Impunidad y extradición
La Interpol formuló hace unos meses la solicitud de detención del expresidente peruano Alberto Fujimori, exiliado en Japón desde que huyó de su país, poniendo en evidencia la necesidad de cooperación internacional más estrecha en el campo de la protección de los Derechos Humanos y contra la impunidad. Durante los últimos años se ha ido evidenciando la obligación que tienen los Estados de cooperar con la extradición, enjuiciamiento y castigo de las personas declaradas culpables de haber cometido crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad. Por ello, cobra especial importancia y un particular interés para la sociedad internacional, el comportamiento que viene adoptando Japón con relación a la solicitud de extradición de Fujimori, formulada por Perú.
La extradición es una institución -más que una figura- del Derecho Internacional, que tiene un doble fundamento: la necesidad de que la sanción del delito no se vea frustrada por el hecho de que el inculpado traspase las fronteras de su país y que éste sea juzgado en el foro más apropiado; es decir, el del lugar en que el delito fue cometido. La extradición ha permitido evitar que, en numerosas ocasiones, repugnantes prófugos de la justicia evadan el juzgamiento y la condena que merecen sus actos o que se arropen en un manto de odiosa impunidad para poder salirse con la suya.
Los panameños hemos sido testigos del drama peruano. Vladimiro Montesinos, mano derecha del hoy prófugo Fujimori, pretendió encontrar en Panamá refugio apadrinado de sus múltiples fechorías. Alberto Fujimori, al igual que a su "carnal", se le imputan delitos graves como son las violaciones a los Derechos Humanos. Valga señalar el caso por el cual es requerido por la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República de Perú, por los cargos de coautoría en el homicidio calificado (asesinato) de 15 personas -incluyendo un niño-, que se encontraban celebrando una reunión social en una zona céntrica de la ciudad de Lima conocida como "Barrios Altos", en la que además sobrevivieron cuatro personas con graves lesiones. Asimismo, por los cargos de coautoría en la desaparición forzada y el posterior asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, "La Cantuta".
Hace quince días, el diario costarricense La Nación, editorializaba que el expresidente Fujimori "ha empezado a montar el circo común a todos los dictadores en el exilio", y que "sus intenciones políticas van a contrapelo del hecho de haber sido inhabilitado de cualquier función pública durante diez años por el Congreso peruano..." my que "cuando Fujimori sea llevado ante la justicia, no sólo el Perú, sino todo el planeta, estará levantando la bandera limpia de los Derechos Humanos, de los valores democráticos y del alto a la impunidad de dictadores y corruptos".
No cabe la menor duda que Fujimori debe ser juzgado por Perú. Encubrir los delitos de lesa humanidad por él cometidos equivale a hacerse cómplice de los mismos. Hasta la fecha Fujimori ha pretendido escudarse en su "nacionalidad japonesa", la cual no esgrimió cuando instauró su tiranía y satrapía en todo Perú, como si el argumento de la nacionalidad aún sirviese para legitimar la impunidad por los crímenes perpetrados, sin que olvidemos un solo instante que la nacionalidad del prófugo Fujimori, es la nacionalidad peruana. ¿O no fue acaso en calidad de Presidente de la República peruana que lo recibieron en su momento las autoridades niponas?
El pedido formulado por Perú ante las autoridades japonesa merece el respaldo de todos los que en Panamá luchamos por los Derechos Humanos y las libertades fundamentales. Regidos por los principios de universalidad, no selectividad, objetividad y transparencia, solicito que multipliquemos nuestra solidaridad con el hermano pueblo peruano y prestemos toda nuestra atención a la importancia de la cooperación mutua que debemos tener en la protección de los Derechos Humanos violados por Fujimori y no permitir que evada la justicia.
Ya varios Estados han manifestado en forma clara y expresa su intención de ordenar la detención de Fujimori si pisa su territorio y, aunque Panamá no se encuentra en la lista de más de veinte países que han sido claros, nos corresponde entonces a nosotros, ciudadanos panameños, levantar nuestra voz contra la impunidad y exigir la extradición de Fujimori a Perú para que pague sus desmanes, su corrupción, sus violaciones a las libertades, sus crímenes de lesa humanidad.
Creemos que no todos los candidatos son unos farsantes. Creemos que, al menos un par de ellos son gente honesta, sincera y patriota. Pero aún en estos casos, hay que hacerles un serio llamado de atención y exigirles un claro compromiso con la verdad ante el electorado, desde ahora. Tienen que sacudirse la nefasta influencia de sus entornos inmediatos, de los intereses creados, de los "amigos pro-témpore", de los donantes de campaña, etc. y de todos aquellos que quieran infectarles con demagogia y cinismo, dos de los más severos males endémicos que han carcomido los cimientos y los sueños de la República, desde su nacimiento hasta hoy. Y ya se tiene que acabar toda esta ramplonería, toda esta rapacidad, toda esta desvergüenza. Y se va a acabar.
