Improsultas archiboladas
SECUESTRADA POR un grupo de personas poco amantes de la academia, de la transparencia y de los más elementales principios de la democracia, en la Universidad de Panamá se fortalece la anomia y consolida la autocracia, se adultera la academia y se continúan creando las condiciones para proteger las deficiencias de la otrora primera casa de estudios superiores.
Don Octavio Mendez Pereira, primer Rector de la Universidad supo plasmar la misión de la Universidad en el acto inaugural de la misma, el 7 de octubre de 1935: "Los panameños sabemos que debemos tener nuestro lugar en la acción científica y educadora de la vida superior universitaria, por el cultivo en los ciudadanos del amor puro de la verdad, el tesón de la labor cotidiana por encontrarla, la persuasión de que el interés de la ciencia y el interés de la Patria deben sumarse al alma de cada uno de nosotros. A la Universidad le toca demostrar que nuestra personalidad tiene raíces indiscutibles en nuestra naturaleza y en nuestra historia. Que contamos con todos los elementos necesarios para constituir un pueblo libre y consciente y para tomar nuestro puesto en la obra colectiva de la civilización".
No soy el único en destacar que la Universidad de Panamá ha caído en manos de quienes han olvidado por completo las enseñanzas básicas de la educación superior y buscan evitar en los universitarios el cultivo del amor puro de la verdad y de inculcar el amor de la Patria en cada uno de nosotros. Como no son representativos de todos los sectores de la Universidad de Panamá, carecen totalmente de criterios universitarios y de transparencia para el manejo de nuestra primera Casa de Estudios Superiores. Un editorial de este mismo diario -el pasado martes 22 de mayo- subrayaba que:
"La Universidad de Panamá fue creada para dar luz a la nación panameña. Junto a este diario y tantas otras instituciones que forjó el Dr. Harmodio Arias, la Universidad de Panamá debía ser un bastión contra el totalitarismo y una bujía intelectual para difundir las ideas de libertad y promover la liberación.. Elemento fundamental de ese programa de liberación nacional era la Universidad, y dentro de la misma su característica más preciada, la libertad de cátedra. Sin ésta no hay universidad ni es posible la liberación.
"Tan preciada es la libertad de cátedra que está consagrada en nuestra Constitución Política. Como intérpretes legítimos del legado del Dr. Harmodio Arias, tenemos el deber de denunciar cuando su obra es desfigurada, mucha más razón tenemos para hacerlo cuando esta desfiguración puede causar tan graves daños al país. La sanción aplicada a la profesora Mariela Jiménez -suspendiéndola por un año sin goce de salario, por criticar la administración universitaria- es una medida fascista sustentada en un reglamento inconstitucional. Es fascista, porque busca acallar con cercos de hambre la crítica interna a la Universidad. Es fascista, porque se aplicó en un proceso sumario en donde la acusada no tuvo siquiera la oportunidad de hacer descargos. Es fascista, porque busca hacer del claustro universitario un abyecto coro de alabanzas descriteriadas a favor del "Duce" que la conduce. Es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de cátedra. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del debido proceso. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del derecho al trabajo. Y es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de expresión.
"Un Reglamento Interno que establece la suspensión sin goce de salario sólo porque contra el profesor se haya abierto un expediente de investigación, es un instrumento represivo de todas estas libertades y garantías constitucionales, que, además, viola el principio de la "presunción de inocencia". Sin embargo, las reiteradas conductas de quien conduce la Universidad, sumadas a este reglamento propio de la Italia de principios del siglo XX, no nos permiten presumir la inocencia de sus perpetradores. Ya es hora de que la Universidad de Panamá sea liberada de este régimen de terror".
Quienes someten hoy la Universidad a este tipo de prácticas fascitoides, pretenden, a través de su metodología autoritaria, imponernos una universidad de espaldas a la realidad nacional, sumisa y genuflexa a los intereses individuales de unos cuantos que la desprestigian con sus acciones y omisiones. Las improsultas archiboladas como son ya conocidas "las reiteradas conductas" de quienes "no se averguenzan de escalar el poder a horcajadas sobre la ignominia", como bien apuntaba Ingenieros; deben ser denunciadas y rechazadas sin reparos.
Se impone, entonces, que los universitarios que rechazamos el adocenamiento, le recordemos tanto a los que fabrican estatutos y reglamentos para perseguir a los profesores, como a los que los apadrinan que: "La finalidad perseguida por las leyes no se cifra en abolir o limitar la libertad sino por el contrario, en preservarla y aumentarla".
