Ideas y propuestas de Jované
Neoliberalismo, desarrollo y seguridad social, es el título del libro de Juan Jované que se presenta mañana a las cinco de la tarde en el Colegio Nacional de Abogados. Existen libros de reflexión y de análisis como también inclinados a la acción y la incidencia. En esta obra se juntan las dos perspectivas, y la razón es sencilla: Juan Jované expresa tanto la práctica del investigador como la del hombre metido en la acción, visibilizado recientemente por su labor como Director General de la CSS y por los acontecimientos que estremecieron al país, motivado por la separación injustificada y arbitraria del cargo. Por ello, el libro expone tres ejes fundamentales surgidos de la coherencia entre la teoría y la práctica. Nos explica el funcionamiento del modelo y sus efectos en América Latina, Panamá y la CSS; los problemas reales y profundos de la seguridad social panameña y las propuestas (neoliberal y popular) frente a esos dilemas. No es, pues, un texto sólo para entender e interpretar, sino para caminar y transformar.
El libro permite desentrañar claves fundamentales para comprender nuestra realidad. Entre ellas, ubica las características perversas del neoliberalismo, especialmente cuando erige como pensamiento único, con ínfulas de eterno y totalitario. Alain Touraine, Director del Instituto de Estudios Superiores en París, señala que el modelo afirma que la liberación de la economía y la supresión de las formas diversas de intervención estatal son suficientes para garantizar el desarrollo, por lo tanto, la economía sólo debe ser regulada por ella misma, es decir -entre otros- por los bancos, los bufetes de abogados, las agencias de rating, las reuniones de los jefes de los Estados más ricos y de los gobernadores de sus bancos centrales. Sin olvidar la presencia de la hegemonía militar y política en un mundo unipolar que es capaz de violentar o ignorar el derecho internacional.
La idea absolutista del capitalismo neoliberal de hoy es el mercado total; pero el mercado así concebido no tiene entrañas y no tiene alma. No olvidemos que Panamá es un país rico empobrecido. Un análisis objetivo de los recursos con los que la nación cuenta real o potencialmente establece la desproporción en los niveles de pobreza y la brecha creciente en la distribución del ingreso. Pero el modelo pone en manos del mercado la solución de los problemas sociales, como el desempleo, la pobreza rural y urbana, la crisis de vivienda y otros. Es decir, "la mano invisible" de la oferta y la demanda "posee la magia" para redistribuir ingresos y generar equidad. La verdad es que la necesaria reactivación económica del país no resolvería un problema de fondo, pues vivimos a expensas de un modelo de crecimiento socioeconómico fabricante de desigualdades y brechas con abismales distribuciones de la riqueza.
La realidad de la Caja de Seguro Social (CSS) no escapa de este embate, ejemplarizado en los grandes abusos cometidos contra la institución y la seguridad social, que es un derecho fundamental de la ciudadanía.
El texto editado por Ceaspa de Panamá y la Fundación Paz y Solidaridad de España (Castilla-La Mancha) pasa revista a diversas propuestas, pero destaca las opciones del movimiento popular con relación a la seguridad social, que es en el fondo piedra angular en la construcción de una propuesta más amplia, quizás lo que Touraine llama "un nuevo modo de gestión política y social de la actividad económica", que conduzca a superar la ilusión de una sociedad reducida a una escalada privatizadora, y un Estado cómplice asignado al papel de guachimán. La tarea pasa por construir un Estado garante del bien común en función de cerrar la brecha entre ricos y pobres, una sociedad edificando luchas contra segregaciones y discriminaciones, con un sistema político democráticamente renovado y una sociedad civil emponderada, activa y participativa. Sin olvidar el ingrediente de la sostenibilidad ambiental, pues el mercado descarnado es depredador de naturaleza por excelencia.
Acaso, ¿están los caminos cerrados para siempre? ¿Estamos condenados por siempre a existir dentro de proyectos asfixiantes donde somos solo sombras? ¿Cómo lograr el proyecto propio, el desarrollo integral que se exprese en "nuevas relaciones de convivencia y no simplemente en el mayor acceso a los bienes aunque el acceso a un mínimo de ellos, o sea el fin de la pobreza, es una condición fundamental para la realización humana", tal como afirma el peruano Javier Iguiñez? ¿Cómo humanizar un sistema que tiene como divisa principal la ganancia? ¿Cómo sostener la democracia sobre la ingobernabilidad de una brecha entre riqueza y pobreza, que se acrecienta en extremos insostenibles? ¿Cómo generar los nuevos modelos y propuestas de democracia y desarrollo que Jované sustenta?
