Impacto de las alianzas políticas
Los acuerdos y alianzas suelen hacerse para obtener ventajas competitivas y para ir adelante con el objetivo de lograr propósitos definidos. Son muy comunes y frecuentes en el mundo de los negocios y de la política. Son, desde todo punto de vista, coyunturales y oportunistas. Una situación adversa, o que se percibe como adversa, puede llevar a dos rivales a la concertación de intereses, llegando hasta los abrazos, ya en un plano más emocional.
La alianza intra partidaria ha significado, para el PRD un camino espinoso, que no ha pasado desapercibido por los adversarios. A lo interno defraudó a muchos ver a los contendores de las primarias trillar por una senda de decires y diretes de mal gusto, que para nada hicieron bien ni a uno ni a otra. Fue una victoria con sabor amargo. La reconciliación se quedó a flor de piel. Es una alianza de superficie, en la que media una poderosa sensación de incomodidad, visible hasta en las vallas y afiches. Hasta hoy se escucha a Navarro haciéndole reclamos descompuestos al Sr. Presidente de la Nación y Secretario General de su partido. Está alianza, mucho tiene de parecido, a lo ocurrido a Adán en el jardín del Edén. Alguien saldrá expulsado al final del paraíso.
La alianza Herrera-Navarro no levantó la curva de la aceptación, como era esperado. Es que pese a lo que se vendió, las emociones suscitadas a raíz de las primarias no estaban en el punto de llegar a los abrazos de corazón y menos en las condiciones en que se pidió el abrazo. Los abrazos se ofrecen no se exigen y mucho menos, fijándole fecha de cumpleaños. No, Los números de las encuestas muestran los primeros atisbos de un drama que no tardará en llegar a su cenit. Por otro lado, ahora no se trata de lo que se plantea en un plan de gobierno, sino de lo que se ha hecho en el gobierno del PRD, que mucho no embona con las intenciones de la candidata Herrera, que hacen percibir sin fondo sus palabras. Es un asunto de coherencia entre el pasado reciente y el hoy. Es una alianza signada por el hado del fracaso. En política se tiene que pensar en el buen gusto y en la cultura de los electores. Una mezcla de coherencia entre la práctica y lo pensado.
Por su parte, la alianza Martinelli-Varela, nace al filo de una extinción o de una muerte anunciada, pero en la que Hércules se apiada del náufrago. Son emociones diferentes las que median. Este abrazo es llanamente matemático. Varela angustiado por estadísticas, que le recordaban lo sucedido en mayo de 2004, no tenía más que atrapar el salvavidas ofrecido o solicitado. En el fondo busca llegar a la primera, aunque sea por base por bolas, luego ya tendrá que mirar siempre al "coach" para saber cuándo correr hacia segunda. En el otro extremo, Martinelli, que no requería para ganar las elecciones de dicha alianza, en una jugada de jaque mate, gana estructura y así consolida la vigilancia de los votos el 3 de mayo. Como consecuencia de dicho movimiento, Martinelli empuja su caudal un 10%, que insisto, no lo necesitaría para sostenerse en el cenit de la aceptación, pero sin dudas constituye una muestra de que su jugada, ya le fue productiva. Aunque es posible que el impacto del su plan de gobierno, le merme puntos porcentuales por el temor que infunde lo planteado en relación con el desmantelamiento de FIS, la carrera administrativa y el cair. No está claro lo de la renta sustitutiva. Después de todo, los votos no entran por los debates ni el por el análisis refinado, sino por el manejo mediático de la historia, imagen política, credibilidad, confianza y perfil ejecutivo de los candidatos.