segundo caso no hay visos de demolición del camellón ilegal. Al ver todo esto nos preguntamos si la cruzada de la bandera y el letrero eran para hacer justicia, o para justificar lo hecho. Hay un extraño olor a jabón en el ambiente, y no sabemos qué están lavando.