Huelga y Centenario
Sin duda alguna el movimiento iniciado con la finalidad de protestar por la separación del Profesor Jované del cargo de Director de la Caja del Seguro Social, ha degenerado en un grupo de presión que pretende imponer su interés particular por encima de los más importantes ideales nacionales. Así lo demuestra el desarrollo de la última reunión donde discutían sobre la forma de llamar la atención de la comunidad hacia sus demandas.
Con el claro propósito de deslucir los actos organizados para celebrar el centenario de la República, estos grupos que han estado protestando en las calles, ahora aprobaron convocar una huelga nacional a sólo cuatro días de conmemorarse los cien años de nuestra independencia. De esa manera una vez más se impone dentro del movimiento la opinión de los radicales que aparecen dispuestos a opacar las demostraciones de orgullo que con justicia presenta Panamá ante el mundo por haber logrado construir una sociedad unida por unos ideales sobre la base de muchos sacrificios de próceres que enriquecen nuestra historia.
Flaco favor le hace este pequeño grupo de mal llamados líderes sociales a la Nación a la que dicen defender. En una desenfrenada carrera por hacer daño, no solamente han estado causando graves perjuicios a la economía, la salud y la educación de su país, sino que ahora pretenden quitarle al resto de los panameños y panameñas el derecho a disfrutar del momento de alegría que todos escogimos para expresar la satisfacción por el trabajo realizado por todos en la construcción de la República.
Ya los educadores han regresado a sus escuelas para impartir la educación que nos hará más libres, los médicos y enfermeras a sus hospitales para brindar el servicio que nos hará más sanos y los trabajadores a sus fábricas para producir la riqueza que nos traerá bienestar. Ya se han celebrado acuerdos en donde se reconocen aquellas aspiraciones fundamentales que sustentaban el movimiento, especialmente las garantías de que la Caja de Seguro Social no será privatizada y de que respetarán los derechos de los que participaron en las protestas. Ya el país debe volver a la normalidad.
¿Entonces que más persiguen algunos? ¿Serán realmente intereses políticos los que mueven a estos fanáticos? ¿Habrá entre ellos subversivos que buscan desestabilizar nuestra democracia? O son simplemente irresponsables que no saben cuándo y cómo actuar para defender sus opiniones. Ya es hora de poner las cosas en su justa dimensión y desenmascarar a los que se aprovechan del momento.
Rechazamos enérgicamente que los actos de celebración del centenario que con tanto orgullo hemos preparado por meses, sean utilizados por un pequeño grupo de revoltosos para imponer su criterio. Enseñémosle al mundo que hay un momento para la protesta callejera de grupos que tienen un interés particular, y otro para la celebración de una nación entera que quiere mostrar al mundo el orgullo que sentimos de ser panameños, que hemos aprendido a resolver nuestras diferencias y trabajar unidos por el desarrollo.
Con el claro propósito de deslucir los actos organizados para celebrar el centenario de la República, estos grupos que han estado protestando en las calles, ahora aprobaron convocar una huelga nacional a sólo cuatro días de conmemorarse los cien años de nuestra independencia. De esa manera una vez más se impone dentro del movimiento la opinión de los radicales que aparecen dispuestos a opacar las demostraciones de orgullo que con justicia presenta Panamá ante el mundo por haber logrado construir una sociedad unida por unos ideales sobre la base de muchos sacrificios de próceres que enriquecen nuestra historia.
Flaco favor le hace este pequeño grupo de mal llamados líderes sociales a la Nación a la que dicen defender. En una desenfrenada carrera por hacer daño, no solamente han estado causando graves perjuicios a la economía, la salud y la educación de su país, sino que ahora pretenden quitarle al resto de los panameños y panameñas el derecho a disfrutar del momento de alegría que todos escogimos para expresar la satisfacción por el trabajo realizado por todos en la construcción de la República.
Ya los educadores han regresado a sus escuelas para impartir la educación que nos hará más libres, los médicos y enfermeras a sus hospitales para brindar el servicio que nos hará más sanos y los trabajadores a sus fábricas para producir la riqueza que nos traerá bienestar. Ya se han celebrado acuerdos en donde se reconocen aquellas aspiraciones fundamentales que sustentaban el movimiento, especialmente las garantías de que la Caja de Seguro Social no será privatizada y de que respetarán los derechos de los que participaron en las protestas. Ya el país debe volver a la normalidad.
¿Entonces que más persiguen algunos? ¿Serán realmente intereses políticos los que mueven a estos fanáticos? ¿Habrá entre ellos subversivos que buscan desestabilizar nuestra democracia? O son simplemente irresponsables que no saben cuándo y cómo actuar para defender sus opiniones. Ya es hora de poner las cosas en su justa dimensión y desenmascarar a los que se aprovechan del momento.
Rechazamos enérgicamente que los actos de celebración del centenario que con tanto orgullo hemos preparado por meses, sean utilizados por un pequeño grupo de revoltosos para imponer su criterio. Enseñémosle al mundo que hay un momento para la protesta callejera de grupos que tienen un interés particular, y otro para la celebración de una nación entera que quiere mostrar al mundo el orgullo que sentimos de ser panameños, que hemos aprendido a resolver nuestras diferencias y trabajar unidos por el desarrollo.