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Impresiones


Durante estos días se realizó la trigésima sétima reunión de la Asamblea de la OEA, organismo no vinculante en sus decisiones. Se anunció la llegada de la representante de Estados Unidos, la Secretaria de Estado, Condolezza Rice, quien venía por cortas horas con agenda precisa. Y lo que se esperaba era una confrontación con la representación venezolana, como efecto sucedió con gran despliegue informativo.
Un entendido en la materia afirmó que en Panamá solamente se gastaron dos millones de dólares en llevar a cabo este acontecimiento, de ser anfitriona de los ministros de Relaciones Exteriores de los países afiliados a la OEA.
Hubo reuniones y hubo intercambio de opiniones, aunque se iba a tratar el problema energético y, sobre todo, existía una gran presión de parte de los representantes de los medios de comunicación y periodistas locales y extranjeros para que se pronunciara como Asamblea contra la revocación o no renovación de la licencia para operar de la televisora venezolana por orden del hombre grande de Venezuela, una versión moderna, según él, de Simón Bolívar, el Comandante Hugo Chávez Frías.
Tal propósito expresamente no se consiguió y de parte de nuestro gobierno sólo se afirmó en positivo que aquí nunca se cerraría un canal de televisión ni un medio de comunicación, y que el asunto de Venezuela, era de Venezuela y, por tanto, no se produjo ninguna declaración explícita condenatoria, como se quería exigir, ni tampoco se aceptó sugerencia norteamericana de enviar una delegación de OEA a Venezuela a inspeccionar os hechos in situ, ya que eso sería un patente intervencionismo.
Panamá, que depende del petróleo de venezolano desde tiempos inmemoriales, no se iba poner a atacar al gobernante venezolano ni por señas, ni menos a censurarlo.
En las calles, en esos días, hubo por lo menos ocho manifestaciones por distintos motivos, y culminaron con la salida a la calle de estudiantes de conocidos planteles que históricamente han sido la expresión de la conciencia popular para protestar contra el alto costo de la vida, del combustible, y de otras promesas no cumplidas La mayoría protesta en privado.
El derecho a protestar es algo que hay que respetar e, incluso, se debe fomentar cuando se tenga conciencia de que las autoridades no hacen nada para responder a las necesidades elementales de los asociados. Lo malo del ejercicio de ese derecho es que si lo haces muy pacíficamente no llamas la atención, entonces ¿qué hacer? El recurso últimamente más usado es el cierre de calles, cierre de vías, cierre de carreteras con el consiguiente daños a terceros, a la marcha normal del comercio y de la economía nacional.
Repudiable totalmente e injustificable en lo que derivó la protesta, el vandalaje, el saqueo incipiente, y las injustas damnificaciones y agresiones físicas a ciudadanos inocentes, incluso con la destrucción de la barbería instrumento de trabajo de un humilde vecino de la barriada. Embozados y disfrazados como palestinos rebeldes, o talibanes escondiéndose en el anonimato, perpetraron sus hazañas violentas.
Resultado, las investigaciones y declaraciones a ver quién tuvo la culpa y profesores y directores explican que explotó la violencia debido al exceso de fuerza con que actuaron los antimotines. Y el hecho de que quince estudiantes han sido reconocidos en los videos como responsables cuyos padres de familia van a tener que hacerle frente a los daños causados por sus niños. Ahora vamos a ver de dónde sacan estos esforzados padres de familia el con qué hacerle frente a estas nuevas y costosas responsabilidades legales.
Ha quedado de nuevo claro y evidente lo difícil que está resultando la orientación de la juventud estudiosa. Se estudia, se reflexiona sobre el cómo, se coincide en que no hay que usar mano dura, sino la persuasión; pero al ver los resultados se ve que aún no hemos llegado adonde debemos llegar para acertar con lo que urgentemente necesitamos.
Arcelio Quintero: La peatonal no debe perderse, Debe quedarse tal como está, porque ahora las personas no caben en las aceras, como será si se permite circular a los autos. Eso dificultará que las personas puedan caminar.
René Díaz: La peatonal no debe ser reabierta a los carros, ya que aunque pasen por aquí no subirán las ventas. Estas han bajado por los "malls", pues la competencia cada vez es mayor y la gente prefiere ir a un lugar donde hay aire acondicionado.
Aristides López: El pueblo está acostumbrado a la peatonal y si es reabierta a los carros, no garantiza que incrementara el turismo en ese punto. Los turistas pasarán de largo hasta el Casco Antiguo.
María Elena Martínez: La peatonal debe quedarse como está porque necesitamos un lugar fresco y tranquilo. Se necesita aire libre, un lugar para caminar, pasear, donde se pueda sentar y descansar.

101 años de Panamá América

 
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