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Iglesia y medio ambiente


A pesar de que el actual Papa ha declarado que la destrucción ambiental es un nuevo pecado, en Panamá la iglesia no tiene en cuenta las directivas de su obispo supremo. ¿Qué le sucede al obispo de Colón que ya expulsó a los Claretianos en el 2007 (porque defendían a nuestros indígenas), a los Franciscanos por la misma razón? ¿Qué manera es ésta de cumplir con los mandamientos cristianos que piden proteger a los que menos tienen, darles cobijo, abrigo, calmar la sed de los sedientos, el hambre a los hambrientos y considerar como sus hijos predilectos a los que nada tienen? ¿Por qué si nuestros indígenas llenan a cabalidad estos requerimientos, la Iglesia, con su representantes en la tierra, no obedece sus leyes?

Después de tantos desmanes, no es de extrañar que la gente humilde pierda la fe y se dirija a otras iglesias que se preocupan de su bienestar tanto espiritual como físico. Me parece una gran lástima y un error monumental, por proteger intereses extranjeros, que los que están supuestos a salir en defensa de los pobres entre los pobres los desamparen ante una empresa que se burla de las leyes panameñas, no paga las multas y, sobre todo, sigue destruyendo y devastando cientos de hectáreas otorgadas por el gobierno nacional. Hablo de "Petaquilla Gold", en Coclesito, que parece estar por encima de las leyes terrestres con el apoyo de las celestes.

¿Hasta cuándo vamos a soportar tanto descaro? ¿Hasta dónde va a llegar el desgobierno actual en nuestro país?

Tomen cartas en el asunto que algo grave se nos viene encima si no tomamos acciones adecuadas.

101 años de Panamá América

 
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