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Inexcusable desatino


Según informa la prensa local, en los puestos de aduana en Paso Canoa, Azuero y Colón fueron decomisados contrabandos de diferentes tipos de mercancía con un valor de 37,000 dólares y, entre ellos, relojes de lujo, suéteres, zapatillas, cigarrillos, licor, sacos de cemento, llantas de autos y jabones.

Añade la información que toda esa mercancía fue puesta a órdenes de la Dirección General de Aduanas para su posterior destrucción. De ser así, se estaría cometiendo un error inexplicable. Lo único que debe destruirse serían los cigarrillos.

Resulta ilógico que cosas tan útiles como los demás artículos sean destruidas en vez de conservarlas para hacer buen uso de ellas, sometiéndolas a remate y en algunos casos, hasta regalándosela a instituciones como el Tribunal de Menores, orfanatos y otros organismos que presten un servicio social. En el caso de las llantas, el propio gobierno podría servirse de las mismas para su flota de automóviles.

Por otra parte, no todas las drogas deben ser quemadas. La morfina y la heroína bien puede distribuirse entre los hospitales del Estado. Es de desear que la información de que todo lo incautado se destruirá haya sido un error, porque, de lo contrario, eso constituiría un inexcusable desatino.

 

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