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IDAAN o "Pipes and Waterless"


Parodiando a "Cable & Wireless", la privatización del IDAAN puede ser otro caso en el que los grandes beneficiarios serán los accionistas de la sociedad anónima que adquiera los bienes de la Institución, y los afectados, el gran pueblo que es el dueño, pero que no se le toma en cuenta para nada, particularmente cuando se trata de decisiones millonarias. Sus representantes que debían velar por los intereses de sus electores aprueban siguiendo "la línea" que les tira el Ejecutivo... es una costumbre adquirida a través de 21 años de dictadura, difícil de desarraigar.
El problema, según los más connotados voceros del gobierno que han promovido con inusitada insistencia la privatización, se debe a que la infraestructura de los acueductos y alcantarillados nacionales es muy vieja, que para mejorarla, renovarla y expandirla se requieren, según se ha publicado, alrededor de 500 millones de balboas, que la administración es deficiente, que en los últimos años no se han hecho las inversiones que se requería hacer, que hacen falta medidores, que hay mucha agua que se pierde y mucho agua que no se cobra... son algunas de las causas que se mencionan para justificar la venta.
El problema y la situación del IDAAN no difiere del problema de otras instituciones como el INTEL y el IRHE (ya privatizados) el Seguro Social, los hospitales y otras instituciones del Estado. El problema en realidad comienza el 11 de octubre de 1968, se agudiza en forma progresiva a través de 21 años de dictadura militar y se hace crisis a fines de los años 80. En los años que le siguen, la década de los 90, la crisis va en aumento.
Fue a raíz del golpe militar del 68 cuando se desecha la Constitución vigente, la de 1946 y se gobierna siguiendo los caprichos del dictador de turno; las entidades autónomas, cuya administración se regía por normas especiales precisamente para evitar la manipulación política, dejan de serlo pero se siguen llamando como en la actualidad, "autónomas".
Este gobierno autoritario, huérfano de apoyo popular, por diferentes medios trata de ganar simpatía y la forma fácil de lograrlo es aumentar de manera exagerada la burocracia estatal. De acuerdo con la publicación Panamá en Cifras de la Contraloría, en1968 el Sector Público contaba con 45,421 empleados; en 1980 éstos eran 114,958; en 1988 la cifra aumentó a 151,635... así nació el PRD, un partido básicamente de empleados públicos. Esta burocratización desmesurada ocurrió en todo el Sector Público, incluyendo a las entidades autónomas y semiautónomas; por lo tanto, el IDAAN no escapó de esta política.
Coincidió el período de la dictadura con una política muy generosa de las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) de prestarle plata a los gobiernos del hemisferio, sin importarles la legitimidad de sus orígenes. Lo mismo daba un gobierno democrático elegido por el pueblo que un gobierno dictatorial, producto de un golpe militar como fue el de Panamá desde 1968 hasta 1989. Y así, este país nuestro se fue endeudando en forma desenfrenada, sin los controles que bajo otras circunstancias habría exigido la ley.
En 1968, año del golpe militar, la deuda del Sector Público alcanzaba la suma de B/.168,995.900. Esto es, que en 65 años de vida republicana, el país tenía una deuda acumulada de casi 169 millones de balboas. En 1969 ésta aumentó a B/..238,735,000; en 1989 la cifra era de B/.5,151,948,000 (más de cinco mil millones de balboas) y al 31 de diciembre de 1997 la deuda llegaba a B/.7,429,169,000 (Panamá en Cifras 1968-1998). Cabe preguntarse, ¿qué parte de esa monstruosa deuda se ha invertido en mejoras del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales?
Lo triste de este endeudamiento es que nunca se ha rendido cuenta de cómo se usaron los dineros. Sabemos sí que se hizo un aeropuerto donde ya existía uno, a un costo mayor de lo presupuestado; se hicieron empresas estatales y programas de producción que nunca rindieron ganancias; se gastaron los dineros para la construcción de un puente sobre el Canal (el famoso Van Dam) pero si acaso, sólo se puso la primera piedra... y cabe insistir en la pregunta, ¿cuánto de los siete mil millones, cuatrocientos veintinueve millones, ciento sesentinueve mil balboas de deuda se invirtieron en el IDAAN, es escuelas, en hospitales, en el Seguro Social...?
Pero de unos años a esta parte las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) con insistencia exigen que se les pague los dineros que con tanta ligereza prestaron y se recomiendan fórmulas para cumplir con los compromisos contraídos. Una de ellas es la de reducir la burocracia estatal; pero como políticamente esa medida no conviene, puesto que cada empleado despedido representaría por lo menos cinco o más votos menos en una contienda electoral, entonces hay que privatizar, aduciendo que el problema se debe a que el Estado es incapaz, ineficiente, que hay corrupción en la administración, que hay gente que no paga, que hay escapes, etc., y que se necesitan 500 millones para reparar, mejorar y ampliar la infraestructura.
El IDAAN no se debe privatizar. Decir que la empresa estatal no funciona es una falacia y aceptar que para que funcione es preciso convertirla en una empresa privada es reconocer la incompetencia de quienes dirigen y trabajan para la institución. Si se requieren recursos para financiar las obras de infraestructura que se necesita realizar, los señores que dirigen el gobierno pueden poner a funcionar sus cerebros para producir los recursos de la misma manera en que los han logrado para fines menos urgentes como han sido la compra del avión y helicóptero presidencial, los viajes al exterior de costosas comitivas, el referéndum... Estoy seguro de que la ciudadanía vería con buenos ojos la utilización de las partidas circuitales que se han venido usando para propaganda política y beneficio de los legisladores o el fondo millonario para ayudar a los partidos políticos a financiar sus respectivas campañas... Se debe hacer una revisión seria de los gastos del Estado y reducir aquellos que resulten superfluos para invertir esos recursos en mejores causas, como el IDAAN. Por ejemplo, cuánto le cuesta al fisco y qué beneficios le ha rendido al país pertenecer al PARLACEN... El FES (Fondo de Emergencia Social) es otra fuente de recursos que podría destinarse al problema del IDAAN ya que el suministro de agua potable es de vital importancia para la población.
No cabe duda que la Institución debe depurarse de la burocracia política, establecer un régimen de contratación de personal idóneo y garantizar su estabilidad, de suerte que el funcionario valga por sus méritos y no por sus inclinaciones políticas. Los servicios del IDAAN y la administración pública en general mejorarían si se volviera a establecer para los servidores públicos la carrera administrativa, sistema que ya existía en varios ministerios pero que fue abolida por la dictadura militar que asumió el poder el 11 de octubre de 1968.
Las empresas estatales no parecen ser tan mal negocio cuando hay empresarios, de adentro y de afuera, que están deseosos de adquirirlas; entonces lo que cabe es conocer su situación real y poner al frente de ellas a gente que las ponga a funcionar con eficiencia y honradez... y cuidado con el IDAAN, que aunque la presión por privatizarlo ha bajado, hay que mantenerse alerta para evitar sorpresas de madrugada.

101 años de Panamá América

 
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