Cada vez, estamos más y más convencidos de que mayo del 2004, marcará una diferencia en nuestra historia republicana y que significará una enorme sorpresa para muchos politicastros. Porque como dice Grondona: "Después de décadas de engaño demagógico... (los ciudadanos) ya estamos aprendiendo..."
(luis.wong@eudoramail.com)
La extradición es una institución -más que una figura- del Derecho Internacional, que tiene un doble fundamento: la necesidad de que la sanción del delito no se vea frustrada por el hecho de que el inculpado traspase las fronteras de su país y que éste sea juzgado en el foro más apropiado; es decir, el del lugar en que el delito fue cometido. La extradición ha permitido evitar que, en numerosas ocasiones, repugnantes prófugos de la justicia evadan el juzgamiento y la condena que merecen sus actos o que se arropen en un manto de odiosa impunidad para poder salirse con la suya.
Los panameños hemos sido testigos del drama peruano. Vladimiro Montesinos, mano derecha del hoy prófugo Fujimori, pretendió encontrar en Panamá refugio apadrinado de sus múltiples fechorías. Alberto Fujimori, al igual que a su "carnal", se le imputan delitos graves como son las violaciones a los Derechos Humanos. Valga señalar el caso por el cual es requerido por la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República de Perú, por los cargos de coautoría en el homicidio calificado (asesinato) de 15 personas -incluyendo un niño-, que se encontraban celebrando una reunión social en una zona céntrica de la ciudad de Lima conocida como "Barrios Altos", en la que además sobrevivieron cuatro personas con graves lesiones. Asimismo, por los cargos de coautoría en la desaparición forzada y el posterior asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, "La Cantuta".
Hace quince días, el diario costarricense La Nación, editorializaba que el expresidente Fujimori "ha empezado a montar el circo común a todos los dictadores en el exilio", y que "sus intenciones políticas van a contrapelo del hecho de haber sido inhabilitado de cualquier función pública durante diez años por el Congreso peruano..." my que "cuando Fujimori sea llevado ante la justicia, no sólo el Perú, sino todo el planeta, estará levantando la bandera limpia de los Derechos Humanos, de los valores democráticos y del alto a la impunidad de dictadores y corruptos".
No cabe la menor duda que Fujimori debe ser juzgado por Perú. Encubrir los delitos de lesa humanidad por él cometidos equivale a hacerse cómplice de los mismos. Hasta la fecha Fujimori ha pretendido escudarse en su "nacionalidad japonesa", la cual no esgrimió cuando instauró su tiranía y satrapía en todo Perú, como si el argumento de la nacionalidad aún sirviese para legitimar la impunidad por los crímenes perpetrados, sin que olvidemos un solo instante que la nacionalidad del prófugo Fujimori, es la nacionalidad peruana. ¿O no fue acaso en calidad de Presidente de la República peruana que lo recibieron en su momento las autoridades niponas?
El pedido formulado por Perú ante las autoridades japonesa merece el respaldo de todos los que en Panamá luchamos por los Derechos Humanos y las libertades fundamentales. Regidos por los principios de universalidad, no selectividad, objetividad y transparencia, solicito que multipliquemos nuestra solidaridad con el hermano pueblo peruano y prestemos toda nuestra atención a la importancia de la cooperación mutua que debemos tener en la protección de los Derechos Humanos violados por Fujimori y no permitir que evada la justicia.
Ya varios Estados han manifestado en forma clara y expresa su intención de ordenar la detención de Fujimori si pisa su territorio y, aunque Panamá no se encuentra en la lista de más de veinte países que han sido claros, nos corresponde entonces a nosotros, ciudadanos panameños, levantar nuestra voz contra la impunidad y exigir la extradición de Fujimori a Perú para que pague sus desmanes, su corrupción, sus violaciones a las libertades, sus crímenes de lesa humanidad.
Creemos que no todos los candidatos son unos farsantes. Creemos que, al menos un par de ellos son gente honesta, sincera y patriota. Pero aún en estos casos, hay que hacerles un serio llamado de atención y exigirles un claro compromiso con la verdad ante el electorado, desde ahora. Tienen que sacudirse la nefasta influencia de sus entornos inmediatos, de los intereses creados, de los "amigos pro-témpore", de los donantes de campaña, etc. y de todos aquellos que quieran infectarles con demagogia y cinismo, dos de los más severos males endémicos que han carcomido los cimientos y los sueños de la República, desde su nacimiento hasta hoy. Y ya se tiene que acabar toda esta ramplonería, toda esta rapacidad, toda esta desvergüenza. Y se va a acabar.
Cada vez, estamos más y más convencidos de que mayo del 2004, marcará una diferencia en nuestra historia republicana y que significará una enorme sorpresa para muchos politicastros. Porque como dice Grondona: "Después de décadas de engaño demagógico... (los ciudadanos) ya estamos aprendiendo..."
(luis.wong@eudoramail.com)