Incongruencias desestabilizadoras
Los medios de comunicación tienen gran responsabilidad en la información de la opinión pública. Cuando sus publicaciones son basadas en hechos debidamente comprobados y las circunstancias diseñadas con absoluta objetividad estamos ante un medio de comunicación serio, responsable y consciente de su proyección en una opinión pública sana y beneficiosa para el país. Pero cuando hay medios que sólo reseñan suposiciones, que no se adentran en investigaciones responsables y que se dedican al sensacionalismo y a la información plagada de otra clase de bochinches y rumores, mal intencionados, entonces alimentamos el morbo popular muy apegado a celebrar estos productos.
Y decimos todo esto porque estamos viviendo momentos muy graves por la deteriorante situación económica y social que confrontamos. No podemos crear confianza y credibilidad en un medio que nos presenta supuestas realidades, las acusa, denuncia y ataca para culminar pidiendo, solamente, que se corrijan o se le ponga atención a estas malsanas ocurrencias sin pedir sanciones y sin darle continuidad a estas publicaciones. Estamos jugando con cosas que son serias y los medios tienen que hacer un esfuerzo extraordinario por llevarle a la opinión pública informaciones confiables. Crear la credibilidad en la opinión pública amerita al medio. El público sabe medir los acontecimientos obteniendo información de distintas fuentes radio, prensa, televisión, propaganda y relaciones públicas, son segmentos muy numerosos y de diaria vivencia en nuestra sociedad, por lo que la crítica de esa opinión pública siempre tendrá buenos filtros para encontrar la verdad.
Por ejemplo, hay una situación, muy dedicada de carácter más que legal, estrictamente moral y es el caso de las recomendaciones de la Comisión Presidencial anti-corrupción. Estas recomendaciones son muy buenas, recogen virtuosas posiciones, pero se salen de realidades nacionales. A esto se ha acogido la presidenta Moscoso, destapando crudamente esas realidades. Tenemos un sistema democrático que creó el nepotismo y no lo impide, esa es la escueta verdad. El político criollo y vernacular devuelve los favores de campaña, cuando gana, consiguiendo empleos o privilegios para su gente.
111No podemos crear confianza y credibilidad en un medio que nos presenta supuestas realidades, las acusa, denuncia y ataca...
Desde la fundación de la República esto es así. El gobierno que no lo hace corre peligro de desestabilizarse y quedarse sin apoyo. Para aplicar remedios tenemos que partir de estas realidades que se diversifican en muchas otras situaciones. Elogiemos el esfuerzo que las organizaciones cívicas se han propuesto pero hay que hacer un estudio más a fondo para confrontar este problema y comenzar a aplicarles soluciones legales y morales.
Y decimos todo esto porque estamos viviendo momentos muy graves por la deteriorante situación económica y social que confrontamos. No podemos crear confianza y credibilidad en un medio que nos presenta supuestas realidades, las acusa, denuncia y ataca para culminar pidiendo, solamente, que se corrijan o se le ponga atención a estas malsanas ocurrencias sin pedir sanciones y sin darle continuidad a estas publicaciones. Estamos jugando con cosas que son serias y los medios tienen que hacer un esfuerzo extraordinario por llevarle a la opinión pública informaciones confiables. Crear la credibilidad en la opinión pública amerita al medio. El público sabe medir los acontecimientos obteniendo información de distintas fuentes radio, prensa, televisión, propaganda y relaciones públicas, son segmentos muy numerosos y de diaria vivencia en nuestra sociedad, por lo que la crítica de esa opinión pública siempre tendrá buenos filtros para encontrar la verdad.
Por ejemplo, hay una situación, muy dedicada de carácter más que legal, estrictamente moral y es el caso de las recomendaciones de la Comisión Presidencial anti-corrupción. Estas recomendaciones son muy buenas, recogen virtuosas posiciones, pero se salen de realidades nacionales. A esto se ha acogido la presidenta Moscoso, destapando crudamente esas realidades. Tenemos un sistema democrático que creó el nepotismo y no lo impide, esa es la escueta verdad. El político criollo y vernacular devuelve los favores de campaña, cuando gana, consiguiendo empleos o privilegios para su gente.
111No podemos crear confianza y credibilidad en un medio que nos presenta supuestas realidades, las acusa, denuncia y ataca...
Desde la fundación de la República esto es así. El gobierno que no lo hace corre peligro de desestabilizarse y quedarse sin apoyo. Para aplicar remedios tenemos que partir de estas realidades que se diversifican en muchas otras situaciones. Elogiemos el esfuerzo que las organizaciones cívicas se han propuesto pero hay que hacer un estudio más a fondo para confrontar este problema y comenzar a aplicarles soluciones legales y morales.