En el Centenario de la República, las respuestas -como las que invita a conocer Jované- se hacen urgentes, ya que invocan la necesidad de avanzar en el compromiso tenaz y las articulaciones intersectoriales; la integridad, la participación y la lucha no violenta; la superación de autoritarismo, el vanguardismo y la manipulación; el crecimiento de la conciencia, el trabajo y la esperanza. "Es el sueño mío, el sueño de todos, -exclama José Martí en 1881- las palabras son novias que esperan, y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas".
El libro permite desentrañar claves fundamentales para comprender nuestra realidad. Entre ellas, ubica las características perversas del neoliberalismo, especialmente cuando erige como pensamiento único, con ínfulas de eterno y totalitario. Alain Touraine, Director del Instituto de Estudios Superiores en París, señala que el modelo afirma que la liberación de la economía y la supresión de las formas diversas de intervención estatal son suficientes para garantizar el desarrollo, por lo tanto, la economía sólo debe ser regulada por ella misma, es decir -entre otros- por los bancos, los bufetes de abogados, las agencias de rating, las reuniones de los jefes de los Estados más ricos y de los gobernadores de sus bancos centrales. Sin olvidar la presencia de la hegemonía militar y política en un mundo unipolar que es capaz de violentar o ignorar el derecho internacional.
La idea absolutista del capitalismo neoliberal de hoy es el mercado total; pero el mercado así concebido no tiene entrañas y no tiene alma. No olvidemos que Panamá es un país rico empobrecido. Un análisis objetivo de los recursos con los que la nación cuenta real o potencialmente establece la desproporción en los niveles de pobreza y la brecha creciente en la distribución del ingreso. Pero el modelo pone en manos del mercado la solución de los problemas sociales, como el desempleo, la pobreza rural y urbana, la crisis de vivienda y otros. Es decir, "la mano invisible" de la oferta y la demanda "posee la magia" para redistribuir ingresos y generar equidad. La verdad es que la necesaria reactivación económica del país no resolvería un problema de fondo, pues vivimos a expensas de un modelo de crecimiento socioeconómico fabricante de desigualdades y brechas con abismales distribuciones de la riqueza.
La realidad de la Caja de Seguro Social (CSS) no escapa de este embate, ejemplarizado en los grandes abusos cometidos contra la institución y la seguridad social, que es un derecho fundamental de la ciudadanía.
El texto editado por Ceaspa de Panamá y la Fundación Paz y Solidaridad de España (Castilla-La Mancha) pasa revista a diversas propuestas, pero destaca las opciones del movimiento popular con relación a la seguridad social, que es en el fondo piedra angular en la construcción de una propuesta más amplia, quizás lo que Touraine llama "un nuevo modo de gestión política y social de la actividad económica", que conduzca a superar la ilusión de una sociedad reducida a una escalada privatizadora, y un Estado cómplice asignado al papel de guachimán. La tarea pasa por construir un Estado garante del bien común en función de cerrar la brecha entre ricos y pobres, una sociedad edificando luchas contra segregaciones y discriminaciones, con un sistema político democráticamente renovado y una sociedad civil emponderada, activa y participativa. Sin olvidar el ingrediente de la sostenibilidad ambiental, pues el mercado descarnado es depredador de naturaleza por excelencia.
Acaso, ¿están los caminos cerrados para siempre? ¿Estamos condenados por siempre a existir dentro de proyectos asfixiantes donde somos solo sombras? ¿Cómo lograr el proyecto propio, el desarrollo integral que se exprese en "nuevas relaciones de convivencia y no simplemente en el mayor acceso a los bienes aunque el acceso a un mínimo de ellos, o sea el fin de la pobreza, es una condición fundamental para la realización humana", tal como afirma el peruano Javier Iguiñez? ¿Cómo humanizar un sistema que tiene como divisa principal la ganancia? ¿Cómo sostener la democracia sobre la ingobernabilidad de una brecha entre riqueza y pobreza, que se acrecienta en extremos insostenibles? ¿Cómo generar los nuevos modelos y propuestas de democracia y desarrollo que Jované sustenta?
En el Centenario de la República, las respuestas -como las que invita a conocer Jované- se hacen urgentes, ya que invocan la necesidad de avanzar en el compromiso tenaz y las articulaciones intersectoriales; la integridad, la participación y la lucha no violenta; la superación de autoritarismo, el vanguardismo y la manipulación; el crecimiento de la conciencia, el trabajo y la esperanza. "Es el sueño mío, el sueño de todos, -exclama José Martí en 1881- las palabras son novias que esperan, y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas".