Idoneidad ministerial
Resulta una antigua tradición política del sistema democrático nombrar ministros en función a su idoneidad profesional. El Libertador Simón Bolívar se quejaba de que en América Latina confundíamos filantropía con legislación , filósofos con guerreros , dialécticos con estrategas. El gobierno de Pérez Balladares tuvo a un médico como ministro de Vivienda y mantiene a un profesional de la arquitectura en el cenagoso campo del Ministerio de Gobierno y Justicia que abarca policía, cárceles y orden público, entre otras áreas no menos conflictivas.
Las incongruencias entre la persona y el cargo han arrojado un resultado que tiene en permanente sobresalto a la opinión pública. Invasión policial de la universidad; declaratoria de persona non grata por la violación de la autonomía universitaria; intentos de multar a los medios por publicación de fotos de bellezas en bikini; señalamientos de que los medios desestabilizan el sistema democrático; desmentidos empecinados sobre la presencia de subversivos colombianos en el Darién. Pero los comentarios de la titular de Gobierno y Justicia sobre los "paseos" de los guerrilleros colombianos al interior del territorio panameño han sacado de sus casillas a innumerables panameños.
¿Qué pecados hemos cometido para recibir el castigo de las declaraciones de la autoridad? ¿Por qué la protección de la soberanía territorial reposa en quien ve a los subversivos extranjeros como una comparsa en picnic? El caso es que, mientras los pobladores de La Miel han huido por el clamoroso vacío de policías panameños, en la capital nos limitamos a comentarios frívolos de salón.
Nadie se asombre cuando veamos a los elementos de las FARC o el ELN de Colombia por las calles de la capital, metralleta en ristre. Ellos estarán de paseo, conociendo el Casco Viejo y admirando las esclusas del Canal. Puro turismo recreativo. Los tres meses que aún faltan para la toma de posesión del nuevo gobierno se han convertido en uno de los períodos más insoportables para la sensatez ciudadana. Como dicen por allí, no hay plazo que no se cumpla, ni cuerpo que lo aguante.
Las incongruencias entre la persona y el cargo han arrojado un resultado que tiene en permanente sobresalto a la opinión pública. Invasión policial de la universidad; declaratoria de persona non grata por la violación de la autonomía universitaria; intentos de multar a los medios por publicación de fotos de bellezas en bikini; señalamientos de que los medios desestabilizan el sistema democrático; desmentidos empecinados sobre la presencia de subversivos colombianos en el Darién. Pero los comentarios de la titular de Gobierno y Justicia sobre los "paseos" de los guerrilleros colombianos al interior del territorio panameño han sacado de sus casillas a innumerables panameños.
¿Qué pecados hemos cometido para recibir el castigo de las declaraciones de la autoridad? ¿Por qué la protección de la soberanía territorial reposa en quien ve a los subversivos extranjeros como una comparsa en picnic? El caso es que, mientras los pobladores de La Miel han huido por el clamoroso vacío de policías panameños, en la capital nos limitamos a comentarios frívolos de salón.
Nadie se asombre cuando veamos a los elementos de las FARC o el ELN de Colombia por las calles de la capital, metralleta en ristre. Ellos estarán de paseo, conociendo el Casco Viejo y admirando las esclusas del Canal. Puro turismo recreativo. Los tres meses que aún faltan para la toma de posesión del nuevo gobierno se han convertido en uno de los períodos más insoportables para la sensatez ciudadana. Como dicen por allí, no hay plazo que no se cumpla, ni cuerpo que lo aguante.