Igualadas inaceptables
Leyendo a Ricardo Arias Calderón en su escrito del domingo 26 de agosto pasado y viéndolo por televisión el 2 de septiembre he quedado sumamente preocupado, por la jerarquía ciudadana del exponente. Aunque en ambas intervenciones el Dr. Arias Calderón sugiere no continuar con el uso de Arnulfo Arias y de Omar Torrijos como portaestandartes de proyectos políticos, lo cual es aceptable, Arias Calderón enmarca hábilmente su presentación en las dimensiones partidistas e históricas de ambos ciudadanos, obviando hacer una ponderación ética de la contribución de ambas figuras.
Después de dar seguimiento a Arias Calderón durante las décadas del 70 y 80, donde era evidente su compromiso con la democratización del papis, donde adversó sin ambages a Omar Torrijos y sus herederos, me duele verlo ahora escribiendo su fe de erratas, minimizando las aberrantes actuaciones anti-pueblo de Omar Torrijos y tratando de jerarquizarlas por igual con las de Arnulfo Arias.
En el escrito parece tratar de demeritar a Mireya Moscoso por haber publicado, en el centenario de Arnulfo, una página que destaca facetas inéditas de la vida de su esposo, argumentando Arias Calderón que esa "publicación ha formado parte de su campaña por reelegirse como presidenta de su partido y tratar de salir de su hundimiento en la opinión pública". Pero a renglón seguido, Arias Calderón, proyecta a Martín Torrijos, haciendo citas textuales de su discurso en el Congreso Extraordinario del PRD, citas que de una u otra forma promueven la falacia de que Omar Torrijos fue un adalid, cuando Arias Calderón lo adversó por todo lo contrario. Cabe señalar que la cita textual de Martín Torrijos contiene una admonición preocupante ya que nos advierte sobre cómo sería su futuro gobierno "...Jamás podrán hacer un gobierno como lo hizo él y como lo vamos a hacer nosotros". Hoy resulta que una expresión de este tipo no genera ninguna reacción de llamada de atención del Dr. Arias Calderón, porque espero que todavía quede en el balance de Arias Calderón que el gobierno de Omar Torrijos, que nos quiere repetir Martín fue ilegal, inmoral, es decir fue un gobierno criminal, que Arias Calderón define atenuadamente como "la gran falla histórica" el que Omar Torrijos haya atentado contra los derechos humanos y propiciado la corrupción de toda índole.
Al exponer sobre la obtención de liderazgo de Arnulfo y de Omar, una vez más trata de igualarlas, diciendo que ambos, cuando irrumpen en el escenario político, Arnulfo en 1931 y Omar en 1968, no habían consolidado liderazgo. Si al dictador se le puede conceder que ejerció algún liderazgo, este no fue ni legítimo ni legal, porque fue, de ser aceptado, logrado en base a poner todos los recursos del estado a sus servicios (solo recordemos la repartidera de dinero en cada contacto con el pueblo, lo que dice que el liderazgo fue comprado), mientras que el liderazgo de Arnulfo fue obtenido en la adversidad, cuando padeció exilio, cuando no pudo estar en la muerte de su madre, cuando sufrió carcelazos, cuando atentaron contra su vida, cuando participó de un golpe de estado que inmediatamente se constitucionalizó, no como el tristemente célebre dictador, que ni siquiera da el golpe, que era agente de la CIA, que durante su ejercicio criminal se producen alrededor de cien asesinatos políticos y todo tipo de violaciones a los derechos humanos, amén de los monstruosos enriquecimientos ilícitos de sus allegados.
Insiste Arias Calderón en ponderar lo que no fue un logro del dictador, la panameñización del Canal, aunque señala limitantes y vicios. Los tratados Robles Johnson fueron rechazados siendo menos onerosos para la soberanía panameña, pero parece que esto se le olvidó al Dr. Arias Calderón.
"Fueron hombres excepcionales" dice Arias Calderón refiriéndose a Arnulfo y Omar. Hitler, Musolini, Idi Amín, Somoza fueron hombres excepcionales, como también fueron excepcionales Gandhi, Bolívar, Luther King, Justo Arosemena, pero hay que enmarcarlos dentro de sus ejecutorias, porque meterlos todos en el mismo churuco no es correcto. No es correcto igualar a Arnulfo con el dictador, aunque Arnulfo, como hombre imperfecto, tenga sus fallas, pero contribuyó a esta sociedad, a nuestra nación en grado superlativo comparado con el dictador. Las muertes de ambos dicen claramente las diferencias. Arnulfo a sus 88 años, luchando por la democratización del país, el dictador pelechando del poder, porque el viaje a Coclesito no tenía ningún objetivo que no fuera el recreativo o esparcimiento aquel viernes 31 de julio de 1981.
En el programa televisivo Arias Calderón refiere que hay una nueva dirigencia política liderada por Rubén Arosemena Valdés y por Martín Torrijos, igualando en este ejercicio también a Rubén y a Martín, y no acepto tampoco estas igualadas, porque mientras Rubén se formó en la adversidad política (su padre fue ministro del gobierno de Arnulfo Arias en 1968), Martín, en buen panameño vernacular, cogió todos los mangos bajitos en su niñez y adolescencia y hoy en un partido que, para tener piso político, endiosa al dictador, franquicia que quieren usufructuar los manipuladores del PRD. En el partido Arnulfista se zarandea menos el Dr. Arnulfo Arias que, en el PRD, al dictador.
