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Indonesia, Filipinas, ...¿Panamá?


Los recientes actos terroristas ocurridos en Bali, Indonesia, seguidos por el bombazo en Filipinas, nos obligan a tomar el tema de la amenaza del terrorismo internacional como cierta, y quizás hasta muy cercana. El denominador común en ambos países es su población musulmana, lo que facilita la presencia de extremistas de esa religión en el área. Es de lamentar que fanáticos extremistas y desajustados utilicen sus creencias religiosas como motivación para realizar actividades terroristas preñadas de odio y complejos deseos de venganza. En muchas ocasiones contra inocentes seres humanos, ajenos a la razón de sus odios, contradiciendo así la misma esencia y razón de sus creencias religiosas. Panamá no escapa a estas realidades. Aunque los ciudadanos de los países señalados son de inmigración restringida, existen creyentes musulmanes que residen en nuestras ciudades, con aportes importantes a la cultura y economía del país. Cuento con conocidos y amigos entre ellos, por lo que puedo dar fe de su equilibrio mental y de su comportamiento ejemplar, reitero, de aquellos a quienes conozco.
A pesar de ello no deja de preocuparnos el hecho de que el Canal de Panamá es un blanco importante para cualquier grupo terrorista que desee hacer una demostración de odio y venganza, no en contra de los panameños, como país, sino de quien lo construyó y lo convirtió en ejemplo de su poderío y capacidad...Estados Unidos de Norteamérica.
¿Qué impide a un tripulante de una de las 6,500 naves bajo bandera panameña hundir la misma en uno de sus tránsitos por el Canal, en el preciso momento en que reposa en una esclusa? ¿Y si varios de estos tripulantes, fanáticos seguidores de los lineamientos de sus desquiciados líderes, se ponen de acuerdo y hunden varias naves bloqueando así el total tránsito por el Canal?
Peor aún, ¿Qué sucedería si uno de estos fanáticos extremistas con licencia de marinero, maquinista o primer oficial, otorgada por nuestras propias autoridades consulares o marítimas, sube abordo una bomba nuclear, de las llamadas sucias por su limitada acción y reducida dimensión, volando un juego de esclusas?
Fíjense que lo señalado no tiene nada que ver con la protección que se le da al Canal actualmente. Así como tampoco tiene que ver con los planes de contingencia que deben tener las autoridades para posibles amenazas a la seguridad del Canal.
Precisamente, lo diferente y delicado del asunto radica en que para asegurarse que no ocurran los escenarios señalados se tendría que revisar cada barco antes de que pase por el Canal, ya sea en el puerto de embarque o antes de transitar la vía... Misión imposible por impráctica y de resultados poco confiables.
Todo lo que hagamos para mitigar estas amenazas es importante desde detener, a como de lugar, a quienes respalden y promuevan actividades terroristas, hasta verificar los antecedentes de los usuarios de cada una de las licencias de marino otorgadas, archivando, en especial, las dudosas para su seguimiento.
La coordinación con autoridades portuarias de los países de origen y destino de los barcos es otra gestión que reviste particular importancia, así como los reportes de inteligencia que emanen de esas naciones.
Los armadores de los barcos que transitan el Canal, al igual que las grandes navieras transportadoras de contenedores, también tienen responsabilidad en garantizar la seguridad, puesto que serían perjudicados en su comercio si el Canal se viera afectado (bloqueado) por un acto terrorista, obligándolos a tomar la ruta marítima al sur de Argentina, con mayor consumo de combustible y más tiempo de travesía.
Entonces, ellos deben reforzar las medidas de seguridad en sus instalaciones, implantando medidas que restrinjan el acceso a personas ajenas a su actividad, exigiendo la plena identificación de su personal.
Fantasías... puede ser... No somos dueños de la verdad ni tampoco tenemos una bola de cristal para predecir el futuro. Nadie predijo la caída de las torres gemelas de Nueva York.
Pero señalamos como preocupante, además de ser el detonante de este artículo, el hecho que Panamá tiene la Marina Mercante más extensa del mundo, con más de 6,500 naves bajo su bandera, con un promedio de 18 tripulantes por nave, para un total de 117,000 tripulantes compuestos en un 86% de ciudadanos filipinos, indonesios e hindúes, además de otras nacionalidades. La gran mayoría musulmanes.
Tomó 20 fanáticos extremistas desquiciados suicidarse en desnaturalizada e inhumana acción terrorista contra objetivos en Nueva York y Washington en septiembre del 2001. Más reciente, en Bali, Indonesia, otro acto terrorista con más de 230 muertos, con alrededor de 170 de nacionalidad australiana... Seguido de otro bombazo en Filipinas, en este caso todos los muertos son musulmanes de origen filipino.
Es obvio que el terrorismo no discrimina entre niños, mujeres o ancianos. Así como tampoco importa el lugar y el objetivo. Su meta es sembrar la destrucción en busca de la notoriedad, creyendo que matando a otros mete miedo a su intangible enemigo... Sin entender que lo único que obtiene es el rechazo de propios y extraños. ¿Será nuestro Canal el próximo objetivo?
(delegado@sinfo.net)

101 años de Panamá América

 
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