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Impresiones


En una atmósfera humana totalmente contaminada con la acción politiquera, es imposible sustraerse de escuchar opiniones a favor y en contra de uno u otro bando.

Con motivo del esperado debate se creó tal expectativa como si se tratara de un combate de uno de ese montón de púgiles locales que luego de varias victorias se abocaban a defender el título frente a un retador de peso.

Pero lo que más me llamó la atención, lo cual es lo más lógico, ambos bandos trajeron sus barras que venían ya entrenadas para declarar vencedor a su escogido o escogida como victoriosa, incluso antes del debate.

Lo importante, pues, era dar la imagen mediática de triunfo no importa lo que hubiere en el contenido de lo debatido. Lo cual nos da una idea de que lo que se esperaba con tanto bombo y platillo iba a dejar muchos interrogantes pendientes. Eso lo sabía aún el más torpe analista de lo que sucede en política.

Me entero de que en una entrevista un conocido ex presidente hizo unas reflexiones sobre el mismo quehacer político y señaló, entre otras cosas, que hoy no se debate n ideologías sino que el hacer política es más asunto mediático. Y me parece que está cerca de lo cierto. Ya que un amigo mío metido en estos asuntos me afirmó que para meterse hoy en política y aspirar a la presidencia hace falta tener mucho dinero. Así que ideología y filosofía política nada, el asunto es dinero. Lo cual no sabemos hasta dónde sea cierto, ya que en EL Salvador ganó el FMLN que representa la mayoría pobre del país. La que no tiene dinero. Ya que los que tienen dinero han estado 12 años en el poder y, aparentemente, no han estado a la altura de las exigencias de la ciudadanía de ese país y demostraron cansancio; y si algo quiere la gente es que no se perpetúen en el poder el mismo personal por más milagros que hayan hecho. Mucho poder corrompe.

Pasó lo que se llamó debate que ha recibido muchos apelativos favorables algunos y otros menos favorables, pero los problemas no se van a resolver sólo con retóricas ni con retorqueos. Y quedamos en que el asunto es de cuñas y más cuñas, unas decentes y otras agresivas. Otras que se llaman sucias, según el criterio del TE.

También se engendra un cansancio y, en medio de los insultos e insinuaciones, quisieran resolverlo todo y antes de que la sangre llegue al río, el futuro del país es tan serio que cada uno debe aportarle seriedad y respeto por el bien de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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