Importancia de las aceras
Arquitecto y Planificador
Con fecha 11 de noviembre de 2000 apareció en la columna Entorno urbano del diario El Universal de Caracas, el artículo "País sin Aceras" de David Gouvemeur, profesor de diseño urbano de la Universidad Metropolitana. Por lo interesante de su contenido sobre un tópico importante que he señalado en reiteradas oportunidades como una de las deficiencias en la Ciudad de Panamá, he creído oportuno compartirlo con los ciudadanos conscientes de nuestro país.
"Las aceras son la expresión más simple del espacio cívico. Reconocen la importancia del peatón, lo protegen de la agresión del vehículo. Establecen la transición entre lo público y lo privado. Permiten caminar con libertad, favoreciendo los encuentros vecinales, alimentan el comercio y son hilos conductores de la vida urbana. En Venezuela no existen aceras. Este "pequeño detalle" denota el desinterés de nuestros planificadores, diseñadores y gestores públicos por la cosa cívica.
Una acera en cualquier lugar civilizado es una superficie continúa, frecuentemente arborizada, bien alumbrada, en donde el pavimento, el mobiliario urbano y el paisajismo han sido diseñados para la comodidad del transeúnte y para dar un sentido de unidad, de orden y de placer estético.
Aquí el cuento es muy diferente. La acera es un estrecho y tortuoso "patuque" -enredo- de todo un poco. Restos de mil intervenciones pasadas, desniveles, huecos y grietas, mogotes de concreto para proteger a los peatones de los carros (en realidad estos son buenos contratos para poner en evidencia que a los propietarios de vehículos no les importa agredir al peatón y las autoridades no quieren o no tienen la capacidad de impedirlo).
A ello podemos agregar toda suerte de tocones (troncos) de árboles muertos, los soportes de vallas publicitarias (cuya rápida y ordenada instalación demuestra que, por lo menos, hay gente que puede ser eficiente cuando hay real por medio), casetas de instalaciones eléctricas, teléfonos, TV por cable, quioscos de venta de revistas, pedazos de vigas de acero de alguna olvidada cadena, "arrojados" allí de manera aleatoria. Para darle un poco más de sabor a la cosa, agreguemos toneladas de basura que son impunemente depositadas en cualquier sitio y a cualquier hora.
¡Ah!, se me olvidaba mencionar que en Venezuela los carros tienen prioridad sobre las aceras, de allí que el peatón debe subir y bajar cada vez que se topa con una entrada de garaje.
El diseño de buenas aceras debe ser operación urbanística de alta prioridad. Urge elaborar cartillas de diseño para orientar a los municipios, modificar las ordenanzas que impidan que una nueva torre de 20 pisos de altura le "regale" a la ciudad la misma acera de 60cm. con un "poste atravesado" que existía cuando la zona era un tranquilo distrito residencial e introducir las reformas jurídicas para que los inútiles "retiros de frente" se empleen, no para una supuesta ampliación vial sino para la necesaria "ampliación peatonal".
Las actuaciones de la Gobernación de Carabobo en Puerto Cabello, de la Alcaldía valenciana en la avenida Bolívar y las previsiones de sus nuevas ordenanzas para el sector Sur Hipódromo, o las del Centro Rafael Urdaneta para la avenida Libertador, en Maracaibo son iniciativas bien plantadas que ilustran el camino que hay que seguir.
A veces pienso que tan importante es elaborar un plan urbano, una visión global de ciudad, como contar con un buen sistema de aceras, bien diseñado, construido y, sobre todo, mantenido. Entre otras cosas importantes, necesitamos un país con aceras.