Huile Santa Clara: un pueblo sin suerte
Huile Santa Clara, uno de los seis corregimientos más pobres y atrasados del distrito de Arraiján, merece ser mirado seriamente por quienes conducen los destinos del país. Ese "pueblo sin suerte" permanece olvidado y marginado desde 1855, año de la fundación del distrito de Arraiján. En dicha región, los residentes parecieran no entender el significado de las palabras progreso y desarrollo.
Todas sus calles o avenidas, si es que de esa manera se les puede llamar, jamás en la historia han sido pavimentadas con asfalto. Son trochas o cortes de tierra en las que, en cualquier estación (seca o lluviosa) resulta torpe y difícilmente transitar. Imagine el lector las odiseas y peripecias que deben realizar las tres mil o más almas que habitan el lugar.
Niños, jóvenes, adultos y ancianos, residen en casuchas edificadas entre arbustos y rastrojos. Como si fuesen ermitaños. La mayoría de las residencias permanecen escondidas entre árboles frutales. Una visita curiosa al corregimiento de Huile Santa Clara da la impresión de que uno se introduce o se sumerge dentro del atraso.
Le sugerimos entonces a la primera dama de la República, licenciada Dora Boyd de Pérez Balladares, que por intermedio del Programa Municipios Siglo XXI, organice y realice una inspección ocular por Huile Santa Clara, para que dentro del terreno se percate propiamente de lo que estamos denunciando. Para que se cerciore de las realidades y calamidades que se viven en este pueblo climatológicamente tropical rodeado de montañas.
Formulamos esta sugerencia, porque conocemos de la alta sensibilidad humanitaria que adorna la figura de la Primera Dama de la República, una persona cariñosa y bondadosa que le ha brindado ayuda y apoyo a casi todas las regiones pobres y subdesarrolladas del país.
Volvemos a repetirlo: El corregimiento de Huile Santa Clara, "el pueblo sin suerte" del distrito de Arraiján, necesita que alguien lo encamine y lo impulse hacia su progreso y desarrollo. Alguien que "le meta la mano" de verdad. Ya sea demográficamente o en infraestructuras. Alguien que le acondicione sus calles o avenidas. Alguien que lo ayude a crecer y convertirse en una región propicia para disfrutar de convivencias turísticas. En un lugar que emerja como el ave fénix de las cenizas y se convierta en uno de los más prósperos pueblos que se yerguen sobre las riberas del Canal de Panamá.
Ojalá que el contenido de este mensaje tenga una buena acogida. Así sea.
Todas sus calles o avenidas, si es que de esa manera se les puede llamar, jamás en la historia han sido pavimentadas con asfalto. Son trochas o cortes de tierra en las que, en cualquier estación (seca o lluviosa) resulta torpe y difícilmente transitar. Imagine el lector las odiseas y peripecias que deben realizar las tres mil o más almas que habitan el lugar.
Niños, jóvenes, adultos y ancianos, residen en casuchas edificadas entre arbustos y rastrojos. Como si fuesen ermitaños. La mayoría de las residencias permanecen escondidas entre árboles frutales. Una visita curiosa al corregimiento de Huile Santa Clara da la impresión de que uno se introduce o se sumerge dentro del atraso.
Le sugerimos entonces a la primera dama de la República, licenciada Dora Boyd de Pérez Balladares, que por intermedio del Programa Municipios Siglo XXI, organice y realice una inspección ocular por Huile Santa Clara, para que dentro del terreno se percate propiamente de lo que estamos denunciando. Para que se cerciore de las realidades y calamidades que se viven en este pueblo climatológicamente tropical rodeado de montañas.
Formulamos esta sugerencia, porque conocemos de la alta sensibilidad humanitaria que adorna la figura de la Primera Dama de la República, una persona cariñosa y bondadosa que le ha brindado ayuda y apoyo a casi todas las regiones pobres y subdesarrolladas del país.
Volvemos a repetirlo: El corregimiento de Huile Santa Clara, "el pueblo sin suerte" del distrito de Arraiján, necesita que alguien lo encamine y lo impulse hacia su progreso y desarrollo. Alguien que "le meta la mano" de verdad. Ya sea demográficamente o en infraestructuras. Alguien que le acondicione sus calles o avenidas. Alguien que lo ayude a crecer y convertirse en una región propicia para disfrutar de convivencias turísticas. En un lugar que emerja como el ave fénix de las cenizas y se convierta en uno de los más prósperos pueblos que se yerguen sobre las riberas del Canal de Panamá.
Ojalá que el contenido de este mensaje tenga una buena acogida. Así sea.