default

Incongruente política exterior


LA POLÍTICA EXTERIOR panameña, en los últimos once meses, ha sido aplicada con improvisaciones y sin ninguna visión estratégica de la participación de Panamá en los distintos foros internacionales e organismos.
En ese sentido, el Gobierno liderado por Martín Torrijos ha puesto de manifiesto una peculiar actitud en la conducción del país ante el entorno económico mundial. Se han desarrollado gestiones que apuntan hacia su ingreso en bloques comerciales de gran potencialidad sin contemplar un estudio de factibilidad que nos indique con claridad las ventajas y desventajas de ello. Prueba de esto, es la noticia que ventiló el propio Presidente, en noviembre de 2004, cuando se refirió que Panamá había sido aceptada en el Grupo de los 3 (G3). Luego, se implementó un marketing agresivo, resaltando que era un logro a corto plazo; incluso, se vendió la idea de que estas gestiones eran parte de una visión de Estado, en el entendido que dicha visión abarca la plena aceptación de los sectores productivos del país. Sin embargo, el 13 de julio, Comercio e Industrias pronunció su planteamiento a través del negociador Estif Aparicio, estipulando que el posible ingreso de Panamá al G3 entraba en consulta con el sector privado para analizar las ventajas y desventajas. Esto mostró que hay interferencias en los canales de comunicación del Gabinete, notorias impericias en materia de política exterior.
Aunado a eso, es pertinente referirme a la visita oficial del presidente Torrijos ante la Casa Blanca (EU), la cual pondero como resultado de una nutrida agenda bilateral heredada de la administración Moscoso. La misma fue de gran significado para el país por la inclusión de nuevos temas que acentuaron distintos tópicos que gravitaban alrededor de nuestras relaciones con Estados Unidos (EU). Pero, observé la visita objetivamente, poniendo en balance los intereses de Panamá a corto plazo, y pude contemplar dentro de éstos el TLC con EU; en consecuencia, apliqué la teoría económica costo-beneficio para encontrar algún sustento en los gastos. Este análisis arroja que en ese viaje no conseguimos la reanudación de las negociaciones del susodicho TLC, por consiguiente, no se obtuvo el interés más importante acorde con la visión de país que promueven los sectores más influyentes de la economía panameña para importar capitales que se transformen en reales inversiones tendiente a crear plazas de empleo.
Efectivamente, son actuaciones que reflejan en el Gobierno una descoordinación técnica en temas que se deben de atender con responsabilidad. Por ello, se debe replantear una diplomacia moderna y efectiva que incluya dentro de la Cancillería recursos humanos calificados y actualizados, tomando en serio las disciplinas que la globalización nos ha impuesto. Así, se podrá realizar un efectivo plan estratégico en política exterior.
Por otro lado, se auspició a finales de agosto, la IV cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), que en su momento la presidenta Moscoso pospuso en tres ocasiones por diferentes motivos. Uno fue el reducido beneficio que obtendría el país; pero, el Gobierno de Patria Nueva, en sus intenciones de trasformar y buscar nuevos derroteros que dirijan a la Patria por la prosperidad, aceptó y organizó la referida Cumbre, asignando para ello un millón de dólares. No obstante, resulta inadmisible los errores en que se incurrieron protocolarmente. Estos estribaron, por ejemplo y según Panamá América del 31 de julio, en los impedimentos registrados al momento de distribuir los carné que acreditarían a los representantes de los medios de comunicación, así también como a la falta de apego de los organizadores a la agenda y el protocolo previsto, en el mal trato a los mandatarios invitados permitiendo que cada uno se sofocara con el sol tropical panameño, y un sinnúmero de falta de cortesía cometidos por los más connotados organizadores. Por mi parte, no encontré ninguna viabilidad para realizar esta cumbre con el dinero de todos los panameños. De igual forma, si bien es cierto que los países caribeños se constituyen como un mercado subregional para tomar en cuenta en los próximos 20 años, no menos cierto es que nuestros loables intereses comerciales no apuntan hacia el mercado en mención, por lo tanto, debemos de replantear nuestra proyección económica con coherencia para aprovechar los beneficios que derivan del Comercio Internacional.
La Política Exterior del siglo 21 debe de articularse en lineamientos de Estado que pongan de relieve los intereses geoestratégico del país, tomando en consideración el profesionales, talento e innovación, con la finalidad de imponer nuevos paradigmas referente a la Gerencia estratégica de las relaciones económicas internacionales que apunten a minimizar las improvisaciones en la Cancillería. El señor canciller debe utilizar, para alcanzar logros concretos, el sistema de administración por resultado, y adquirir reales indicadores que le ayuden a manejar las relaciones internacionales de la Patria.
(*)Magíster en Comercio Internacional.
(scfelipe@hotmail.com)

Buelvas indicó al Panamá América que se ha dedicado a la labor por más de 40 años tanto en Panamá como en Estados Unidos, en donde trabajó con las empresas Rolex, Tiffani y Bulova, tres de las mejores marcas de relojes del mundo.
Los horarios del curso son de 9:00 a.m. a 12:00 m. de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. y de 6:00 p.m. a 9:00 p.m.de lunes a sábados.
A todos los estudiantes una vez hayan terminado sus cursos básico se les entrega una pieza de joya ya sea oro o plata para que realice una prenda y así evaluar lo que aprendió.
Los que integren el curso son supervisados por el propio Mario Buelvas y algunos colaboradores.





101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América