No soy el único en destacar que la Universidad de Panamá ha caído en manos de quienes han olvidado por completo las enseñanzas básicas de la educación superior..
Don Octavio Mendez Pereira, primer Rector de la Universidad supo plasmar la misión de la Universidad en el acto inaugural de la misma, el 7 de octubre de 1935: "Los panameños sabemos que debemos tener nuestro lugar en la acción científica y educadora de la vida superior universitaria, por el cultivo en los ciudadanos del amor puro de la verdad, el tesón de la labor cotidiana por encontrarla, la persuasión de que el interés de la ciencia y el interés de la Patria deben sumarse al alma de cada uno de nosotros. A la Universidad le toca demostrar que nuestra personalidad tiene raíces indiscutibles en nuestra naturaleza y en nuestra historia. Que contamos con todos los elementos necesarios para constituir un pueblo libre y consciente y para tomar nuestro puesto en la obra colectiva de la civilización".
No soy el único en destacar que la Universidad de Panamá ha caído en manos de quienes han olvidado por completo las enseñanzas básicas de la educación superior y buscan evitar en los universitarios el cultivo del amor puro de la verdad y de inculcar el amor de la Patria en cada uno de nosotros. Como no son representativos de todos los sectores de la Universidad de Panamá, carecen totalmente de criterios universitarios y de transparencia para el manejo de nuestra primera Casa de Estudios Superiores. Un editorial de este mismo diario -el pasado martes 22 de mayo- subrayaba que:
"La Universidad de Panamá fue creada para dar luz a la nación panameña. Junto a este diario y tantas otras instituciones que forjó el Dr. Harmodio Arias, la Universidad de Panamá debía ser un bastión contra el totalitarismo y una bujía intelectual para difundir las ideas de libertad y promover la liberación.. Elemento fundamental de ese programa de liberación nacional era la Universidad, y dentro de la misma su característica más preciada, la libertad de cátedra. Sin ésta no hay universidad ni es posible la liberación.
"Tan preciada es la libertad de cátedra que está consagrada en nuestra Constitución Política. Como intérpretes legítimos del legado del Dr. Harmodio Arias, tenemos el deber de denunciar cuando su obra es desfigurada, mucha más razón tenemos para hacerlo cuando esta desfiguración puede causar tan graves daños al país. La sanción aplicada a la profesora Mariela Jiménez -suspendiéndola por un año sin goce de salario, por criticar la administración universitaria- es una medida fascista sustentada en un reglamento inconstitucional. Es fascista, porque busca acallar con cercos de hambre la crítica interna a la Universidad. Es fascista, porque se aplicó en un proceso sumario en donde la acusada no tuvo siquiera la oportunidad de hacer descargos. Es fascista, porque busca hacer del claustro universitario un abyecto coro de alabanzas descriteriadas a favor del "Duce" que la conduce. Es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de cátedra. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del debido proceso. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del derecho al trabajo. Y es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de expresión.
"Un Reglamento Interno que establece la suspensión sin goce de salario sólo porque contra el profesor se haya abierto un expediente de investigación, es un instrumento represivo de todas estas libertades y garantías constitucionales, que, además, viola el principio de la "presunción de inocencia". Sin embargo, las reiteradas conductas de quien conduce la Universidad, sumadas a este reglamento propio de la Italia de principios del siglo XX, no nos permiten presumir la inocencia de sus perpetradores. Ya es hora de que la Universidad de Panamá sea liberada de este régimen de terror".
Quienes someten hoy la Universidad a este tipo de prácticas fascitoides, pretenden, a través de su metodología autoritaria, imponernos una universidad de espaldas a la realidad nacional, sumisa y genuflexa a los intereses individuales de unos cuantos que la desprestigian con sus acciones y omisiones. Las improsultas archiboladas como son ya conocidas "las reiteradas conductas" de quienes "no se averguenzan de escalar el poder a horcajadas sobre la ignominia", como bien apuntaba Ingenieros; deben ser denunciadas y rechazadas sin reparos.
Se impone, entonces, que los universitarios que rechazamos el adocenamiento, le recordemos tanto a los que fabrican estatutos y reglamentos para perseguir a los profesores, como a los que los apadrinan que: "La finalidad perseguida por las leyes no se cifra en abolir o limitar la libertad sino por el contrario, en preservarla y aumentarla".
No soy el único en destacar que la Universidad de Panamá ha caído en manos de quienes han olvidado por completo las enseñanzas básicas de la educación superior..