Compatriota Ricardo Arias Calderón, entiendo y acepto que no se puede vivir en el pasado, por lo cual en mi accionar presente no tengo inconvenientes en formar un futuro con los políticos y militantes del PRD y de todo el espectro político existente, pero jamás puedo escribir una fe de erratas, ponderando atenuadamente las acciones del dictador. Rechácelas categóricamente, como lo hacía en los años 70 y 80, aunque le gane antipatías de sus nuevos aliados, que si ellos actúan de buena fe, lo comprenderán, pero no justifique lo injustificable.
Después de dar seguimiento a Arias Calderón durante las décadas del 70 y 80, donde era evidente su compromiso con la democratización del papis, donde adversó sin ambages a Omar Torrijos y sus herederos, me duele verlo ahora escribiendo su fe de erratas, minimizando las aberrantes actuaciones anti-pueblo de Omar Torrijos y tratando de jerarquizarlas por igual con las de Arnulfo Arias.
En el escrito parece tratar de demeritar a Mireya Moscoso por haber publicado, en el centenario de Arnulfo, una página que destaca facetas inéditas de la vida de su esposo, argumentando Arias Calderón que esa "publicación ha formado parte de su campaña por reelegirse como presidenta de su partido y tratar de salir de su hundimiento en la opinión pública". Pero a renglón seguido, Arias Calderón, proyecta a Martín Torrijos, haciendo citas textuales de su discurso en el Congreso Extraordinario del PRD, citas que de una u otra forma promueven la falacia de que Omar Torrijos fue un adalid, cuando Arias Calderón lo adversó por todo lo contrario. Cabe señalar que la cita textual de Martín Torrijos contiene una admonición preocupante ya que nos advierte sobre cómo sería su futuro gobierno "...Jamás podrán hacer un gobierno como lo hizo él y como lo vamos a hacer nosotros". Hoy resulta que una expresión de este tipo no genera ninguna reacción de llamada de atención del Dr. Arias Calderón, porque espero que todavía quede en el balance de Arias Calderón que el gobierno de Omar Torrijos, que nos quiere repetir Martín fue ilegal, inmoral, es decir fue un gobierno criminal, que Arias Calderón define atenuadamente como "la gran falla histórica" el que Omar Torrijos haya atentado contra los derechos humanos y propiciado la corrupción de toda índole.
Al exponer sobre la obtención de liderazgo de Arnulfo y de Omar, una vez más trata de igualarlas, diciendo que ambos, cuando irrumpen en el escenario político, Arnulfo en 1931 y Omar en 1968, no habían consolidado liderazgo. Si al dictador se le puede conceder que ejerció algún liderazgo, este no fue ni legítimo ni legal, porque fue, de ser aceptado, logrado en base a poner todos los recursos del estado a sus servicios (solo recordemos la repartidera de dinero en cada contacto con el pueblo, lo que dice que el liderazgo fue comprado), mientras que el liderazgo de Arnulfo fue obtenido en la adversidad, cuando padeció exilio, cuando no pudo estar en la muerte de su madre, cuando sufrió carcelazos, cuando atentaron contra su vida, cuando participó de un golpe de estado que inmediatamente se constitucionalizó, no como el tristemente célebre dictador, que ni siquiera da el golpe, que era agente de la CIA, que durante su ejercicio criminal se producen alrededor de cien asesinatos políticos y todo tipo de violaciones a los derechos humanos, amén de los monstruosos enriquecimientos ilícitos de sus allegados.
Insiste Arias Calderón en ponderar lo que no fue un logro del dictador, la panameñización del Canal, aunque señala limitantes y vicios. Los tratados Robles Johnson fueron rechazados siendo menos onerosos para la soberanía panameña, pero parece que esto se le olvidó al Dr. Arias Calderón.
"Fueron hombres excepcionales" dice Arias Calderón refiriéndose a Arnulfo y Omar. Hitler, Musolini, Idi Amín, Somoza fueron hombres excepcionales, como también fueron excepcionales Gandhi, Bolívar, Luther King, Justo Arosemena, pero hay que enmarcarlos dentro de sus ejecutorias, porque meterlos todos en el mismo churuco no es correcto. No es correcto igualar a Arnulfo con el dictador, aunque Arnulfo, como hombre imperfecto, tenga sus fallas, pero contribuyó a esta sociedad, a nuestra nación en grado superlativo comparado con el dictador. Las muertes de ambos dicen claramente las diferencias. Arnulfo a sus 88 años, luchando por la democratización del país, el dictador pelechando del poder, porque el viaje a Coclesito no tenía ningún objetivo que no fuera el recreativo o esparcimiento aquel viernes 31 de julio de 1981.
En el programa televisivo Arias Calderón refiere que hay una nueva dirigencia política liderada por Rubén Arosemena Valdés y por Martín Torrijos, igualando en este ejercicio también a Rubén y a Martín, y no acepto tampoco estas igualadas, porque mientras Rubén se formó en la adversidad política (su padre fue ministro del gobierno de Arnulfo Arias en 1968), Martín, en buen panameño vernacular, cogió todos los mangos bajitos en su niñez y adolescencia y hoy en un partido que, para tener piso político, endiosa al dictador, franquicia que quieren usufructuar los manipuladores del PRD. En el partido Arnulfista se zarandea menos el Dr. Arnulfo Arias que, en el PRD, al dictador.
Compatriota Ricardo Arias Calderón, entiendo y acepto que no se puede vivir en el pasado, por lo cual en mi accionar presente no tengo inconvenientes en formar un futuro con los políticos y militantes del PRD y de todo el espectro político existente, pero jamás puedo escribir una fe de erratas, ponderando atenuadamente las acciones del dictador. Rechácelas categóricamente, como lo hacía en los años 70 y 80, aunque le gane antipatías de sus nuevos aliados, que si ellos actúan de buena fe, lo comprenderán, pero no justifique lo injustificable.