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Imitar a Cristo (II)


Vivir los diferentes misterios de la vida de Cristo, haciendo énfasis en momentos especiales de su vida, ha sido el origen de grandes vivencias espirituales de muchos santos y de los diferentes carismas de las órdenes y congregaciones religiosas que ellos han fundado. Las hay que se dedican más a la salud, otras a la predicación, y las hay que se dedican a la contemplación, a socorrer a la niñez y juventud sin educación, como también a trabajar con presos o dando catequesis en las parroquias. En la vida tan rica de Jesús vemos todos estos aspectos bien desarrollados. El predicó, sanó, enseñó, oró y contempló el misterio de su Padre, liberó a los presos por el pecado, dio de comer a los hambrientos y atendió a los niños.

Usted puede escoger algunos de los aspectos vivenciales de la existencia de Jesús y profundizar en eso y crecer con una espiritualidad sólida. Todo depende en dónde ponga el acento. Si quiere detenerse en la infancia de Jesús puede cultivar la espiritualidad de la filiación divina y sentirse un niño en los brazos de Dios Padre y llegar a llamarlo "papacito" como hacía Jesús. Imaginarse que su Padre lo toma en sus brazos y al igual que el niño Jesús al ser abrazado por su madre, dejarse acurrucar por el Señor y sentir la protección divina con un calor paternal profundo. Si quiere centrarse en el misterio de Cristo Evangelizador, puede convertirse en un buen catequista y predicador viviendo el ardor de Jesús por comunicar el amor del Padre por la humanidad.

Si quiere focalizar su atención en el Cristo que sana, puede trabajar con enfermos y quizá llegar a ser, y por qué no, como Teresa de Calcuta, quien dedicó toda su vida a trabajar con los pobres moribundos abandonados por todos. Si quiere vivir la compasión de Jesús por los hambrientos, puede involucrarse en alguna fundación que trabaje aliviando las necesidades de los más pobres. Todo depende en donde ponga usted el énfasis en los misterios de Jesús para vivir más cerca de El, sabiendo que con El usted vencerá los obstáculos que vengan y ser un santo, porque con El usted es invencible.

101 años de Panamá América

 
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