Impulsando el empresariado
Si el surgimiento de nuevos empresarios en América Latina influye positivamente en el desarrollo social y económico, entonces toda iniciativa que pretenda brindar un apoyo académico y financiero a los emprendedores, podrá mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad.
El último informe del BID, "Desarrollo emprendedor: América Latina y la experiencia internacional", destaca que los nuevos empresarios sufren desventajas respecto a sus pares de otras regiones, entre ellas, el menor acceso al crédito y a la integración a la cadena productiva. Por tanto, "es necesario que los gobiernos mejoren las condiciones en que nacen, crecen y se expanden estas compañías, a fin de reducir y eliminar las desventajas actuales". Dicho reporte es un llamado para que la sociedad civil, el sector público y privado apoyen a aquellas personas visionarias y emprendedoras que ponen empeño para hacer realidad sus metas. Hay que apostar por los nuevos empresarios que saben convertir los retos en oportunidades.
Hay que impulsar programas educativos que fomenten la cultura emprendedora sobre la base de una excelente formación humana y académica centrada en el liderazgo y el servicio a los demás. El desarrollo empresarial no se puede reducir sólo al sector productivo sino también al de servicios, y lo que es más trascendente, al crecimiento de empresas sociales que dejan un alto impacto en el bienestar de la gente.
Si queremos destacar un ejemplo en el que hayan participado los diferentes sectores de la sociedad, podemos nombrar a Panamá. Una experiencia mixta que vincula integralmente al sector académico y público con la empresa privada, y las organizaciones de la sociedad civil condujeron a la creación de un sistema de emprendedores juveniles, implementándose el Acelerador Tecnológico Empresarial (ATEP), para facilitar la creación de empresas de base tecnológica y que forma parte del Tecnoparque Internacional de Panamá de la Ciudad del Saber.
El BID publicó El Nuevo Rostro Empresarial, en el que se señala que "el desarrollo económico y social de cualquier región está basado en cuatro factores: el talento, cuya fuente es la persona; la tecnología, cuya fuente son las ideas; el capital, cuya fuente es el recurso financiero y el saber hacer, cuya fuente es el conocimiento". Si deseamos objetivos concretos, estos cuatro aspectos deben formar los ejes sobre los cuales diseñar y ejecutar iniciativas que promuevan el adecuado desarrollo de nuevos empresarios y emprendedores sociales.
(calbertp@cpi.udep.edu.pe)
La historia es pródiga en ejemplos. Al fin y al cabo, la crema y nata de dictadores militares que asoló a América Latina en décadas pasadas debe su formación como tales, no tanto a las academias militares, cuanto a la currícula de La Escuela de Las Américas.
El último informe del BID, "Desarrollo emprendedor: América Latina y la experiencia internacional", destaca que los nuevos empresarios sufren desventajas respecto a sus pares de otras regiones, entre ellas, el menor acceso al crédito y a la integración a la cadena productiva. Por tanto, "es necesario que los gobiernos mejoren las condiciones en que nacen, crecen y se expanden estas compañías, a fin de reducir y eliminar las desventajas actuales". Dicho reporte es un llamado para que la sociedad civil, el sector público y privado apoyen a aquellas personas visionarias y emprendedoras que ponen empeño para hacer realidad sus metas. Hay que apostar por los nuevos empresarios que saben convertir los retos en oportunidades.
Hay que impulsar programas educativos que fomenten la cultura emprendedora sobre la base de una excelente formación humana y académica centrada en el liderazgo y el servicio a los demás. El desarrollo empresarial no se puede reducir sólo al sector productivo sino también al de servicios, y lo que es más trascendente, al crecimiento de empresas sociales que dejan un alto impacto en el bienestar de la gente.
Si queremos destacar un ejemplo en el que hayan participado los diferentes sectores de la sociedad, podemos nombrar a Panamá. Una experiencia mixta que vincula integralmente al sector académico y público con la empresa privada, y las organizaciones de la sociedad civil condujeron a la creación de un sistema de emprendedores juveniles, implementándose el Acelerador Tecnológico Empresarial (ATEP), para facilitar la creación de empresas de base tecnológica y que forma parte del Tecnoparque Internacional de Panamá de la Ciudad del Saber.
El BID publicó El Nuevo Rostro Empresarial, en el que se señala que "el desarrollo económico y social de cualquier región está basado en cuatro factores: el talento, cuya fuente es la persona; la tecnología, cuya fuente son las ideas; el capital, cuya fuente es el recurso financiero y el saber hacer, cuya fuente es el conocimiento". Si deseamos objetivos concretos, estos cuatro aspectos deben formar los ejes sobre los cuales diseñar y ejecutar iniciativas que promuevan el adecuado desarrollo de nuevos empresarios y emprendedores sociales.
(calbertp@cpi.udep.edu.pe)
La historia es pródiga en ejemplos. Al fin y al cabo, la crema y nata de dictadores militares que asoló a América Latina en décadas pasadas debe su formación como tales, no tanto a las academias militares, cuanto a la currícula de La Escuela de Las Américas.